22/09/2019

¿Por qué ‘Sing It Back’ sigue siendo una canción de verano perfecta 20 años después?

4 septiembre, 2019

“Bring it back, sing it back, bring it back, sing it back to me”. ¿No conoces ese hipnótico estribillo cantado por Róisín Murphy? ¿No te suena el clásico de Moloko? Pues, por joven que seas, si te interesa la música de baile y no conoces Sing It Back, deberías descubrirla y disfrutarla. Y este es un buen momento, cuando se cumplen 20 años del momento en que logró coronarse como una de las canciones del verano de 1999.

Claro, que la cosa tiene truco. Porque la versión que triunfó mundialmente no fue la original de Moloko, publicada originalmente en su segundo álbum, I Am Not a Doctor, en 1998. En aquel momento, a Mark Brydon y Róisín Murphy –pareja en lo artístico y en lo personal– les había dado por experimentar con ritmos propios del drum’n’bass y el jungle, tan en boga por entonces. Tras convertirse en uno de los grupos cool del momento con su juguetón debut Do You Like My Tight Sweater? (1995), se la jugaron a la hora de ir de aún más raritos en su continuación. Y muchos de los fans que les habían aupado al olimpo del pop electrónico fashion les dieron la espalda.

Suerte que se guardaban un as en la manga llamado Sing It Back. Róisín Murphy creó el estribillo, literalmente, bailando en un club, y pensaba que debía ser un tema discotequero. Brydon no estuvo de acuerdo, y la versión original que publicaron en su álbum era oscura y enigmática –ya era un temón, eso sí–. Cuando llegó la hora de lanzarla como single, Murphy insistió a su compañía en que encargaran un buen remix, pues pensaba que así funcionaría.

Estaba muy reciente el ‘fenómeno Missing‘ de Everything But The Girl, que arrasó mundialmente tras convertirse en un disco banger al ser remezclada por Todd Terry, así que el sello lo tuvo claro, y le encargó a él la remezcla que pensaban promocionar. Cuando el dúo la escuchó se quedó de piedra. Les pareció una basura (bien floja es, cierto).

Róisín se enamoró del remix que entregó el alemán Boris Dlugosch, pero su discográfica pasó de ella. La remezcla de Todd Terry fracasó en las listas nada más ser lanzada, y una vez que Dlugosch empezó a pinchar la suya en sus sesiones –la estrenó en la Winter Music Conference de Miami, donde arrasó–, en la era pre-Internet, fueron las emisoras de radio y el propio sello los que empezaron a recibir peticiones incesantes de la gente, que buscaba desesperadamente ese remix.

El resto es historia. Porque fue en 1999 cuando dicha remezcla se convirtió en un hit global de proporciones estratosféricas, una de esas canciones que, como Missing de EBTG o Get Lucky de Daft Punk, trascienden más allá de sus creadores o de su género, para convertirse en temas que lo mismo provocan el delirio en un club de hipsters que en una boda, y que pronto se revelan como creaciones atemporales. Dlugosch supo recrear de un modo mágico el sonido disco más glamouroso y atemporal de los primeros 80, que encajaba a la perfección con la interpretación vocal de Murphy –que ha continuado desde entonces coqueteando intermitentemente con la disco music a lo largo de su trayectoria en solitario–.

El verano de 1999 resultó triunfal para Moloko, con su canción incluida en más de cien recopilatorios y disputándose el título de canción del verano con Mambo No 5 de Lou Bega (un verano en el que también triunfaron Livin’ la vida loca, de Ricky Martin, That Don’t Impress Me Much, de Shania Twain, Bring It All Back, de S Club 7 o I Want It That Way, de Backstreet Boys). Y Róisín Murphy se convirtió en la disco diva del momento, ayudada también por el icónico –a la par que sencillo– videoclip, dirigido por Dawn Shadforth. Murphy le sugirió como inspiración el clip de Rock With You de Michael Jackson, y en él lucía exclusivamente la cantante, con vestido acristalado a lo flapper girl de Thierry Mugler. Un vídeo sin duda icónico.

Cuando meses después de aquel enorme éxito hablé con Róisín Murphy [Moloko fueron portada de Shangay en mayo de 2000 con motivo del lanzamiento de su tercer álbum, Things To Make and Do, en donde se vieron casi obligados a incluir el remix como reclamo], le comenté a que se había convertido en una disco diva poco común, y ella respondió: «Pienso que no. Quizá el vídeo podía dar esa impresión por lo monísima que salía, pero no me considero una diva. Aunque pueda sonar extraño, me veo más como una investigadora».

Las connotaciones negativas que entonces tenía aún el término ‘diva’ –no tan devaluado por el exceso de uso como ahora– no le gustaban: no se veía una artista caprichosa y difícil en le trato. «No me gusta que se dé por hecho que te has ganado a un gran número de gais dispuestos a tratarte como a una reina», añadió, «porque implica que me he dedicado a pensar cómo ganarme su interés. Yo me limito a hacer mis cosas y, por suerte, son muchos los gais y los heterosexuales a los que intereso».

El caso es que Sing It Back marcó una época y, al menos, durante un tiempo, Murphy ejerció a partir de ese momento de manera intermitente como diva house, aunque ella huyera de los clichés asociados a ese tipo de intérpretes. Lo demostró en su mítica actuación en el legendario programa británico Top opf the Pops aquel verano del 99, algo que para ella fue algo así como un sueño de adolescente hecho realidad. Y no tardaría en volver a colaborar con Boris Dlugosch en otro triunfal tema, Never Enough, aunque no alcanzó el éxito de la remezcla que unió sus caminos de forma casi accidental. Y a lo largo de los años han vuelto a grabar juntos; su última colaboración juntos hasta la fecha es Look Around You, de 2013.

Moloko no volvieron a saborear un éxito similar, y en 2005, dos años después de lanzar el álbum Statues –con el que también fueron portada de Shangay– se separaron. Atrás quedaba una más que interesante carrera, que este año se vuelve a celebrar gracias a las reediciones en vinilo de sus álbumes, que acaban de comenzar con la publicación, en vinilo azul turquesa, de su debut, Do You Like My Tight Sweater? Y Róisín Murphy continúa investigando su lado discoquetero con la edición este viernes de nuevos remixes de su tema Incapable, firmados por dos nombres fundamentales en las pistas en las últimas décadas, Dimitri From Paris y Aeroplane.

Cuando en aquella entrevista del año 2000 le pregunté a Murphy por el impacto de aquella legendaria remezcla de Sing It Back contestó: «Tener un gran éxito con una remezcla es algo muy arriesgado, pero casi siempre que sucede es un accidente […]. Sing It Back es un elemento más de nuestro mundo, encaja perfectamente en la historia de Moloko». Y confesaba lo que más le sorprendió del impacto de la que fue incontestable canción del verano de 1999: «Hace poco sonó en una discoteca y un chico se me acercó y me dijo: “Cada vez que suena vuestro tema nos sentimos bendecidos”. Lo fuerte es que sigue pasando veinte años después, porque es una canción que ha trascendido las modas. Un clásico que, sí, provoca una reacción casi mística en las pistas. Y eso sí que es una bendición.

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Shangay

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