27/09/2020

Alberto Linero: “Mi traje de militar me lo pagó un futbolista a cambio de sexo”

10 septiembre, 2020
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He vuelto a colgar. Alberto Linero me lo ha contado todo por teléfono. Su boda en el 2006 fue histórica. Apareció en los diarios del mundo entero. Dos militares se casaban por primera vez en España. Unos pioneros que pagaron las consecuencias. Unos titulares, tal vez malditos, que cuatro años después hicieron que la pareja pusiera punto y final a su matrimonio. Entremedias, futbolistas, sexo a cambio de dinero y la noche más oscura de Madrid.

SHANGAY ⇒ A tu boda acudieron más de sesenta medios…

ALBERTO LINERO ⇒ Lo hicimos público para dar visibilidad y para que el colectivo se sintiera orgulloso. Nosotros nos enfrentamos a la sociedad y recibimos amenazas y agresiones por ser los primeros. Era la primera boda gay de dos militares en España, pero sufrimos un rechazo absoluto del colectivo. Nunca han contado con nosotros para nada. Y todo terminó cuando decliné una oferta de Pedro Zerolo para ir con él en la pancarta del Orgullo en Sevilla. Le expresé que no entendía cómo podíamos defender nuestros derechos en pelotas en una carroza. Me utilizaban políticamente. Solo me querían para la semana del Orgullo. Por eso dije que no. Desde entonces, nunca más me llamaron.

SHANGAY ⇒ La noticia de tu matrimonio fue también el final de tu matrimonio…

ALBERTO LINERO ⇒ Al hacerse mediático, entramos en un mundo que no controlábamos. Yo pasé de ser militar a jurado de un certamen de belleza, a irme de fiesta con concursantes de Gran Hermano, ‘viceversos’… A mi ex le pagaron bolos, se hizo DJ; empezamos a vivir una realidad que no supimos manejar y que acabó con nosotros. Yo salía por la tele y, al terminar, un coche me recogía para llevarme de fiesta…

SHANGAY ⇒ ¿Qué tipo de fiestas?

ALBERTO LINERO ⇒ Con mucho dinero, alcohol, drogas… Me pagaban 200 euros simplemente por irme de fiesta. Me decían “Ve a este sitio”, y yo iba sin saber quién iba a estar. Solíamos ser quince o veinte personas entre las que estaban colaboradores/presentadores de televisión, empresarios, políticos, futbolistas, DJs… Al principio iba en calidad de imagen, pero luego me empezaron a ofrecer dinero a cambio de sexo.

SHANGAY ⇒ ¿Coincidiste con otros rostros conocidos en esas fiestas?

ALBERTO LINERO ⇒ Sí, con Jacobo Ostos coincidí en varias. Y con gente de GH, tronistas, etc. Y que me hablen ahora de moralidad, pues mira, no. Esta gente ha jugado muchísimo a esto. Yo no sé qué harían ellos, yo sí acepté el dinero. Un futbolista casado y con hijos me pagó 3.000 euros por mantener relaciones sexuales. Tuvimos más de un encuentro. Él quedó muy satisfecho… En otra ocasión me dio 1.500 euros solo por ver cómo me masturbaba. Este futbolista me pagó incluso mi uniforme militar. No te puedo decir quién es, pero ha estado jugando en un equipo de la Comunidad de Madrid hasta hace muy poco. No está en activo, pero sigue en el equipo.

SHANGAY ⇒ ¿Y tienes pruebas de todo esto?

ALBERTO LINERO ⇒ Cómo voy a tener pruebas si entonces estaba casado… ¡El primero al que no le interesaba tener fotos era a mí! Esto sería entre 2006 y 2010, que fue cuando me separé. En una ocasión me invitaron a una fiesta en un ático supercutre en Atocha. De lo antiguo que era yo decía: “¿Quién vive aquí, la Duquesa de Alba?”. Nada más llegar me requisaron el móvil para que no pudiera hacer fotos. En un momento de la noche, mi acompañante me dice que una persona quiere tener sexo conmigo y que le siga. Resulta que toda la primera planta del edificio estaba reservada para estos encuentros, y había muchas habitaciones. Yo bajé, y entonces descubrí quién era la persona que me pagaría… Desde entonces nos vimos varias veces. Hacía por vernos a través de un tercero, pero llegó un momento en que no pude más: mi separación, el Ejército, mi familia que nunca ha aceptado mi condición… Abandoné todo, y nunca he vuelto.

SHANGAY ⇒ ¿Has ganado mucho dinero a cambio de sexo?

ALBERTO LINERO ⇒ Pude ganar muchísimo dinero. Pude acostarme con muchas personas. Pero era todo desconocido para mí, no sabía cómo se manejaba ese tema. Cobré por sexo muy pocas veces. En otra fiesta, una concursante de Gran Hermano llegó a cobrar 25.000 euros… Pero a mí no me pagaban por ser Alberto Linero, pagaban el morbo de ser militar y gay. En otra ocasión, fue un político muy famoso con moralidad muy justita. En este caso, no me llevó a una fiesta, nos encontramos en una habitación de hotel.

Y aquí termina nuestra conversación. Alberto no se arrepiente de su pasado ni tendría por qué hacerlo. Es su vida. A la pregunta de si volvería hacerlo, me sorprende escuchar un rotundo sí. Pero, matiza, lo haría con otra perspectiva. Con los ojos que dan la experiencia y las vivencias. Solo se arrepiente de una cosa: de haber pecado de ingenuo.

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Shangay

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