27/11/2020

Una chófer ataca a dos pasajeros gays por besarse en su coche: “Soy cristiana”

29 enero, 2020
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Parece que hay que tener cuidado con algunos conductores. Y si no que se le lo pregunten a Finn Davies, un joven que ha tenido una mala experiencia en Londres con una chófer de un Vehículo de transporte con conductor (VTC). Por lo visto, para esta mujer que dos hombres se besen en su coche es una falta de respeto. Y lo peor de todo, se ha excusado diciendo que es “una mujer cristiana”.

Nuestro protagonista venía de divertirse en una fiesta con amigos. Se ve que durante la velada hizo buenas migas con un chico, y aprovechando que ambos querían volver pronto a sus casas, Finn le propuso ir juntos en el VTC. ¿Quién no ha querido abandonar una fiesta con su ligue de la noche? ¿Qué hay más económico que compartir un VTC? Pues lo que parecía algo prometedor, se convirtió en algo incomodo y fuera de lugar…

“Había estado en una fiesta cerca de Marylebone para el cumpleaños de un amigo, y había hablado y coqueteado con un hombre muy guapo que también vivía en el Este, como yo”, dijo Davies. “Eran alrededor de las tres de la madrugada cuando decidí irme a casa y le sugerí al hombre guapo que compartiéramos un VTC, ya que también había dicho que se iría pronto”.

Durante el trayecto y antes de que llegará a su fin el primer trayecto, la pareja se besó. Según palabras de los jóvenes, el beso no duró casi nada, pero fue suficiente para lo que vino a continuación. “Nos besamos durante un minuto más o menos antes de escuchar al conductor del VTC decir: ‘Detente, por favor, soy cristiana”, explicó Finn. “Su tono era severo pero tranquilo. Inmediatamente, nos detuvimos y nos quedamos en silencio. No sabía qué hacer o decirle al hombre guapo sentado a mi lado. Me sentí avergonzado, como si hubiera hecho algo mal y me sentí culpable de haber molestado a la chófer del VTC”.

vtc

Pero la culpabilidad del principio se convirtió en ira, y tras escribirse mensajes sobre la situación, decidieron bajarse y cancelar el viaje. “Pasaron los minutos y esos sentimientos se convirtieron en ira y preocupación ante la idea de continuar mi viaje por otros veinte minutos más y me hicieron sentir cada vez más incómodo”, dijo.

Una historia lamentable que muestra una vez más que la homofobia sigue estando presente en cualquier lugar y en cualquier profesión. Ante estas situaciones, tolerancia cero: denunciemos los hechos para que las grandes empresas se enteren de cómo son algunos de sus empleados.

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