08/12/2019

Alberto Ramos: “Después de años sufriendo bullying, pensé que el que estaba mal era yo”

2 agosto, 2019
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Con 15 años, el malagueño Alberto Ramos decidió dar un giro a su vida y mudarse a Estocolmo. Una aventura que comenzó como un soplo de aire fresco pero que, contra todo pronóstico, se convirtió en una pesadilla que duró cerca de tres años. El joven tuvo que enfrentarse a continuos episodios de bullying y homofobia por parte de sus compañeros de instituto. Un acoso que le llevó a temer por su vida, y que llegó a su fin cuando denunció el caso a la policía y los medios de comunicación.

Todo su dolor quedó plasmado en Eighteen, un diario poético –“cuando hablas de poesía, la gente se suele echar para atrás, por eso me gusta más el concepto de diario poético, es mucho más atractivo”– en el que cuenta su experiencia a través de la poesía. La repercusión del libro fue tal que Ramos puso en marcha su continuación, Gay, con el que continúan las buenas nuevas. “Está teniendo muy buena acogida, no lo había promocionado y ya estaba número uno en Amazon”.

SHANGAY ⇒ ¿Qué te hizo irte de Málaga?
ALBERTO RAMOS ⇒ Mi manera de vestir siempre ha llamado la atención a las personas cerradas de mente, y en aquella época en Málaga tuve muchos problemas de bullying y homofobia. En mi cabeza, Estocolmo era una ciudad muy abierta, así que decidí mudarme allí.

SHANGAY ⇒ ¿Qué pasó en Estocolmo?
ALBERTO RAMOS ⇒ Mi mejor amiga vivía allí, y la ciudad me gustaba, pero acabé, sin quererlo, en un instituto que no estaba en el centro, sino en una zona con gran cantidad de inmigrantes, sobre todo de Siria. Nunca pensé que eso sería un problema, pero acabó siéndolo…, fue un choque cultural muy fuerte. En esos países matan a la gente homosexual, y desde el principio sentí un odio muy fuerte, sabía que algo no iba bien. Es algo curioso, porque tanto ellos como yo éramos extranjeros; de hecho había sufrido episodios de racismo por parte de personas suecas. Así que los suecos me metían en el saco de los inmigrantes, y los propios inmigrantes me insultaban por ser gay. Mientras tanto, yo tenía a toda mi gente en Málaga y no sabían nada de esto.

SHANGAY ⇒ ¿En qué te refugiaste?
ALBERTO RAMOS ⇒ En terapia me aconsejaron escribir y dibujar, que es algo que siempre me ha gustado, y también me apoyé en mi amiga, que me ha salvado la vida; lo que pasa es que ella iba a un instituto que estaba lejos del mío.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo siguieron los años en el instituto?
ALBERTO RAMOS ⇒ La cosa fue empeorando, me hacían el vacío, como en las películas americanas cuando alguien se sienta en el comedor y se levanta el resto. Era muy surrealista. Después de casi tres años, entré en una espiral en la que, aunque supiera que no pasa nada por ser gay, pensaba que el que estaba mal era yo. Una vez, un chico dijo que hacía todo eso porque la homosexualidad era repulsiva, y su familia lo respaldaba.

SHANGAY ⇒ ¿No había más gays en el instituto?
ALBERTO RAMOS ⇒ Sí, en mi clase había dos o tres más, pero no eran abiertamente gays. Yo había tratado con ellos y lo sabía, estaban más cómodos conmigo, pero preferían esconderse y disimular.

SHANGAY ⇒ ¿En ningún momento pensaste en volver a España?
ALBERTO RAMOS ⇒ No, se me pasó antes por la cabeza matarme que volver, no sé por qué. Fue una experiencia que supuso mucho dolor y autoengaño, yo tampoco entiendo cómo pude estar en esa situación. Pero volverme habría supuesto tirar a la basura ese tiempo y volver a empezar bachillerato en España, así que no lo contemplaba.

