Teo Lucadamo acaba de publicar el álbum El dilema del rapero blanco. Ya su título explica el concepto que desarrolla en el disco, producido por Roy Borland. Se ha adelantado a todas las críticas que le puedan llover, y ha volcado en el proyecto todas las reflexiones que han surgido durante su grabación.
Hijo de la actriz Aitana Sánchez-Gijón y del artista Papin Luccadane, Teo Lucadamo es consciente de que su privilegio –el hecho de ser un ‘nepo baby’, haber firmado con una multinacional y ser un músico ajeno a la escena urbana ‘callejera’– le convierte en blanco fácil para los prejuicios. Lo asume y lo incorpora a su discurso, y a su música, con tranquilidad. «Me he hecho muchísimas preguntas, porque llevo con todo esto en la cabeza mucho tiempo. El disco va de lo que supone ser un intruso, pero gozando de la música y de esta carrera«.
Con una producción que bebe fuertemente del hip-hop clásico y unas letras en ocasiones costumbristas, en otras ácidas y satíricas, en las que parece reírse de sí mismo («aunque igual me estoy riendo de ti»), Lucadamo disfruta jugando: «En mis canciones hay varios personajes, y en ocasiones aparece una segunda voz que es como el Pepito Grillo tocapelotas, muy bocazas, como soy yo. Me divierte esto porque refleja el caos mental que tengo, que lo meto en el Logic y me habla».
SHANGAY ⇒ Es interesante la manera en que planteas la masculinidad en el disco, alejada de esa cishetero que predomina en la escena urbana en general… ¿Cómo te planteaste plasmar esa cuestión?
TEO LUCADAMO ⇒ Esa masculinidad que comentas me parece una pena. Porque la gente, más que nada, la sufre [risas]. Los que no quieran salir de ahí se pierden muchas cosas. Yo he necesitado tomar conciencia y salir de ciertos patrones, sobre todo en relación con mis parejas sexuales y mis relaciones románticas. Esa masculinidad me ha limitado mucho, y me ha hecho sufrir. Por suerte, vengo de una familia que nos ha puesto en duda esta masculinidad. Además, mi hermana desde niña se vestía de chico, por ejemplo, y decía que se llamaba Jaime, y a mí ya eso me descolocó un montón, me quitó un montón de prejuicios. Comencé a relacionarme con mi masculinidad desde un lugar más comprensivo y sensible y, sí, creo que está reflejado en el disco.
«Hay una parte de provocación al decir lo inesperado»
SHANGAY ⇒ Porque un rapero al uso no diría, como tú en Te vas a curar, «no tendré el mayor pollón», sino todo lo contrario…
TEO LUCADAMO ⇒ A esto juego. Me siento muy vulnerable al decir ese tipo de cosas. Cuando estaba trabajando en esa canción me preguntaba «¿de verdad me voy a atrever a decir todo lo que he escrito?». Pues ya me lo he sacado del pecho, y no siento vergüenza alguna… o no tanta [risas]. Hay una parte de provocación al decir lo inesperado, pero es igual de inesperado para mí en el momento en que lo escribo.
SHANGAY ⇒ ¿Te daba pudor poner sobre la mesa tu sexualidad en esa canción?
TEO LUCADAMO ⇒ Bueno, es una canción optimista en donde hablo sobre mi relación con el sexo y mis parejas sexuales, el amor no entraba aquí. En ese momento iba de flor en flor y sufría mogollón, no lograba querer estar con nadie. Por eso se titula Te vas a curar. Ahora tengo pareja y estoy muy feliz. Hasta ese momento, que fue justo cuando empecé a conocer a mi novia, no me sentía un fucker, porque me veía un hombre deconstruido, aunque en el fondo un poco sí que lo era. Mandé a tomar por culo las apariencias y me quité la careta.
SHANGAY ⇒ Se nota mucho amor por el hip-hop clásico a nivel de producción…
TEO LUCADAMO ⇒ Mucho. Me encantan A Tribe Called Quest, la producción de Chulería de Mucho Muchacho [que colabora en uno de sus temas, Sabes lo que es]… La escena neoyorquina más jazzera es la que más me interesa, aunque también el rollo de Kendrick Lamar, que es un artista muy transversal.
