21/05/2019

10 películas porno gay para entrar en calor en Navidad

27 diciembre, 2018

JACK GOES WILD 2

Tiene todo el sentido que quien más se luzca aquí sea Jack Harrer, que para eso es el protagonista absoluto y además, el mejor dotado de todos los actores que aparecen en la cinta. Como es habitual en BelAmi, nos presentan un universo idealizado, de jóvenes fibrados y caras aniñadas, que resultan ser bien cañeros. Aquí se las ven en parejas y en cuartetos, apostando por el bareback y con algún creampie que otro para hacer más intensos los clímax. Siempre arrancan con conversaciones innecesarias, que por suerte duran poco…, como la ropa que llevan puesta. Y ya solo queda admirar a los ocho protagonistas –casting impecable–, que pueden presumir de brío y de eyaculaciones de esas que te dejan sin palabras.

THE LAST ROSE

Tiene mucha gracia cuando las películas porno gay se plantean como auténticas superproducciones. Esta, desde luego, pasa por una. Con impresionantes exteriores en Praga y una leve trama argumental, está concebida como gran homenaje a Ryan Rose, en la que se supone que es su despedida del porno. Y desde luego que ha sabido aprovechar este gran momento. Si bien la premisa de la que parte es un poco sonrojante, la verdad es que se te olvida cuando llegan los polvos, porque los hay muy interesantes. Y es que en algunos momentos las acrobacias te dejan un poco con la boca abierta, y hay una orgía en la que Ryan Rose ejerce de activo máximo y, desde luego, aprovecha para lucirse. Si eres fan suyo, imperdible.

DIRTY FUCKERS

Pertenece a ese subgénero clásico dentro del porno gay: el que se ambienta en un único escenario de aires industriales, en el que solo se ilumina en condiciones a los protagonistas del polvo, que suelen ser dos tipos mazados a los que les gusta el sexo coreografiado y con un punto acrobático. Así se van sucediendo las escenas en Dirty Fuckers, en donde predominan los suspensorios, las zapas, los consoladores y gemidos de primer nivel. Ah, también los preservativos, porque Hot House continúa apostando por el sexo seguro en sus producciones. Lo más excitante: las largas sesiones de rimming, no aptas para espectadores ansiosos. Aquellos a los que les guste tomarse su tiempo con el porno, disfrutarán.

CF CRUSH: TOM

Ya se sabe que las productoras, cuando se empeñan en encumbrar a uno de sus descubrimientos, lo hacen con todas las de la ley. De manera que en esta ocasión Corbin Fisher apuesta por un tal Tom, rubito, con cara de malote travieso, sin apellido conocido y muy versátil. Selecciona algunas de las secuencias más destacadas de las que ha grabado para ellos y te lanza un DVD, para que sus fans lo atesoren. Tampoco es que la cosa dé para mucho lucimiento, porque todas las escenas son bastante previsibles. Eso sí, Tom es de lo más fotogénico y entregado, y se luce bastante más cuando hace de pasivo. Es la principal conclusión que sacas después de ver a este diablillo de un lado y de otro.

BREAKING MR. HART

Es una tendencia que coge cada vez más fuerza en las productoras grandes de porno gay. Para hacer frente a las escenas amateur que dominan Internet, empiezan a proponer películas ‘a la antigua’. Es decir, con una historia que contar, con un guion que incluye diálogos y una trama que da pie a los diferentes polvos. Todo depende de si a ti te gusta o no que los actores hablen antes y después de follar frente a la cámara, claro… Aquí, más allá de ese guiño, digamos, retro, lo que más llama la atención es que el reparto de Breaking Mr. Hart está plagado de power bottoms, que se lucen mucho más cuando están en acción que cuando les toca decir sus líneas, esa es la verdad.

FUNORGASM

Los amantes del pelo y de los musclebears, preferiblemente tatuados, van a disfrutar con esta producción. Aquí no hay prolegómenos que valgan, y se va al grano en todas las escenas. Polvos bien intensos –eso sí, con protección– con parejas de lo más morbosas y bien compenetradas. Se tira mucho del morbo deportivo y del fetichismo más tradicional, con mucho suspensorio, que siempre da juego. Y atención a lo que se luce Jay Austin en todas las secuencias en que participa, porque se nota que lo da todo cada vez que se pone a follar frente a la cámara. Una de esas películas que dan exactamente lo que anuncian, y se agradece. Porque si este tipo de tío, peludo y fuertote, es lo tuyo, te vas a poder recrear de lo lindo.

HUNGRY FOR MOORE

Formaron una de las parejas más envidiadas del porno internacional en su momento, y para sus fans, esta es una de las películas que permiten recrearse en sus encantos. Bueno, y en mucho más. En un chalet de lujo, a lo largo de 24 horas, se suceden distintos polvos en que los protagonistas son los dos Moore. En la primera escena, muestran su indudable química juntos. Después es momento de que cada uno se las vea con otros actores de la factoría Falcon –que siempre apuesta por el sexo seguro–. Aquí hay mucho con lo que recrearse: largas felaciones, rimming… Y un momento muy especial: aquel en que se utilizan las fresas y el champán para sustituir a los consoladores y el lubricante. Tal cual.

RAW MEAT PACKERS

Con un reparto de lo más versátil, en todos los sentidos, en el que hay desde twinks hasta musclebears pasando por daddys, en Raw Meat Packers hay mucha intensidad. Es una cinta de polvos bien largos, con lo cual hay mucho tiempo para recrearse en todos los detalles. Desde luego, no es una producción para espectadores ansiosos, sino para los que disfrutan con el morbo bien dosificado. Eso sí, el presupuesto es escaso, con apenas un par de escenarios, y nada glamurosos. Es lo de menos en este caso, donde lo que importa más es ver cómo se van metiendo en situación por parejas todos los protagonistas, y cómo llegan a clímax muy sonados, con creampies incluidos. Nada nuevo, pero se ve con gusto.

RAW HUNGER

La mítica productora Kristen Bjorn mantiene sus señas de identidad firmes, para que los amantes del porno gay clásico no se sientan alienados. De ahí que en esta película los polvos estén tan bien coreografiados, tengan una duración que no es muy habitual hoy día y se haga un uso de música en primer plano que en algunos momentos puede chocar. También apuestan, lógicamente, por tendencias ganadoras a día de hoy, como es el bareback. Resulta más excitante cuando se practica en grupo, porque las grandes secuencias de la historia de la productora siempre han estado muy pobladas. El español Stróngboli dirige con mano firme y una enorme capacidad para sacar el máximo provecho de todos sus actores.

ORAL OFFICE

El guiño a las producciones de una de sus competidoras, Men At Play, es evidente. Todos los actores comienzan sus escenas con traje, aunque se lo van quitando rápidamente. Llama la atención, para bien, que en casi todas las secuencias los intérpretes sean versátiles. Y la mayoría, con una capacidad de dilatación imponente. De ahí que los dildos encuentren su lugar en varias de ellas. También hay hueco para fetichismos como el de los pies, que introducen variedad de acción según el polvo. Así no resulta una cinta tan predecible, y, ojo, está repleta de actitud ‘masc x masc’, de enormes rabos y de generosos creampies. Hasta divierte el modo en que se desarrollan los polvos mientras hay trajes de por medio.

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