04/06/2020

‘Vivir deprisa, amar despacio’: el amor en los tiempos del sida según Christophe Honoré

8 mayo, 2019

Situémonos en Vivir deprisa, amar despacio, dirigida por Christophe Honoré, que se estrena este viernes 10 de mayo. París, 1993: Jacques (Pierre Deladonchamps, al que recordarás por El desconocido del lago) es un escritor poco conocido, gay, padre soltero, treintañero, enfermo de sida, que trata de mantener su sentido del humor y vivir el que puede ser su último amor, a pesar de la agitación que hay en su vida y en el mundo.

Durante un viaje de trabajo a Bretaña, conoce a Arthur (Vincent Lacoste), veinteañero, aspirante a ser director de cine y está experimentando un despertar sexual y unas ansias por salir de su vida parroquial. Arthur se enamora instantáneamente de Jacques.

Esta es la emotiva película del escritor y director Christophe Honoré (Les chansons d’amour, Dans Paris) donde hace una reflexión madura y profundamente emocional sobre el amor y la pérdida, así como de la juventud y el envejecimiento. Es un drama sobre cómo encontrar el coraje para amar en el momento, del que nos habla en esta entrevista.

Pierre Deladonchamps

SHANGAY ⇒ ¿Cómo resumirías la historia y el tema de esta película?
CHRISTOPHE HONORÉ ⇒ Habla de un primer amor y un último amor. Un comienzo en la vida y un final en la vida a través de una sola historia de amor, la de un joven optimista, Arthur, y un hombre un poco mayor, Jacques. La película tiene como objetivo combinar estos sentimientos: ímpetu y renuncia.

Es una historia de amor que relaciona dos cosas: la aparición de Arthur en una historia de amor adulta y el retiro de Jacques. Es posible que sin este amor Jacques hubiera vivido más tiempo porque, para él, las cosas se aceleran con la idea de que su enfermedad, el sida, lo hace incapaz para este amor y no puede experimentarlo. Creo que el tema real de la película está ahí, en los efectos contrarios del amor. Más que una historia de amor imposible, esta es una película sobre una vida imposible.

“Pertenezco a un grupo de artistas homosexuales para quienes abordar el tema del sida es delicado y complicado”

SHANGAY ⇒ Qué te motivó a contar esta historia en la que sida es otro gran protagonista?
CHRISTOPHE HONORÉ ⇒ Siempre es un poco peligroso buscar explicaciones personales después del hecho, porque hay todo tipo de razones o motivaciones para escribir una historia. Mi primer deseo era escribir algo completamente original. Por otro lado, quería devolver la vida a los años 90. Quería usar la ficción para restituir a la vida al estudiante que estaba en ese momento y revivir la figura de un escritor con el que hubiera soñado conocer, cosa que nunca sucedió.

De manera casi natural comencé a releer a Hervé Guibert, Bernard-Marie Koltès, Pier Vittorio Tondelli, Jean-Luc Lagarce… Todo tipo de historias que evocan el sida o se enfrentan a esa cuestión. Me sentí impulsado por un deseo poderoso y hermoso de escribir. Pertenezco a un grupo de artistas y personas homosexuales para quienes abordar el tema del sida es particularmente delicado y complicado. Era necesario para las víctimas del sida hablar ante personas como yo, que fueron testigos pero no víctimas, y pueden hablar de ello a día de hoy. Incluso hoy, todavía me siento inconsolable por las muertes de gente que conocí, junto con aquellos a quienes nunca conocí pero me habría gustado conocer y quienes aún siguen inspirándome.

Ellos alimentaron dentro de mí el deseo por el cine y la literatura, pero nunca he podido imaginar, “aún sin pasar la antorcha”, al menos un encuentro con ellos. Hoy sigo sintiendo como que algo falta en mi vida. Esta película no es una forma para llenar ese vacío, ya que sería una pérdida de tiempo, pero es revivir esta ausencia a través de la ficción y ofrecerme la posibilidad de una reunión que no tuvo lugar. El hecho de que estos artistas ya no existan resulta muy doloroso para mí. Es cruel que no haya libros nuevos de Guibert, ni más películas de Demy, ni nuevas críticas de cine de Daney.

Vicent Lacoste

SHANGAY ⇒ La reconstrucción también se basa en una colección de citas y referencias culturales, con mucha música, canciones, películas, libros y carteles de la época de los 90…
CHRISTOPHE HONORÉ ⇒ Ha sido mucho más complicado que recrear los trajes del siglo XVIII… Las citas, las películas evocadas en Vivir deprisa, amar despacio e incluso las pilas de libros que vemos en las habitaciones están tomadas directamente de mi juventud.

A menudo me pregunto por qué aquellas noches de mi juventud siguen siendo más vibrantes dentro de mí ahora que cualquier otra cosa que he experimentado posteriormente. Es algo que también he tratado de capturar en la película.

“Mi película resulta muy dulce en su manera de aproximarse a la sexualidad”

SHANGAY ⇒ La película está fuertemente sexualizada y es muy carnal, pero al final no resulta excesivamente sexual… ¿Cómo te acercaste a las escenas de amor físico?
CHRISTOPHE HONORÉ ⇒ Cuando estaba filmando Ma mère, pensé, ingenuamente, que sabría qué tipo de director iba a ser en función de como podría filmar escenas de sexo. ¡Y en Ma mère hubo una todos los días del rodaje! Fue una prueba tan dura para mí, tan tensa y tan ardiente, que me tomó mucho tiempo recuperarme de esa situación porque, en el fondo, me avergonzaba mucho.

Todas mis películas posteriores, La belle personne, Les chansons d’amour y Dans Paris son castas, incluso prudentes. El deseo volvió lentamente, especialmente después de Les metamorphoses, durante la cual me liberé de esa ansiedad. Para Vivir deprisa, amar despacio, Pierre Deladonchamps, que interpreta a Jacques, fue un gran apoyo. Él tiene un enfoque muy abierto frente a la desnudez de un actor.

Vincent [Lacoste] estaba un poco nervioso, ya que nunca había interpretado a un personaje en este tipo de situación, en donde a él se le identifica fuertemente como un objeto de deseo. Utilicé muy pocas tomas de esas escenas, reduje el equipo al mínimo y preparé las secuencias con anticipación para explicárselas a los actores. En general, la película resulta muy dulce en su manera de aproximarse a la sexualidad, es carnal e íntima, pero sin ninguna ostentación.

SHANGAY ⇒ Después de casi veinte años trabajando en tus dos campos favoritos, ¿te sientes más escritor o cineasta?
CHRISTOPHE HONORÉ ⇒ Diría que estoy buscando un tipo de desequilibrio, en lugar de un equilibrio entre ambas actividades. Me gusta esa impureza. El tipo de cine que hago está perdiendo valor constantemente, al parecer, a los ojos de los financieros y quizá incluso de las audiencias. El teatro, las producciones de ópera y la escritura me proporcionan un horizonte más tranquilizador…

Mi formación es la de un cineasta, y mi identidad está probablemente más arraigada cerca del cine. Incluso mi relación con la literatura sigue claramente vinculada al cine. Soy como un cineasta que busca otras formas de hacer películas.

VIVIR DEPRISA, AMAR DESPACIO SE ESTRENA EL 10 DE MAYO EN CINES

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