17/07/2019

Filosofía sin camiseta: el significado de un vello púbico

26 diciembre, 2018
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¿Te ha pasado alguna vez eso de que abres la Shangay y de repente un tío raro te propone un experimento mental? Pues ahora ya sí. Pero no te tomará más de cinco segundos, tranquila, ¡y no duele tampoco! ¿Aceptas? Venga, pues vamos allá.

Es muy fácil, se trata de imaginarte en tu cabeza la respuesta a esta pregunta: “Si te diera un folio y un lápiz y te pidiera que me dibujaras el universo, ¿qué dibujarías?”. Antes de seguir leyendo, imagínatelo. No tiene truco.

¿Ya está? ¡Vale! Obviamente, no sé qué imagen habrá pasado por tu cerebro retorcido, pero a la mayoría de las personas seguramente nos venga a la mente un dibujo de unos planetas o unas estrellas, o unas espirales a modo de galaxias. Después, probablemente gastaríamos la otra mitad del grafito del lápiz rellenando lo que queda de blanco del papel con una impenetrable oscuridad espacial.

Pues eso está genial. Pero digamos que no, que has pensado en cualquier otra cosa. Digamos que estás lo suficientemente loca como para haberte imaginado dibujando una bebida refrescante, un animal, una falda del mercadillo o hasta un vello púbico. ¡Me parecería la hostia! Y no porque sea algún tipo de pensamiento lateral, sino porque, aunque ya lo sepamos, solemos olvidar que el universo no empieza donde acaba nuestro planeta. Lo incluye, y somos parte de él.

Una galaxia lejana, obviamente, es una parte más grande y romántica del universo, pero abarcar más ‘tamaño’ solo es eso, cantidad. No calidad. Una estrella no es “más universo” que ese vello púbico o esa lata con colillas que podrías haber pensado.

Una galaxia, por muy grande que sea, sigue sin ser nada si la comparas con el tamaño de la realidad. Y aunque en el fondo todos sepamos eso y lo apartamos para no caer en el nihilismo, creo que es importante no rodearnos de esa piel gruesa e impenetrable de diferenciación entre “nosotros y nuestro mundo” y “el universo”.

Es importante recordar cada día de manera sana que nosotros y todo lo que podemos ver, por sórdido o cutre que parezca, es tan parte del universo como lo que podemos ver a través de un catalejo. ¿Por qué? Porque nos ayuda a ubicarnos en la realidad y a relativizar nuestra posición en ella.

Espero el día en el que, cuando le pida a alguien que dibuje el universo, me devuelva la hoja en blanco

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Shangay

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