«Siempre he sido ‘el hijo de Aitana’. Ahora le viene gente a mi madre a decirle ‘eres la madre de Teo’, y no sabes qué orgullosa»
SHANGAY ⇒ ¿Escuchabas pop comercial de pequeño o solo hip-hop?
TEO LUCADAMO ⇒ Empecé escuchando Lady Gaga y Rihanna, me apasionaban The Fame Monster y Good Girl Gone Bad. Al poco empecé con David Guetta y cosas así. Antes, de niño, me metía en YouTube en el ordenador de mi madre y buscaba en Google ‘rap’, así sin más. Aunque lo desconocido da morbo, los raperos en general no me caían bien, su chulería me daba grima. Y claro, lo primero que me salía eran raperos blancos como Eminem. Poco a poco fue diggeando para llegar a referentes más interesantes.
SHANGAY ⇒ ¿No sientes que el tuyo es también un disco de pop?
TEO LUCADAMO ⇒ Te lo agradezco. Claro, qué va a hacer un rapero blanco: pues un disco de rap-pop [risas]. Escucho de todo a día de hoy, también pop. Quizá no lo más mainstream. Es que me gustan las canciones, y me da igual de dónde vengan. Ahora estoy escuchando Mac DeMarco, por ejemplo, al que nunca le había prestado atención. Es verdad que cuando estoy centrado en mi proyecto no escucho mucha música. Ahora, por ejemplo, estoy centrado en los remixes de baile de mi disco, que va a haberlos. Bueno, no te lo confirmo… [risas].
SHANGAY ⇒ Cuando publicaste el vídeo de Tipo slip, hace casi un año, nos llamó la atención el componente homoerótico del mismo. ¿Fue algo casual o intencionado?
TEO LUCADAMO ⇒ No me lo había planteado. Aunque ahora pienso en ese vídeo y me da un poco de vergüenza, estoy muy expuesto en él, y nunca antes lo había hecho. Bueno, es que la manera en que me muevo a nivel corporal en el vídeo es como lo hago normalmente, y el bañador que llevo es el que me pongo para la piscina. Un día me puse a posar con él delante del espejo y dije «coño, estoy sexy». ¿Por qué no compartirlo con el mundo? También era una manera de poner a prueba a esos típicos machitos, a ver qué decían de mí [risas].
SHANGAY ⇒ Te muestras siempre muy implicado con la reivindicación de los derechos LGTBIQ+. ¿Por qué?
TEO LUCADAMO ⇒ Porque forma parte de mi educación, es algo que se me inculcó, y tengo la suerte de reconocer a las personas por ser personas y ya está. De eso va la defensa de los derechos LGTBIQ+, como la lucha contra el racismo o el feminismo; para mí es lo mismo. Además, mi hermana es del colectivo, y muchas veces nos ha puesto en nuestro lugar. Obviamente, por los ambientes en que se mueve mi madre, esa diversidad siempre la he tenido muy presente. Igual que estoy muy agradecido a la educación que recibí en el colegio Montserrat en ese sentido.
SHANGAY ⇒ Fue muy tierno verte a lágrima viva en los últimos Goya, cuando tu madre recibió el de Honor, viendo al Luca hijo, no al rapero blanco. ¿Cómo lo recuerdas?
TEO LUCADAMO ⇒ Fue precioso. Yo siempre he sido «el hijo de Aitana», pero ahora le viene gente a mi madre y le dice «eres la madre de Teo», y no sabes la ilusión que le hace, como a mí. Aquel día veía al hijo de Aitana llorando de emoción por el éxito de su madre, que es algo que me enorgullece. Si aquello me dio visibilidad, justo antes de sacar disco, pues cojonudo. Para eso soy muy calculador, no me importa reconocerlo. Aunque no me gustó tener la cámara pegada a mí. Además, estaban mi hermana y mi abuela, y no las sacaron. Habría sido un recuerdo precioso para los tres. ¿Por qué no lo hicieron? El heteropatriarcado, total.