17/11/2019

Por qué el discurso contra el racismo y la homofobia de ‘Green Book’ es tan actual y necesario

30 enero, 2019

A propósito del reciente ataque sufrido por el actor abiertamente homosexual Jussie Smollet, leía a un usuario en Twitter que comentaba: “El odio que sufre es doble cuando eres negro y gay. El temor al insulto y al ataque está permanentemente al acecho”.

Detrás de su opulenta fachada, es lo que vive permanentemente en Green Book el Dr. Donald Shirley (Mahershala Ali, nominado al Oscar al mejor actor secundario tras ganarlo hace dos años por Moonlight), un muy conocido pianista afroamericano.

Cuando, a principios de los años 60, se acerca una gira que va a realizar Shirley por estados del sur de Estados Unidos, contrata como conductor y asistente personal para el viaje a Tony Lip (Viggo Mortensen, nominado al Oscar como Mejor actor protagonista), un brusco, malhablado y homófobo italoamericano.

Mahershala Ali como el Dr. Donald Shirley

Basada en su historia real, la película, dirigida por Peter Farrelly, cuenta este tour, en el que se guiarán por ‘el libro verde’, una guía –que se editó hasta 1966– que contenía todos aquellos alojamientos en que los ciudadanos negros podían hospedarse en los estados sureños sin riesgo para su integridad. Un viaje que cambiará la vida de ambos.

Hay quienes la asocian inmediatamente a Paseando a Miss Daisy, y quienes ven también las similitudes en su argumento con la francesa Intocable. Dos personajes aparentemente antagónicos empiezan a conocerse y a ampliar sus miras a raíz del contacto constante entre ambos.

Es lo que cuenta Farrelly en Green Book, una película en donde el racismo es un personaje más, y en la que los dos actores protagonistas elevan la película –más allá de lo previsible que resulta la manera en que está contada– gracias a sus incontestables interpretaciones, que dan pie a secuencias realmente emocionantes.

Viggo Mortensen interpreta a Tony Vallelonga

Con toques agridulces y también cómicos, vemos cómo va evolucionando la relación entre el refinado músico y su bruto chófer. Ambos tienen prejuicios hacia el otro porque no son capaces de entenderse y respetarse, pero las situaciones que viven juntos les hacen ir cambiando y abriéndose el uno al otro.

Al final, los dos buscan sentirse parte de una comunidad, y descubren que más allá del microcosmos en que viven encerrados, hay mucho más, y otras personas que viven en ocasiones la incomprensión de los demás como ellos.

En esta comedia dramática, la homosexualidad de Don Shirley se refleja únicamente de manera tangencial. La culpa y la vergüenza del músico por ser gay se trata con precaución, salvo en un determinado episodio en un centro de la YMCA que termina con ambos en la cárcel. Es sin duda la circunstancia que marca un antes y un después en su viaje, literal y metafórico.

Ambos se dan cuenta a la vez que los prejuicios a los que se enfrentan en el sur profundo son, en la mayoría de ocasiones, irracionales. Cuando estos dos personajes son capaces de ver más allá, sin poder entender por qué Don Shirley es humillado continuamente, algo les une de un modo especial, aunque ninguno lo verbalice.

No todo es blanco o negro, como comienza a ver Tony Lip, y es en ese momento cuando forman un bando común para luchar contra las injusticias que les rodean. El director de Dos tontos muy tontos cambia radicalmente de registro en esta cinta que ha logrado cinco nominaciones a los Oscar, y que cuenta una historia de amistad, aceptación y autoaceptación que emociona si te dejas llevar en el viaje que propone.

GREEN BOOK SE ESTRENA EL 2 DE FEBRERO EN CINES

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