Relatos gais (des)conectados: "Atado de pies y manos"

65. ‘Relatos gais (des)conectados' son breves relatos homoeróticos de ficción escritos por el periodista Pablo Paiz.

Relatos gais (des)conectados: "Atado de pies y manos"
24 febrero, 2023
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Capítulo 65

“Atado de pies y manos”

(X)

Estoy atado a ti. No sé cómo describirlo de otra forma. Sujeto por las veces que te pienso al día, por las decisiones que tomo con tu cara presente. Parece que contigo no puedo parar, aunque anoche no tuviera ganas de seguir, me invadiera la culpa por alargarlo tanto y estuviera pensando en pirarme para no tener problemas.

Por eso cuando hoy he llegado tarde a trabajar, y me han regañado, como si fuera un niño pequeño en el colegio, he dudado si la culpa era tuya por haber insistido tanto en que nos quedáramos más en la sauna, o si ha sido mía por perder la noción del tiempo.

Se me nota, estoy seguro. Apenas me he pegado una ducha rápida, pelo mojado, ropa arrugada y los ojos debo de tenerlos como platos. Y no es el único empalme; dentro del pantalón chino todo sigue más que contento. Se me nota, uno de los chicos nuevos (un becario aún, creo) lo ha notado. No deja de mirarme el paquete mientras llego hasta mi mesa con un café en las manos, y yo no puedo dejar de responderle a las miradas aunque me intento concentrar en el ordenador, pero se me juntan los números.

Pienso en ti, en que no me contestas los mensajes y no sé si sigues allí o dónde estás. Tampoco dejo de pensar en no hacer nada si no estás tú, porque había prometido que es tu leche, solo tuya. Aunque, joder, qué ganas. Supongo que las llevo acumuladas porque otra vez nadie se ha corrido. Joder, yo quiero correrme.

El becario se acerca, me hace una pregunta estúpida sobre un programa que yo le contesto de forma aún más torpe. ¿Para qué ha venido hasta aquí? Le veo bajando la vista, el escritorio no le deja ver más pero insiste como si tuviera visión de rayos X. Me echo para atrás, sin pensar demasiado, las ruedas de la silla se han movido casi solas. Y entonces su mirada llega hasta donde quería, me pongo aún más duro dentro de esos pantalones formales al sentir que empieza a babear. Menudo niñato mamón, mejor que los que me encontraba en la aplicación, mejor que los que me la han intentado sacar con la boca en la sauna, sin éxito. Pero no mejor que tú.

Me ofrece agua, la rechazo. Me insiste en que él va a ir a por agua. Le sigo con la mirada y en vez de a la cafetería llega hasta la puerta del baño. Justo antes de entrar me dedica una breve mirada. Cabrón. Me levanto sin pensarlo mucho, me ha entrado sed, le digo a mi compañero que ahora vuelvo y voy hasta allí.

Dentro hay varios cubículos, solo uno está cerrado. Toco a la puerta, me abre. Dentro nos quedamos unos segundos en silencio, no se lanza, aunque sus labios están húmedos. Actúo yo, le cojo la mano y me la pongo en el bulto que cada vez está grande, él no se resiste. Se pone de rodillas, me abre la bragueta, yo solo puedo apoyar las manos en el panel de aglomerado y dejarme hacer.

Vuelve a aparecer tu cara, cierro los ojos, le follo la boca pensando que eres tú el que abre los labios, el que mueve la lengua a mi alrededor, el que separa los dientes y casi no puede respirar porque llego hasta el fondo. Me imagino que es tu pelo el que agarro y lo atraigo hacia mí. Me imagino que es tu mejilla la que golpeo con la palma abierta. Termino dándole de desayunar aunque yo no he dormido y no sé si es lo que buscaba él. Parece que sí, porque cuando vuelvo a mirar hacia abajo se relame, saborea mientras se lo traga todo. Dejo caer las últimas gotas que puedo escurrir encima de su cara. Las recoge con los dedos, se los lame.

Salimos hasta el lavabo. Noto cómo se sube la bragueta, no sé cuándo se la ha bajado y en el fondo me da igual. Yo solo me arreglo un poco y salgo el primero. Él se enjuaga la boca y escupe. Antes de desaparecer me dice que ya nos veremos por ahí, yo solo puedo sonreírle.

Relatos gais (des)conectados: "Atado de pies y manos"

Vuelvo a mi puesto, mi compañero me pregunta por el vaso de agua que me ha pedido. ¿Me ha pedido algo, de verdad? Le digo que se me ha pasado. Me mira raro. Joder, ¿y si me ha pillado? Lo que menos quiero, lo que más miedo me da, es que la pandilla entera empiece a cuchichear. ¿Por qué lo he hecho? Él no eres tú, él no me ha hecho sentir ni la mitad. Pero necesitaba correrme. Joder, por fin me he corrido, ¿pero dónde estás tú? Estoy atado de pies y manos porque parece que, aunque otros hagan que me corra, con el que quiero acabar es contigo. Y si no lo hago parece que no me satisface, parece que no lo he hecho, es menos que una paja en casa, es menos que ver porno. Nada es como tú. Joder, ¿dónde estás y por qué no contestas? ¿Por qué no puedo parar de decir joder?

Veo al becario a lo lejos, riéndose con unos amigos. Alguno echa un vistazo rápido en mi dirección. Joder, ¿la he liado? Menudo irresponsable he sido, solo por soltar la puta leche.

‘RELATOS GAIS (DES)CONECTADOS’
BREVES RELATOS homoeróticos de ficción ESCRITOS POR el periodista pablo paiz

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