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Abril Zamora: “No soy ejemplo de la realidad del colectivo trans, pero que yo esté aquí puede ser alentador para otras personas”

28 diciembre, 2021
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La actriz y directora Abril Zamora es una de las protagonistas LGTBI de nuestro anuario. Hablamos con ella de su serie Todo lo otro, de la visibilidad del colectivo trans y del auge de la ultraderecha, entre otras muchas cosas

Una vez disfrutada la primera temporada de la serie Todo lo otro, da la sensación de que pocas ficciones contemporáneas reflejan tan bien, con suma sensibilidad y honestidad, la realidad de toda una generación. Esa que ha llegado a la edad adulta sin cumplir ninguno de los propósitos que vendían años atrás.

Ni trabajo digno, ni pareja estable, ni una casa de ensueño… Todo lo contrario: sueldos precarios, pisos compartidos y una gran barrera a la hora de establecer relaciones emocionales. Por no hablar de la dificultad extra que conlleva ser una persona LGTBIQ+ en una sociedad a la que aún le queda mucho que aprender.

Todo lo otro es el día a día de muchísimas personas. Un espejo que su creadora, la actriz, guionista y directora Abril Zamora, envuelve con eficaces toques de humor que apelan a esa sonrisa natural que tanta falta nos hace. “Poder reírte de todas estas situaciones ayuda a normalizarlas. Y como soy una persona trans me puedo permitir reírme de mí misma”, nos cuenta en su visita a nuestra redacción, donde desprende esa energía que surge del querer aprovechar todo lo bueno de este momento, probablemente uno de los más dulces de su carrera.

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Si bien es cierto que su serie adquiere aún mayor valor social al versar sobre una protagonista trans, su intención es puramente creativa, y no activista. “No soy una persona que esté peleando con una pancarta, porque no me nace. Pero también es importante otra labor con la que puedes llegar a otros lugares”, explica. “Mi serie es política sin querer serlo, porque estoy representando la vida de una chica trans que está normalizada en su trabajo y en su círculo de amigos, y eso no le genera ningún conflicto”.

Un escaparate que no solo utiliza como creadora, también como mujer trans. “No soy una gran experta y me da miedo meter la pata, pero siempre aprovecho cualquier entrevista para lanzar un mensaje reivindicativo. La etiqueta ‘trans’ es algo tan íntimo que no debería ir acompañada de actriz o directora, pero al mismo tiempo es súper importante que se diga para quitarnos el encorsetamiento que nos imponen”.

Ella se sabe privilegiada por poder trabajar en lo que le gusta, “pero por desgracia, no todo el mundo tiene la misma suerte. No soy un ejemplo de la realidad del colectivo trans, pero que yo esté aquí puede ser alentador para otras personas”.

En el plano de la ficción, trabajos como el de Zamora abren pequeñas puertas hacia un futuro en el que solo importe el talento. “Cuando me llamaron para interpretar a la amiga de Inma Cuesta en El desorden que dejas fue muy alentador, porque mi personaje podría no ser trans y no pasaría nada. Pero esta no es la tónica habitual. Yo siempre digo que es maravilloso tener personajes LGTBI en la ficción alejados de tramas LGTBI, pero prefiero que los haya aunque no sea así, a que no los haya. No solemos ver hombres trans, ni personajes no binarios… Por eso creo que nos queda mucho camino aún”, nos explica sin perder la esperanza. “Yo tengo la suerte de escribir mis trabajos, y puedo crear una serie en la que interpreto a una madre, o incluso estar embarazada”.

Algo más gris se torna el terreno sociopolítico. “Creo que la transexualidad está más normalizada, la gente está entendiendo por lo que lucha el colectivo, pero queda muchísimo trabajo. A mí me sigue hablando mucha gente en masculino, me pasa con camareros, taxistas… Se equivocan, y es normal si no estás acostumbrado. Pero hay otras personas que lo hacen a propósito para que entiendas que no están apoyando lo que eres frente al mundo, y eso es desolador”, cuenta más cabizbaja.

Mi serie es política sin querer serlo, porque representa la vida de una chica trans que está normalizada

“Es así como me doy cuenta de que estamos en el camino correcto, pero no en la burbuja que nos pensamos, algo que se puede ver con las agresiones que sigue habiendo, que son terribles y dolorosas. Es injusto que alguien tenga que pasarlo mal por lo que están proyectando los demás en ti. ¿Qué tengo que ver yo con las movidas que tiene la gente en la cabeza?”.

