28/05/2020

Sara Buenavida: “Se debe dejar de patologizar la transexualidad”

7 diciembre, 2018
Léetelo en 5 minutos

“¿Cómo sabes que eres algo que la sociedad no te ha enseñado que puedes ser?”. Esta pregunta refleja la realidad que el colectivo trans ha vivido a lo largo de muchos años, y también es una de las que más han marcado a Sara Buenavida, una joven actriz y cantante de 19 años que, como muchas otras personas, nació en el cuerpo equivocado, y cuyo testimonio –es la menos conocida de los entrevistados en este reportaje– es una buena muestra de los problemas que aún encuentra la comunidad trans en su día a día. “Ojalá fuese todo muchísimo más fácil para el colectivo, que no nos mirasen raro por la calle, que no hubiese zonas o lugares por las que resulta peligroso pasar, y que la ley no nos pusiese trabas por todo”, dice sin perder el ánimo. Y es que su juventud va unida a una determinación que impresiona: “Yo siempre tiro pa’lante”.

A pesar de que la realidad no es la que se desearía, cada vez que se da un paso significativo en este aspecto Buenavida no duda en celebrarlo. “Recuerdo cuando el Hospital Ramón y Cajal cambió el nombre de la Unidad de Trastorno de Identidad de Género y eliminó la palabra ‘trastorno’… Estos pasos me hacen mucha ilusión. Se debe dejar de patologizar la transexualidad, es algo normal, una putada que le puede pasar a todo el mundo”. Aunque a priori impacta que la joven califique así su propia realidad, cualquier persona que haya pasado por lo mismo, o con cierta empatía, comprende su expresión. “Aunque viviésemos en una realidad en la que ya está todo conseguido, seguiría siendo jodido. Al fin y al cabo es un proceso muy duro, es que mi cuerpo no me gusta, y no es como cuando engordas un poco, es algo muy heavy…”.

Por suerte, y a pesar de todos los problemas a los que ha tenido que hacer frente, la infancia de Sara ha sido feliz. “Desde pequeña he seguido el rol femenino. Se han metido conmigo toda la vida por eso, e incluso me han pegado, pero no es algo que me haya afectado. Siempre he tenido muchos amigos y gente que me apoyaba”. Fue mientras cursaba segundo de la E.S.O. cuando se dio cuenta de que le ocurría algo. “Sabía que me gustaban los chicos, pero me pasaba algo más. Yo me imaginaba de mayor y veía a una mujerona”. Y llegó el temido momento de hablar con la familia, aunque en el caso de Buenavida no resultó del todo difícil. Con su madre no tuvo ningún problema, “me dijo que ya lo sabía”. Fue su padre el que le causó algún quebradero de cabeza. “Al principio se lo tomó mal, porque la imagen que daban los medios del colectivo trans era la de La Veneno, dicho sea con todo el respeto… Pero con el tiempo y las sesiones del psicólogo, pasé a ser la niña de sus ojos”. Esta idea equivocada de su padre podría estar justificada por la falta de referentes que caracteriza a la comunidad trans. “Yo solo tenía a La Veneno, a Carmen de Mairena y a Bibiana Fernández, y escogí a Bibiana, que para mí es una señora de los pies a la cabeza. Pero es verdad que aún faltan”. Aunque hay que decir que cada vez son más las caras conocidas que ponen su granito de arena para dar visibilidad y servir de ejemplo a nuevas generaciones, como la modelo Ángela Ponce o las actrices Daniela Vega y Abril Zamora. Es mientras hablamos de actrices, cine y televisión cuando, inevitablemente, surge el tema de la polémica de Paco León y su interpretación de una mujer trans en la serie La casa de las flores. “Yo tengo mi propia opinión porque lo veo como actriz y también como mujer trans”, comenta Sara. “Los actores y actrices siempre se han travestido. Blanca Portillo hizo la mejor interpretación de Segismundo (La vida es sueño) que he visto. Creo que debe haber más inclusión del colectivo trans en la ficción, pero no tiene por qué ser interpretando papeles trans. ¿O es que a mí solo me van a coger para hacer de mujer trans?”.

A lo largo de sus casi veinte años, el momento que Sara Buenavida ha vivido con mayor felicidad ha sido cuando, el pasado mes de septiembre, por fin pudo registrar su nombre y su sexo legalmente. “Ya se me reconoce. Por fin no me da vergüenza cuando me piden el DNI en cualquier parte”. Un final feliz a un largo proceso que no ha sido tan dulce. Fueron varias las ocasiones en las que la actriz solicitó el cambio de nombre, siempre con cierto desconocimiento por parte de los trabajadores del Registro Civil –el de Alcalá de Henares en este caso–, acompañado de una negativa. Tuvo que empadronarse en Madrid por recomendación de un abogado: “Me dijo que el proceso aquí sería más rápido porque estaban más acostumbrados a este tipo de trámites”. Y tras otro par de intentos, y dos años de proceso hormonal, consiguió que se la reconociera como quien realmente es. “Han sido años de frustración. Salía llorando del Registro todas las veces, incluso la última…, aunque en esta ocasión fue de alegría”.

Por motivos como este, Buenavida aún cree necesaria la presencia de medios como Shangay. “Ayuda a normalizar la situación”. Algo a lo que ella también contribuye con su particular “activismo casual. Intento ayudar e informar en entrevistas, y también por redes sociales”, por donde ha recibido más de una palabra de agradecimiento, y donde a veces expresa su opinión respecto a temas como el autobús transfóbico de Hazte Oír. “Sé que hay gente con esa mentalidad, lo que me sorprende es que el Estado permita que circule un autobús que incita al odio y luego meta a un rapero a la cárcel… Censuran lo que quieren”.

Sara es quien es por todo lo que ha vivido, “por las hostias que me ha dado la vida”. Pero, en otro sentido, también es Sara por su madre. “Ella me dijo que si hubiese nacido chica me habría llamado Sara, así que mi nombre lo eligió ella. Siempre me lo tomo como una metáfora de lo fácil que hubiese sido mi vida si directamente me hubiese llamado Sara”.

x

Shangay

Toda la actualidad LGTB + Cultura + Sexy + Ocio. Contenidos exclusivos cada semana en tu correo.