SHANGAY ⇒ Y decidiste denunciar el acoso a la policía…
ALBERTO RAMOS ⇒ Lo hice cuando la situación llegó al punto de perseguirme, empujarme, cosas que no podía aguantar más… Ya no podía continuar mi vida ni faltar al instituto por tener miedo. Cada año entraba al instituto gente nueva que se ponía en mi contra, me odiaban, me convertí en la mascota del instituto. Así que decidí denunciar a la policía con la ayuda de mi amiga y su madre, y el apoyo de la directora del centro.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo empiezan a ayudarte?
ALBERTO RAMOS ⇒ Los medios de comunicación se hicieron eco del caso y me ayudaron a ver que todo era una cuestión de perspectiva, sentí que tenía apoyo. Me pusieron una pulsera de seguridad para estar conectado con la policía, comenzaron a ir agentes al instituto, la directora decidió llenar todo el instituto de banderas LGTB…

SHANGAY ⇒ ¿Cómo se lo contaste a tu familia?
ALBERTO RAMOS ⇒ Hablé con ellos unas horas antes de publicar en Instagram una foto de las banderas que habían colgado en el instituto para contar en primera persona todo lo que había vivido. Vi que era una oportunidad muy buena de hacerlo, me sentía más seguro.

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What I saw today entering my school was a spark of light brought up due to an insane amount of hatred. I have been low-key and I have minded my own business, but the constant harassment I have suffered in this school has recently surpassed the limits of my patience. Way too many people are proud to say here, in this school, that someone like me (gay) deserves no respect, because of the simple fact of being gay. Way too many people has get into my way on a daily basis to somehow offend me or knock me out, in spite of my utterly unbothered and indiferent reaction. Often I’m the target of quite big groups, and some insults used towards my persona have been “bitch”, “whore”, “horunge”, “fag”, “hora” and many more. These examples are really ‘soft’ ones because I don’t want to focus this post on that specifically. It is extremely sad police have had to intervene because the hatred and disrespect has gotten out of hand. And it’s very sick that such a large number of people have not given me the opportunity to show how special I am as a person. I know many people have never experienced such situation, but here’s when humanity takes place. How do you think it feels to be continuously harassed for literally being yourself? And it’s awfully sad too these are the terms we are in. A huge number of people seem to hate so profoundly everything that I do, from the way that I talk to the way that I dress. There’s so much hate towards what I simply am. There’s a deep need for humanity within this school. Hatred blinds people here. People are hating on me for EXISTING. This is happening in Sweden and we are about to start year 2018.

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SHANGAY ⇒ ¿Cuándo decides publicar Eighteen, donde reflejas todo lo que viviste esos años?
ALBERTO RAMOS ⇒ Mientras ocurría todo esto, yo seguía escribiendo. Fue tal la repercusión que me llegaron muchísimas cartas y mensajes de apoyo a casa. La gente me decía que siguiera con mi vida como si nada de eso hubiera pasado, pero yo no podía, yo sentía la necesidad de expresar mis sentimientos. Yo no imaginaba que lo escribía en esos momentos iba a ser un libro, pero de repente vi que tenía mucho material y podía hacerlo. Así que decidí sacar Eighteen, primero en inglés y luego traducido al español. Ha sido algo muy sanador.

SHANGAY ⇒ En el libro hay temas muy duros… ¿Cómo los has tratado?
ALBERTO RAMOS ⇒ Estos libros son lo más valiente que he hecho en mi vida, porque siento que he compartido las cosas más turbias que he vivido. Pensé mucho en cómo contarlo para que tuviese sentido. Para mí era importante que se sacara un mensaje positivo del libro, por eso empieza por los temas más duros, y el final es más luminoso. Está pensado para seguir un orden y llegar a ese final, es una historia contada de una manera concreta, por eso creo que en mis libros no se deben extrapolar los poemas.

SHANGAY ⇒ ¿Ocurre lo mismo en Gay?
ALBERTO RAMOS ⇒ Este lo he centrado en dos partes, coming in y coming out. El primero sigue el concepto de salir del armario, trata los temas más visibles del colectivo, habla de Stonewall, la parte más conocida del Orgullo LGTB… Y la segunda parte explora los temas que han sido menos tratados.

SHANGAY ⇒ ¿Cuáles son?
ALBERTO RAMOS ⇒ Habla de las relaciones con amigos heterosexuales, de los prejuicios que aún se tienen, las secuelas de que te traten como a alguien diferente, el bullying, cómo eso afecta a tu vida… Y esta exploración no la he visto antes.

