El pasado jueves, veintidós países expresaron de manera conjunta su “profunda preocupación” por la ley húngara aprobada el pasado 18 de marzo, que da pie a la prohibición de la marcha del Orgullo LGTBIQ+ de Budapest. El comunicado denuncia que la ley “restringe el derecho de reunión y la libertad de expresión, derechos recogidos en los Artículos 19 y 20 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y los Artículos 10 y 11 de la Convención Europea de Derechos Humanos”.
“Estamos comprometidos el respeto, la protección y el cumplimiento de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas, independientemente de su orientación sexual, identidad de género y características sexuales, y con la lucha contra la discriminación basada en estos motivos”, añade el comunicado.
La Embajada de España firma la Declaración conjunta de 22 Embajadas acreditadas en Hungría sobre la legislación húngara que restringe el derecho de reunión pacífica y la libertad de expresión pic.twitter.com/iVFKuVqecZ
— Emb. de España en Hungría / Spanyol Nagykövetség (@EmbEspHungria) March 27, 2025
Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, República Checa, Dinamarca, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Irlanda, Islandia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Polonia, Reino Unido, Suecia y Suiza son los países que han firmado esta declaración.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ya expresaron su preocupación en X (antes Twitter) hace dos semanas, tras conocer la noticia.
Europa no debe permitirlo.
Europe must not allow it. https://t.co/ZdcQ4giYbr
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) March 18, 2025
Los derechos de las personas LGTBI y la libertad de manifestación son derechos fundamentales de la UE. Muy preocupado por la legislación húngara que los restringe.
España está con quienes defienden su derecho a vivir y amar en libertad. https://t.co/rCGjfgFN03
— José Manuel Albares (@jmalbares) March 19, 2025
La ley húngara, propuesta por el partido de Viktor Orbán prohíbe cualquier reunión que “represente la sexualidad por sí misma, o promueva o muestre desviaciones de la identidad propia correspondiente al sexo al nacer, la reasignación de género y la homosexualidad”. Hungría se ha convertido así en el único país de la Unión Europea donde el derecho de reunión de las personas LGTBQ está restringido por ley.