18/10/2019

Rebeca Sala cambia de sexo en la obra de teatro ‘Orlando’

12 octubre, 2019

Orlando, adaptada por la directora Vanessa Martínez, llega a los Teatros del Canal de Madrid entre los días 16 y 20 de octubre. Se trata de una de las novelas más famosas de Virginia Woolf y reflexiona sobre temas como la sexualidad, el género y la identidad.

Rebeca Sala es la encargada en darle vida a Orlando. Licenciada por la RESAD en 2007, su carrera combina el teatro, el cine y la televisión. Se dio a conocer en la pequeña pantalla por su personaje de Kris en la serie diaria Ciega a citas (Cuatro), y por su papel en la TV movie Niños robados (Tele 5). En cine la hemos podido ver recientemebte en «La Tribu» dirigida por Fernando Colomo y protagonizada por Paco León y Carmen Machi y en Todas las canciones hablan de mí de Jonás Trueba o en el cortometraje Estocolmo, por el que ganó el premio a mejor actriz en el XVI Festival Ibérico de Cinema de Badajoz. Lleva más de una docena de montajes teatrales, entre los que destacan Quevedo, dirigido por Héctor del Saz, y El burlador de Sevilla, dirigido por Darío Facal para el Teatro Español.

En Orlando, que se desarrolla en la Inglaterra del siglo XVII, tiene que interpretar a un joven de la nobleza cuya curiosidad por la vida y el amor por la literatura le llevarán a través de un sinfín de aventuras, entre las que se encuentran ser amante de Isabel I e incluso dejar de envejecer. Pero Orlando deberá afrontar un gran desafío: una mañana, despierta convertido en mujer.

SHANGAY ⇒ ¿Es el personaje el que evoluciona al cambiar su sexo o es el hecho de lo que supone ser una mujer lo que le hace cambiar?

REBECA SALA ⇒ A pesar de ser un suceso tan fuerte como pasar de tener órganos masculinos a tener órganos femeninos, en la obra pasa automáticamente a ser algo normal. Un día, Orlando se levanta mujer y sigue haciendo su vida. Se da cuenta de que es la misma persona, lo único que cambia es su sexo, y descubre cómo es su entorno el que cambia por tener un sexo u otro, se da cuenta de que hay actividades u oficios que no puede realizar porque está mal visto.

SHANGAY ⇒ ¿Su entorno se da cuenta del cambio de sexo de Orlando?

REBECA SALA ⇒ Por supuesto, y supone un claro ejemplo de lo que es en sí la sociedad, ya que hay gente a la que este cambio le parece bien y gente a la que no. Por eso precisamente es tan rica esta obra, en el sentido de darse cuenta de cómo está estructurada la sociedad en torno al género. Porque dependiendo de la época y el lugar por el que Orlando va pasando, su momento vital y la gente con la que se encuentra, parece que es mejor o peor.

SHANGAY ⇒ El tiempo tiene gran relevancia en la obra [el protagonista vive más de 300 años]. ¿Vemos en la obra cómo el momento histórico afecta al desarrollo del personaje? 

REBECA SALA ⇒ Orlando vive casi cuatro siglos. Su vida termina a principios del siglo XX (momento en el que Virginia Woolf escribe la obra), y entonces vemos, entre otras muchas cosas, una pequeña evolución de los derechos de las mujeres. La obra tiene muchísimas aristas, y aunque el personaje solo vive 36 años, viaja a través de una experiencia vital muy fuerte de casi cuatro siglos históricos.

SHANGAY ⇒ ¿Cuál es la relación del personaje con la sexualidad?

REBECA SALA ⇒ Durante la obra, el personaje tiene relaciones con hombres y con mujeres, tanto siendo hombre como siendo mujer. Orlando evoluciona a lo largo de la obra, pero no es el género lo que cambia su personalidad o sus gustos. Lo que le cambian son sus experiencias. Si cambia en algún momento su relación a nivel sexual con los personajes es porque cambia la conducta de los demás ante su género…

Orlando es una obra que habla de encontrarse, de escucharse y saber qué es lo que uno quiere o lo que a uno le gusta, independientemente de lo que se supone que tiene que ser”

REBECA SALA ⇒ Orlando es una obra que habla de encontrarse, de escucharse y saber qué es lo que uno quiere o lo que a uno le gusta, independientemente de lo que se supone que tiene que ser. Orlando es una búsqueda de la identidad propia del personaje, lo más interesante es ver cómo el personaje prueba y experimenta. Somos testigos del viaje de construcción de un personaje hacia su identidad.

