20/09/2020

La columna semanal de Pepu Tabares: ¡Qué frustración!

7 agosto, 2020
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Me ha llamado la directora…

Dice que tiene que decirme algo importante sobre mi TFG. Como os dije, estoy estudiando en una escuela. Así que dadas mis dotes para la creatividad y el opulento desparpajo con el que me muevo por el camino del éxito, imagino que querrá felicitarme por mi graduado cum laude. ¡Qué recompensa la mía!

Todas las mañanas, antes de ir a clase, me gusta pasarme por el bar de Eladio, regalarle una cajetilla de Ducados a Paco y pedirme un buen carajillo. Nada como un buen chorreón de orujo para elevar las pestañas. Y los ánimos.

Cuando Paco está entretenido golpeando la tragaperras, le dejo el paquete de tabaco a escondidas. Mejor que pegue a la máquina que no a su mujer –pienso para mis adentros–. Paco tiene cáncer de pulmón, así que es mi manera de contribuir al equilibrio cósmico-patriarcal.

Luego voy al quiosco que está en mitad de la acera. Un poquito del ¡Hola!, un vistazo a La Gaceta y, para rematar, Jara y sedal. Podrán tacharme de insensata, pero a mí me gusta ser plurileída.

Allí siempre coincido con Sor Juana, puntual como el Ángelus. Pregunta por la revista Palabra, pero en realidad busca la Bravo –colecciona las pegatinas de regalo que venían para el Nokia–. Pero ya no. Murió. La revista, no Sor Juana. Y está destrozada. Siempre unas muertes han importado más que otras.

Como no encuentra la Bravo, compra el ABC, que es lo más parecido a una revista para adolescentes en busca de su identidad. Me hace gracia porque, aunque cree que nadie se da cuenta, la veo guardarse en el hábito la Cuore… ¡Qué totalidad la suya!

Ella fue quien me descubrió la escuela. La escuela de famosas, donde estudiamos juntas. Siempre quiso ser opinionista, así que lo intentó en el convento, pero allí no llevan bien las disidencias. Después probó en un blog sobre noticias de la tele: Santa María del TDT, pero no tuvo mayor repercusión. Y ahora quiere ser opinionista del corazón. Asegura que allí se puede ser libre para hablar de todo sin problemas.

Mientras me aclara la diferencia entre hábito y burka, llegamos a la puerta de la escuela. Sor Juana se va directa a su clase de Hits veraniegos con Leticia Sabater, y yo, como mujer de curvas aritméticas, tengo tutoría de Portadas de escándalo.

Como siempre, al entrar, huele a Pringles, y es que Remedios Olaya combate así la ansiedad:

–¿Qué pasa Reme? ¿Otra vez por aquí?
–La verdadera Marisol soy yo.
–¿Has avanzado algo con lo tuyo?
–Yo soy la verdadera Marisol.
–¡Qué vehemencia!
–El Goya de honor es mío.

Ser famosa de profesión está a la altura de muy pocas… Las que somos famosas de consecuencia nos lo hemos trabajado. Por eso la pobre Remedios lleva doce años matriculada en la escuela, pero no ha podido terminarla porque le falta aprobar su TFG: El fraude de Pepa Flores. ¡Qué frustración!

En este centro la enseñanza es muy rígida, si no consigues la suficiente notoriedad mediática te hacen repetir hasta dar con la tecla. Y es que el número de alumnas que se presentan a la vez es muy alto, y solo la más famosa consigue ser la graduada.

Animo a Reme a que siga intentándolo. Puede que ella sea demasiado venial, pero lo rocambolesco de la historia no se le puede negar. Pongo rumbo a mi tutoría, pero Lydia Lozano, la directora, me chista desde la otra punta del pasillo. Entro y cierra la puerta de su despacho para buscar intimidad. Mis pezones se excitan imaginando la felicitación:

–Pepu, esto que quede entre nosotras.
–Llevo toda mi vida preparada para ello.
–Veo potencial en ti y tu TFG, pero tienes una dura competidora.

Sobre el escritorio tira la revista Lecturas. En la portada aparece Sor Juana con el titular: “En mi vientre llevo al nuevo mesías.” Y el sobretítulo reza: “Monja, virgen y vientre de alquiler de un futbolista en el armario”. Rápidamente me lanzo a leer por encima la entrevista, donde asegura que el padre de su hijo es muy cristiano… ¡Qué retranca tan divina! Cierro la revista mientras maldigo el agua bendita que bautizó a Sor Juana.

–La revista saldrá mañana. Tienes una semana para superarla.

Esto de desear con la fuerza de Lola Flores y no conseguir lo que se imagina tu cabeza… ¡Qué desasosiego! ¿Será esto lo contrario al éxito? La culpa de tanta frustración la tienen el sueño americano y las películas de Esteso.

Ahora para ser famosa solo tienes que vender pornoemociones populistas. Y es que el derroche de talento no se cotiza como antes… ¿Seré presa de mis propias expectativas?

Dudo por un segundo, pero después recuerdo que yo soy superlativa. Y cabezona. Así que seré famosa por mis haceres. A mi manera. Con mis cosas. Que se preparen, porque Pepu Tabares solo acaba de empezar.

Por cierto, todas conocemos el sueño americano, pero… ¿cuál será el sueño español?

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Shangay

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