25/02/2021
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Relatos gais (des)conectados: “El último polvo” (parte 2)

15 enero, 2021
Léetelo en 4 minutos

Capítulo 30 (parte 2)

“Y”

Alguien nos grita que no vayamos a encerrarnos dentro porque tiene que pasar, pero no le oímos. “X” me apoya contra la madera de la puerta y empieza a levantarme la camiseta, después se quita la suya. Me sigue besando mientras coge mis manos y las sujeta por encima de mi cabeza. Sé que estoy borracho, sé que estoy drogado, pero joder, qué bien sienta.

Necesito beber algo de agua, y me acerco al lavabo. Después cojo el grifo de la ducha para echarme un poco en el pelo y despejarme. Él me sigue con la mirada, y después empieza a quitarse esas zapatillas que algún día fueron blancas. Me termina quitando las mías mientras me doy la vuelta y agarra la alcachofa. El agua empieza a caer sobre nosotros, mojándonos desde el pelo hasta los pantalones, pero me besa de nuevo y no puedo parar. Su cuerpo pega mi espalda contra las frías losas de la pared, y empieza a morderme el cuello mientras mete sus manos hasta pasadas las muñecas por el pantalón, con rabia, haciendo que estalle la cremallera, y el vaquero termine casi por mis rodillas con el peso del agua empapando la tela.

Bajo las manos y le dejo igual de desnudo que yo. Empiezo a notar el vapor rodeando la piel de sus piernas velludas, mientras que para un momento y me vuelve a levantar. Y se queda inmóvil, mirándome directamente a los ojos. Me agarra del cuello y me empuja hacia atrás hasta que el agua que recorre mi cara termina en sus dedos. Me sigue mirando, sin mover ni un milímetro el resto de su cuerpo, y yo le devuelvo la mirada. Sus pies pisan los míos, sus rodillas chocan contra las mías, hasta que da un paso, mientras que me aprieta más, casi dejándome sin respiración. Después me da un beso corto en los labios, y me da la vuelta.

No duda, apoya su mejilla contra la mía y me la empieza a acercar. El agua me moja las nalgas mientras me las abre, y sus dedos hacen que me moje por dentro. Aleja los hombros de mí mientras me agarra los míos, y yo giro la cara para verle mirar hacia abajo. Noto cómo empieza a entrar, lento, pero rompiéndome con la humedad del agua como única ayuda negligente.

Me vuelve a mirar, y siento que su caricia baja hasta mis codos, pegándolos contra mi cuerpo. Abro las piernas solo un poco más, y sigo mirándole. Un chorro de agua cae por su nariz como una catarata, y empieza a avanzar hasta que la ducha le empapa la parte de atrás del cuello, y con un beso ahoga un gemido de cómo ha vuelto a entrar, esta vez llegando hasta el fondo de mí.

“Ya da igual”, leo en su mirada. Él lee un “de acuerdo” en la mía. Sabemos que en el fondo es lo que queremos. Lo estamos deseando. Y yo, me doy un último capricho.

Porque puede que él no lo sepa, pero esto no se va a repetir. Y aunque ahora, que estoy empezando a golpear con la cara los azulejos con cada embestida, aunque mi boca abierta no pueda dejar de gritar cada vez que le siento dentro del todo, y aunque me vuelva a mirar así, solo como lo hace cuando me agarra del pelo y me obliga a girar la cara de nuevo mientras oímos nuestra piel chocar haciendo salpicar el agua… no voy a volver a dejar que esto me haga daño. Y él… bueno. Él aún no lo sabe, pero este es el último polvo. Porque cuando nos hayamos corrido, y mañana se pasen los efectos del alcohol, seguramente nos olvidaremos de algunas de las cosas que nos hemos dicho, y nos arrepentiremos de otras. Y la decisión está tomada. Desapareceré de su vida, porque es lo mejor para él. Puede que sea también lo mejor para mí. Pero ahora, solo me queda disfrutar, gemir, arañar la porcelana, sentir su piel, sentir como me folla y termina dentro de mí… y puede que nos lo merezcamos, como despedida. Este es nuestro último polvo.

‘RELATOS GAIS (DES)CONECTADOS’
BREVES RELATOS homoeróticos de ficción ESCRITOS POR el periodista pablo paiz

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FOTO: MANO MARTÍNEZ

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