SHANGAY ⇒ ¿Afecta su cambio de sexo a su clase social?

REBECA SALA ⇒ Orlando es de familia noble, pero al convertirse en mujer hay un momento en el que pierde sus propiedades y comienza un juicio muy largo para saber si son realmente suyas o no.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo ha sido la preparación para el personaje? ¿Cómo es la experiencia de interpretar a Orlando?

REBECA SALA ⇒ Creo que la clave está en que, al final, lo que importa es la persona que es Orlando. Lo que se quiere conseguir con la obra es que el personaje rompa con su género. Cuando empezamos a trabajar en la obra hablé con la directora [Vanessa Martínez] pensando en que debería trabajar en algo más masculino y luego cambiarlo para que se vieran las diferencias y el contraste entre los géneros del personaje, pero ella me dijo que no, ya que cuando Orlando es hombre es un poco femenino y cuando es mujer es un poco masculina. Es la misma persona en realidad, y el vestuario muy bien pensado de Paola de Diego ayuda a esta idea ya que te hacen moverte de una determinada manera y las cosas que le van pasando y la energía que le va influyendo son lo que le definen. Me importa más cómo es que lo que es, no tanto si es un muchacho o no. Pero, si es un muchacho, ¿cómo es? ¿Es un muchacho despierto, ilusionado?

“Yo lo que he trabajado no es ponerme en la piel de la mujer o un hombre, es ponerme en el papel de una persona en unas circunstancias dadas”

REBECA SALA ⇒ Yo lo que he trabajado no es ponerme en la piel de la mujer o un hombre, es ponerme en el papel de una persona en unas circunstancias dadas. No es tan relevante el género sino lo que siente.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo ha sido la puesta en escena de la obra? 

REBECA SALA ⇒ Durante este viaje de hora y 45 minutos que dura la obra lo más gracioso es que mis compañeros hacen todos los papeles de la obra: cuatro personas interpretan unos treinta personajes, hombres, mujeres. Unos personajes que, además, son reconocibles sin necesidad de demasiados elementos ya que con la caracterización o tan solo un elemento pueden cambiar de personaje fácilmente.

El personaje de Orlando lo podría haber interpretado un hombre, pero la directora siempre tuvo claro que quería que lo realizara una mujer.

SHANGAY ⇒ La autora transmite el mensaje de que el sexo y los papeles de cada sexo que se deben asumir son completamente ridículos y artificiales. ..¿Cómo se refleja esto en la obra?

REBECA SALA ⇒ Hay un trocito del texto llegando al final de la obra, y que creo que es la clave de la cuestión, en el que uno de los biógrafos dice: “Los trajes son los símbolos de lo que llevamos dentro, y no al revés, la diferencia entre sexos es bastante más profunda. Fue una transformación de la misma persona Orlando la que determinó su elección de traje de mujer y sexo de mujer. Quizás al obrar así ella solo expresó abiertamente algo que le ocurre a muchas personas y no lo manifiestan. Porque por diversos que sean los sexos, se confunden. No hay ser humano que no oscile entre uno y otro, y a menudo solo los trajes siguen siendo varones y mujeres, mientras el sexo oculto es lo contrario del que está a la vista”.

SHANGAY ⇒ ¿Qué le dirías a la gente para que se animara a ver Orlando?

REBECA SALA ⇒ Diría que se lo van a pasar súper bien, es una obra muy loca, con mucha ironía y picardía. Me quedo con la reacción del público, que siempre sale muy sorprendido. Y con caras de haberlo disfrutado, con una sonrisa muy grande en la cara.

Cuando Virginia Woolf escribió Orlando lo hizo como un intento de alejarse de sus episodios depresivos, y quiso crear una obra que dejara con una sonrisa en la cara a sus lectores. Ahora, casi un siglo después, el deseo de la escritora se hace realidad gracias a la interpretación de Rebeca Sala y a todo el equipo de este montaje de la compañía Teatro Defondo.

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