24/05/2019

No es tarde para disfrutar del genio de Stanley Kubrick en Barcelona

15 marzo, 2019
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Aunque su última película, Eyes Wide Shut data del lejano 1999 (el mismo año en que murió), nadie ha podido aún olvidar las pocas (trece en total, más tres cortos) pero generalmente enormes –incluso megalómanas– películas del británico Stanley Kubrick.

Esta muestra del CCCB, organizada por Deutsches Filminstitut de Frankfurt con el beneplácito de su heredera, ha sido adaptada para Barcelona por el crítico Jordi Costa, que ha añadido piezas inéditas: desde storyboards nunca vistos a una pieza biográfica encargada el cineasta Manuel Huerga.

No se queda allí donde el talento del cineasta brilló de manera evidente, sino que actúa a modo de retrospectiva integral, incluyendo hasta sus proyectos abortados o malogrados, como las películas que intentó sobre Napoleón o Los papeles arios, adaptación de una novela de Louis Begley sobre la Segunda Guerra Mundial, de las que se muestran documentos de sus archivos personales, hoy custodiados por el London Film Institute.

También hace hincapié en su trabajo fotográfico de juventud, cuando era reportero para la revista Look, y muestra sus primeros cortos documentales: ensayos de aprendizaje ya elevados a la categoría de culto. Más de 40 piezas audiovisuales repasan sus películas, desde las míticas Lolita, 2001: una odisea del espacio o La naranja mecánica a las mucho menos vindicadas Miedo y deseo, El beso del asesino o Espartaco.

Organizada de forma cronológica, acoge más de 600 ítems: están los vestidos de las niñas asesinadas de El resplandor o el casco que aparece en el póster de La chaqueta metálica. También primates y naves espaciales, pero es que incluso se explican algunos de los logros técnicos y trucajes que forzó construir o inventar para el cine, incluso con la presencia de esos mismos aparatos que permitieron, por ejemplo, grabar imagen sin más luz que la de las velas en Barry Lyndon (un complejísimo objetivo Zeiss de alta velocidad).

Su carrera, marcada por un perfeccionismo tan extremo como irritante (para sus colaboradores y también para algunos de sus espectadores), sigue siendo objeto de apasionado estudio, tanto su forma pictoralista de componer la imagen como sus puestas en escena tan distintas de un título a otro. Lo que no está presente es su también proverbial mal carácter: no olvidemos que trató de borrar al mismísimo Tom Cruise de su última película, por el sistema tan barato y poco extravagante de volverla a rodar completa… La muerte lo atraparía antes.

Stanley Kubrick se puede ver hasta el 31 de marzo en el CCCB de Barcelona (Carrer de Montaguer, 5). Más información en www.cccb.org

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