18/07/2019

Jennifer Lopez se empeña en hacernos creer que es una ‘jefa por accidente’, pero no cuela

15 enero, 2019

Jenny from the block vuelve el 8 de febrero a los cines como Jenny from Queens en su nueva película, Jefa por accidente. Bueno, Maya de Queens, que aquí interpreta a un personaje. Aunque a estas alturas, no creo que la diva tenga dudas de que quien paga una entrada para ver una película de Jennifer Lopez no busca necesariamente creérsela dando vida a otra.

Contra viento y marea, y enfrentándose la mayoría de las veces a críticas terribles, la Lopez sigue empeñada en protagonizar –y producir, como en este caso– comedias que, desde luego, no pasarán a la historia del cine. Pero que sí darán mucho juego cuando lleguen a los canales y plataformas televisivas a la hora de la siesta los fines de semana, como sucede con gran parte de su filmografía. Y, ojo, que eso no es desmerecer su cine, ni mucho menos, porque cumple una función social muy importante.

En Jefa por accidente, J Lo apuesta también por lanzar un mensaje de autoafirmación que cada vez tiene más claro que es importante reforzar con todo lo que hace. Básicamente, que hay que sentirse orgullos@ de quien se es y de lo que un@ siente que debe hacer en la vida. Repasemos, a partir de esta Jefa por accidente que llega ahora a los cines, todos los motivos por los que Lopez parece sentirse tan feliz de protagonizar películas como esta.

Orgullo latino

Sí, a Jennifer Lopez le encanta reivindicar siempre sus raíces latinas, y aquí vuelve a hacerlo. Porque de primera creemos que la supervisora de una gran superficie a la que da vida se llama Maya, pero enseguida descubrimos que su nombre real es María. Y es que en la película se apoya en muchas mentiras –o medias verdades– para lograr de un día para otro el puesto de sus sueños, como creativa de una multinacional cosmética.
Tiene su gracia que su gran reto sea crear una crema –100% ecológica, claro– antiedad, cuando ella es una de las divas que mejor saben ralentizar en su aspecto físico el paso de los años.

Orgullo serie B

No parece tener nada que ver su ambición pop con la cinematográfica. Porque si en su carrera musical busca el máximo lujo y perfección como intérprete, en el cine se la ve muy feliz dando la cara por películas, principalmente románticas o ‘chick flics’ que, sin duda, son más propias del universo de la serie B. Al menos, las que a ella le tira protagonizar. Entre tantas, Planes de boda (2001), Sucedió en Manhattan (2002) –muy, muy similar a Jefa por accidente–, ¿Bailamos? (2004), El plan B (2010) u Obsesión (2015), esta última de las pocas que se escapa a su género habitual, dado que es un –delirante– thriller, y que se merece ilustrar este punto.

Orgullo de tirar de tópicos

Da la sensación de que a Jennifer Lopez le gana un guion de comedia cuando incluye absolutamente todos los lugares comunes del cine comercial. En este caso, dado que Jefa por accidente es una comedia de superación en la que su protagonista tiene que ir de la risa al llanto, del amor fraternal al de pareja y del humor bufo al discurso inspiracional, no falta un tópico. Las caídas tontas, los conflictos de pareja sonrojantes (ojo, que su pareja es Milo Ventimiglia), giros de guion que se ven venir a la legua –en este caso, coprotagonizados por Vanessa Hudgens, que le aguanta el tipo a J Lo muy bien–, momento musical de chicas con todas las amigas en torno a una cocina… Vamos, que los vas viendo venir todos. Y ella, encantada de protagonizarlos.

Orgullo de ser una artista multidisciplinar

Que ya sabemos que Jennifer canta, baila, sale espectacular en vídeos y actuaciones en directo, protagoniza películas y series, las produce (al igual que talent shows y lo que le parezca). En fin, que puede con todo. Y aprovecha siempre que puede para que se vea que es algo más que una única cosa, para evitar etiquetas que la limiten. Por eso aquí, antes de que la imagen se funda a negro al final, ya la estamos escuchando cantar Limitless, el tema principal de la película –escrito por Sia–. Y en un momento dado, se marca un baila a ritmo del clásico Push It de Salt-N-Pepa, para que veamos lo ágil que está.
Como da la sensación de que a ella misma le cuesta que la afeen en ocasiones por exigencias del guion –como en Jefa por accidente, en que al ser una curranta de barrio se pasa la primera parte de la película bien ordinaria–, pues oye, que si va a salir al principio y al final entregada al running, lo hace perfectamente maquillada y peinada, para compensar.

Orgullo de dar ejemplo

Su nueva película cuenta, básicamente, una historia de segundas oportunidades. Y Jennifer Lopez aprovecha para soltar a lo largo del metraje distintas consignas que en ocasiones suenan demasiado a manual de autoayuda –pero que encajan con todo el tono B–. Su historia personal de superación, como mujer latina, resuena a lo largo de toda la película, como ha sucedido ya en otras que ha protagonizado.
Si al final te queda una impresión de que, para todo lo lanzado que es su personaje, actúa de manera un tanto tradicional, no es de extrañar. Porque J Lo será todo lo empoderada y explosiva que quiera cuando quiere, pero, al final, siempre ha dejado bien claro que sus principales valores están asentados en una tradición que muy progresista no es. Mujer de contradicciones, que está muy bien. Solo que ojalá tuviera una ambición mayor también para el cine que le gusta protagonizar.

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