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04/12/2022

El joven periodista Jordi Edo nos enseña el Londres más diverso e inclusivo

28 julio, 2022
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La incertidumbre tras la pandemia llevó a este joven estudiante de periodismo a mudarse a Londres. Allí, le ha conquistado sobre todo la amplia oferta de ocio, donde priman la libertad y el respeto.

La pandemia supuso un punto de inflexión para Jordi Edo, que tuvo que acabar la carrera de periodismo confinado en su casa. Unos meses antes de que todo cambiara, este joven castellonense había hecho sus prácticas curriculares en nuestra redacción, a la que conquistó enseguida con su energía y su buen humor.

Una vitalidad que se fue atenuando cuando la incertidumbre llamó a su puerta hace dos años. “Buscar trabajo iba a ser complicado, y estudiar un máster que no sabía si iba a poder aprovechar tampoco me motivaba. Así que decidí mejorar mi inglés en un país extranjero”, nos cuenta.

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Hizo la maleta y puso rumbo a Londres, “algo dentro de mí me decía que tenía que vivir allí, y di en el clavo”. Y como se confiesa una persona con pocas manías, se adaptó al estilo de vida londinense desde el primer día. Eso sí, “lo que más echo de menos es la comida, por encima de todo. El frío es otra cosa que no soporto, ni con la chaqueta más gorda puedes evitar el no morirte de frío”.

No todo podía ser perfecto, pero a pesar de todo él se mueve como pez en el agua por la capital británica. “En mi día a día, me levanto y me visto a toda prisa, voy al Tesco a comprar mi yogur de granola, cojo el autobús y me dirijo al trabajo con los auriculares a todo volumen para empezar el día con la mejor sonrisa”, nos cuenta.

Jordi es Style Advisor en Selfridges, una cadena de grandes almacenes de lujo al estilo Harrods. Un puesto con el que está contento pero que siempre intenta alternar con algo de ocio. “Me obligo a quedar con amigos un par de días a la semana para despejarme, porque la vida en Londres es muy rápida y rutinaria y gira en torno al trabajo. Y si caes en esa dinámica de casa-trabajo y trabajo-casa, con el clima que no acompaña nada, puedes acabar un poco triste”.

Aunque si se propone salir de fiesta, lo hace en mayúsculas. Si en Madrid Jordi quemaba los bares, en Londres no parecer ser menos. Por suerte, la oferta de ocio orientada al colectivo LGTBIQ+ es muy amplia. “Lo más guay de vivir en un sitio tan grande es que hay fiestas para todos los gustos. Puedes empezar por la tarde en un bar de copas, cantando canciones típicas con gente mayor que no conoces; y acabar en una rave tecno súper queer con gente más excéntrica, chicos semidesnudos o con toda la cara pintada… ¿Existe algo mejor que eso?”, nos pregunta.

Y lo cierto es que al escucharle dan ganas de salir de fiesta con él por discotecas como Heaven, G-A-Y o cualquier pub del Soho, que Jordi define como el Chueca de Londres. “La vida LGTBI es muy guay porque la gente se expresa sin ningún tipo de miedo. Yo tuve un compañero que iba a trabajar con una peluca multicolor, y no pasaba nada. Me gusta mucho ver esa libertad y no discriminación por parte de las empresas para poder ser como nos dé la gana. Existen políticas muy inclusivas en cuanto a origen, orientación sexual, personas con diversidad funcional… Algo que me llamó mucho la atención, y en lo que España está a años luz”, nos explica Edo.

Jordi durante una escapada a Brighton

Su amor por Londres es más que evidente. Sin embargo, las raíces pesan mucho en sus planes de futuro. “Londres tiene muchas cosas buenas que España no tiene, y viceversa. Estoy seguro de que en ambos sitios voy a echar de menos cosas del otro. Ahora mismo, mi instinto me dice que tengo que volver a España, continuar estudiando y afrontar nuevos retos profesionales. Aun así, estoy seguro de que volveré a vivir en Londres en algún momento de mi vida”.

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