10/07/2020

La normativa homófoba que ha puesto en evidencia la crisis del coronavirus y de la que nadie habla

26 abril, 2020

La crisis del coronavirus ha puesto en evidencia muchas deficiencias de nuestra sociedad. Una sanidad pública con recursos insuficientes, partidos políticos y ciudadanos que publican fake news para infundir miedo y desconfianza, la ausencia de apoyo a la cultura… Pero hay algo que esta crisis sanitaria ha puesto en evidencia y de lo que nadie habla.

Una norma basada en el odio y la homofobia que muchos países de Occidente aún tienen en vigor y que, por alguna razón, no llama la atención de los medios de comunicación generalistas.

Nos referimos a las sorprendentes restricciones en las donaciones de sangre hacia las personas LGTBI que tienen, entre muchos otros, países como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Canadá, Austria o Grecia, donde directamente al colectivo se le prohíbe donar.

La falta de suministros y la demanda de donaciones en esta crisis ha provocado que algunos de estos estados hayan suavizado dichas restricciones. Es así como Estados Unidos, que de manera habitual exige que los hombres homosexuales y bisexuales solo puedan donar si no han tenido sexo en el último año, reduce ahora ese plazo a tres meses. Una medida idéntica a la que mantienen Reino Unido y Canadá, y que parece que adoptará Australia próximamente.

En Alemania, donde se mantiene esta misma restricción hacia hombres gais y bisexuales de no mantener relaciones sexuales en los últimos doce meses, un grupo de trece compañías, entre las que se encuentran IKEA y Microsoft, ha pedido al Gobierno de Merkel que relaje la prohibición ante la crisis del coronavirus.

En la carta abierta que ha presentado este conjunto empresas se solicita la reducción de estas restricciones que se impusieron durante la epidemia de VIH en la década de los 80. De esta manera ,se podrán “unir los objetivos de seguridad en las donaciones de sangre y las demandas de no sufrir discriminación”.

Las restricciones en las donaciones de sangre deben tener en cuenta, entre varios factores, las relaciones sexuales de riesgo que hayan podido mantener los donantes, indistintamente de su orientación o género. Diferenciar supone un acto de homofobia del que ningún medio de comunicación habla y una vulneración de los derechos del colectivo LGTBI.

Tal y como refleja un artículo de La Vanguardia, y en palabras de Dominik Weh, socio de la consultoría de gestión Oliver Wyman que se encuentra entre las trece compañías firmantes de la mencionada carta abierta, “la protección y el manejo no discriminatorio de la donación de sangre son compatibles entre sí”. Una práctica segura y libre de homofobia que está implantada en países como España, Italia, Portugal, México o Argentina, donde no dividen a los donantes por motivos de orientación sexual.

Adrián González, investigador médico del hospital berlinés The Charite, asegura que “seis semanas deberían ser el enfoque conservador más alto, independientemente del género u orientación sexual, y eso ya es bastante conservador”.

Sin embargo, opiniones médicas como las de Adrián González, o los exhaustivos análisis en laboratorio que se le practican a cada una de las donaciones para la detección de infecciones transmisibles por transfusión, no son suficientes para que casi una cincuentena de países deroguen esta normativa homófoba que ha quedado obsoleta.

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Shangay

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