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31/01/2023

Tontheridas: “El pavo irreal” (parte 1)

21 octubre, 2022
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EL PAVO IRREAL (parte 1)

Se presentó con una foto medio desnudo saliendo del agua, aunque para mí parecía más bien que estaba saliendo del mismo paraíso. Alto, fornido, moreno… Ese tipo era realmente mi tipo, desde luego. 

Tras el saludo, fui yo el que le mandé un par de fotos. Él pareció no creerse que las fotos eran realmente mías, por lo que me pidió que le pasara otra foto con cara de frente tocándome la cabeza con la mano izquierda para comprobar que no era un perfil falso, y que hasta que no lo hiciera, y siempre que le molara, no seguiríamos la conversación. 

Tengo que reconocer que tanta exigencia por parte de alguien al que no conozco de nada me hizo dudar por un momento si bloquearlo o no…, pero finalmente le hice caso y le mandé esa foto, no quería que ese adonis se quedara en el limbo de aquella aplicación de ligoteo, si realmente era él…

“Ya hablamos una vez creo” fue su respuesta. Tardé un rato en contestarle pues no estaba seguro de que eso fuera así, ya que me habría acordado perfectamente. Él fue el que me refrescó la memoria: “Un día a principios de junio con lluvia hace dos años. Yo estaba en San Pedro, en un pub como inglés con una amiga y luego, cuando dejó de llover nos fuimos a un sitio muy pijo que estaba al lado. Mientras mi amiga, que estaba medio borracha, se liaba con un tío, yo empecé a hablar contigo por esta app y la cosa no fue a más porque te pedí la misma foto para verificar que eras tú y no me la pasaste, y por consiguiente, no me fie de ti, por eso no pasó al final nada”. Terminó la parrafada con un: “Ahora te paso mi álbum”. Al abrir ese álbum de fotos me encontré con otra persona.

El tipo en cuestión no era el de las primeras fotos sino otro. No estaba mal, pero me molestó que alguien usara fotos de otra persona para entablar conversación y que luego me exigiera a mí que demostrara que no era un fake cuando él sí lo era. Así se lo hice saber. 

Su respuesta aburrida fue la de que pedía y daba mucha discreción… “Don discreto se ha escapado y no sabe dónde ha estado” fue mi contestación a semejante gilipollez. Le pregunté que por qué lo hacía. Me dijo que por precaución, puesto que solía encontrarse con mucho perfil y mucha gente falsa y envidiosa. Estaba claro que este tío no sabía lo que es eso de predicar con el ejemplo.

“Creo que deberías de leer todo lo que has escrito y sacar conclusiones”, le espeté yo. “No tiene sentido lo que pides y lo que ofreces. Como no sé de qué hablar contigo porque no sabría si me estás diciendo la verdad o no, paso. Quizá haya una tercera ocasión. Espero que para entonces seas más coherente”. 

Estas fueron mis últimas palabras. Sabía que así no iba a ir la cosa a más, pero al menos me quedaría tranquilo al decirle realmente lo que sentía. Aunque a él pareció bufársela, pues sus últimas palabras fueron: “Mañana estoy solo en mi casa en Cartagena. Ven si quieres…”.

Poemas y relatos cortos escritos por el escritor y docente Juan Carlos Prieto Martínez

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ILUSTRACIÓN: David Rivas

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