Y aunque ella no se victimiza, sí ha vivido en primera persona retazos de ese odio sin fundamento que contamina nuestra sociedad. “Antes recibía muchos mensajes de odio en Instagram y lo gestionaba muy mal. Tenía cien mensajes positivos y uno negativo, pero bastaba para estar hundida todo el día, porque les daba ese poder. Ese mensaje de odio reflejaba que no somos una sociedad tan avanzada como pensamos”, recuerda sin perder su particular energía y seguridad. “Pero de un tiempo a esta parte eso se ha suavizado mucho, o igual he dejado de darle importancia. Al final me río con mis amigos cuando me escriben ‘Jesucristo no te quiere”.

Vivimos un nuevo escenario en el que no hay semana sin un delito de odio –denunciado– contra una persona LGTBIQ+. Donde los derechos y libertades del colectivo se han convertido en moneda de cambio para algunas fuerzas políticas, los discursos machistas, racistas y LGTBIfóbicos campan a sus anchas en medios y redes, y el miedo ha regresado a muchas vueltas a casa de noche.

Es en este paisaje donde la libertad tiene un claro antagonista: la ultraderecha. “No quiero sentir que es una amenaza porque me daría mucho miedo, y yo soy muy insegura. Por suerte, no lo estoy viviendo en mis carnes, más allá de que me miren mal, cuchicheen o me hablen en masculino. Pero sí me da miedo que se le haya dado derecho a réplica a esos partidos de ultraderecha”.

La etiqueta ‘trans’ es algo muy íntimo, pero al mismo tiempo es súper importante que se diga

Sin embargo, la actriz barcelonesa no lo da todo por perdido. “Aun así, creo que todas las cosas son cíclicas, y quiero pensar que, de pronto, van a quedar un poco perdidos porque no les vamos a dar notoriedad”.

Gracias a todo el trabajo que lleva a sus espaldas, Zamora contribuye a presentar una realidad que quizá no existe en lugares alejados de la rica diversidad que encontramos en las grandes ciudades. “Yo lo llamo el efecto Jorge Javier Vázquez. A él le ven en muchos pueblos pequeños, donde quizá hay quien no tiene a personas LGTBI cercanas, pero le ven y lo normalizan. Así, cuando alguien les diga ‘soy una niña’, o lo que sea, no lo recibirán desde un lugar tan negativo”.

Y sin embargo, de nuevo restándose mérito y responsabilidad, ella no se considera referente de nadie. “Soy una persona muy malhablada, soy muy vasta y no llevo el discurso más correcto por delante, ¿qué clase de referente puedo ser?”, comenta entre risas.

“El concepto que tengo es alguien más correcto, y yo ni lo soy ni lo quiero ser. Pero es verdad que recibo muchos mensajes que hablan de esto. Lo más importante para mí es cuando me escribe gente que no es del colectivo para decirme que nunca habían conocido a una persona trans, y al verme a mí han cambiado el concepto que tenían por toda la desinformación que hay. E incluso que han llegado a identificarse con mi personaje en la serie”, explica emocionada y orgullosa. “Me parece un logro que ni me había planteado”.

Al igual que tampoco imaginaba las buenas críticas que ha cosechado Todo lo otro, la multitud de mensajes en redes sociales que han aplaudido semana tras semana sus ocho capítulos o la necesidad que el público tenía de verse reflejado en tantas escenas y situaciones de la misma. “Cuando escribo una serie solo quiero entretener, que la gente se lo pase bien y vea otro tipo de vidas y personas que son exactamente iguales al resto, pero al mismo tiempo son diferentes, y eso es una maravilla”, dice con la misma sonrisa con la que seguro celebrará estos días la repercusión que ha tenido su trabajo.

Poco se sabe sobre la continuación o no de su historia con una segunda temporada pero, por si acaso, ella está preparada. “Tengo escrita otra temporada, pero depende de muchos factores. Me gustaría, porque cuando escribes una historia sobre la vida no hay un final, pasan muchas cosas y a mí me apetece mucho ver evolucionar a estos personajes y saber dónde pueden llegar”.

Como buena creadora, Abril Zamora no deja de crear y romper barreras, y ya cuenta con nuevos retos que ojalá algún día podamos ver en la pantalla o sobre un escenario. “Estoy desarrollando una historia de la que no puedo hablar sobre el género de terror, que me encanta; creo que está infravalorado, y meter personajes LGTBI ahí puede ser genial”.

la primera temporada de todo lo otro está disponible en hbo max


Fotos: Salva Musté
vídeo: PABLO CARRASCO DE JUANAS
maquillaje y pelo: ÁLVARO SANPER

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