SHANGAY ⇒ En ambos libros has cuidado la estética…
ALBERTO RAMOS ⇒ Quería hacer libros que tuvieran coherencia en cuanto al contenido y la estética. Mi idea es que lleguen a las personas, que sean atractivos y que calen, que muevan algo.

SHANGAY ⇒ ¿Consideras que lo que haces es activismo?
ALBERTO RAMOS ⇒ Ojalá sea así. Yo quiero aportar, en la medida de lo posible, mi grano de arena a la literatura LGTB. Hay una dedicatoria en la que me refiero a la rainbow people, algo así como las personas arcoíris, me gusta cómo suena ese concepto. Y me dirijo constantemente ellos, e intento que esas personas saquen el lado positivo de todo lo malo que hayan podido vivir.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo crees que se trata actualmente el bullying y la homofobia en los colegios e institutos?
ALBERTO RAMOS ⇒ Cada centro es un mundo, pero en general no creo que se haga lo suficiente, no creo que las personas que están decidiendo por las víctimas de este acoso tengan empatía para saber cómo se sienten los agredidos. Por eso yo estoy dando charlas por institutos presentando los libros y contando mi experiencia.

SHANGAY ⇒ ¿Qué respuesta recibes de estos jóvenes?
ALBERTO RAMOS ⇒ Para mi sorpresa, han ido muy bien. La mayoría de chicos han empezado a seguirme en Instagram, me dijeron que les había encantado la presentación, me daban la enhorabuena.

SHANGAY ⇒ ¿Hay esperanza de cambio en las nuevas generaciones?
ALBERTO RAMOS ⇒ Yo creo que sí. El bullying es algo cobarde, el acoso nace de aspectos que están recriminados en el interior de las personas, incluso homosexualidad latente en el caso de la homofobia. Cuando cuento mi historia y la gente empatiza con ella, y queda evidente esto, me llevo una alegría, pero no por ello creo que ya está todo hecho, es solo un paso.

SHANGAY ⇒ Sin embargo, actualmente vemos un auge del pensamiento LGTBfóbico…
ALBERTO RAMOS ⇒ Es un movimiento que también está pasando en Suecia. Son políticos que apelan a la ignorancia de la gente, que aparentan sinceridad y ocultan muchas cosas. Pero creo que la situación va a mejorar, no vienen con suficiente fuerza como para asentarse. Una ideología que no tiene lógica no puede mantenerse en el tiempo. Yo intento sacar el lado positivo, que es la evidencia de que no está todo conseguido y de que hay que seguir luchando en muchos aspectos.

SHANGAY ⇒ ¿Qué nuevos proyectos tienes entre manos?
ALBERTO RAMOS ⇒ Quiero extender esta serie, tocar más temas y hacerlo de maneras que no se han explorado, ya sea por el contenido o por el diseño de los libros.

SHANGAY ⇒ ¿Has pensado probar con la narrativa?
ALBERTO RAMOS ⇒ Sí, tengo muchas ideas pero no me da la vida, voy lo más rápido que puedo. Ahora estoy centrado en volcar mi dolor en la serie Eighteen, porque lo tengo todo muy reciente, pero sí tengo muchas ideas de ensayos y novelas que aún no he desarrollado.

SHANGAY ⇒ Una vez que ha pasado todo, ¿te arrepientes de haberte mudado a Suecia?
ALBERTO RAMOS ⇒ No me arrepiento. Pero es verdad que si me fuera ahora, con todos los conocimientos que tengo, mi experiencia sería muy diferente. Pero me fui con 15 años recién cumplidos, y a pesar de que siempre he sido una persona bastante madura, se me hizo bastante grande todo.

SHANGAY ⇒ ¿Dónde te apetece vivir ahora?
ALBERTO RAMOS ⇒ Estos días estoy en Málaga, pero no quiero asentarme aquí, quiero viajar, estar moviéndome por Asia, EE UU… y trabajar en diferentes cosas, ganar dinero, estudiar la carrera a distancia… Así es como quiero hacerlo, siempre hago las cosas un poco diferentes.

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