Una actriz y un sintetizador. No hace falta nada más que el talento de la gallega Cris Balboa y su música electrónica para crear un ambiente sanador y revolucionario, que haga transitar al espectador de la ansiedad a la euforia, y sin perder un ápice de conciencia.
Ese es el objetivo de Roland mon amour, que se representa durante este mes de abril en el Teatro María Guerrero y que cuenta con la dramaturgia de la propia actriz y del malagueño Alberto Cortés. Hablamos con ambos en la sala Princesa del teatro, pintada de rojo y llena de cuerdas ignífugas que caen por cualquier rincón de su techo.
“Mi amigo Mauro Trastoy es el genio detrás de esta escenografía. Alberto y yo teníamos en mente un poco cómo lo queríamos, y nos llevaba al color rojo, pero le dimos libertad a Mauro para crear, y así fue. Al final se ha generado este espacio que da la sensación de estar todos en un mismo sitio, que es bastante extraño pero a la vez muy disfrutón”, explica Balboa.
La idea, según cuenta, nació de la nada absoluta y del mismo caos, algo que la ayuda a trabajar en todas sus obras y le permite crear desde ese punto de partida. “El texto hace una radiografía de la decadencia en la que vivimos y pone el foco en las gilipolleces del primer mundo y las enfermedades que tenemos como sociedad. Es una performance sobre una sociedad precaria y agonizante que busca el hedonismo como vía de escape”, cuenta la actriz.
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Alberto Cortés entró a la producción para jugar con Balboa y hacer aún más redonda esta propuesta innovadora y diferente. “Parece que este tipo de obras, que nacen de lo underground y lo alternativo, solo tienen cabida en las salas off de teatro, que se relegan fuera del circuito general. El público también quiere ver esto, tiene hambre de sensaciones, de textos que le afecten a lo más emocional y conocer otros formatos que no sean el teatro clásico. Algo parecido pasa con las periferias. Cris y yo, desde Galicia y Málaga, somos conscientes del gran talento y trabajo que se hace fuera de las grandes urbes, llevamos muchos años de trayectoria detrás y parece que, de pronto, estrenar una obra en Madrid es como si estuvieras empezando. Hay vida después de Madrid, pasan cosas fuera de Madrid”, defiende el andaluz.
ROLAND MON AMOUR SE REPRESENTA EN EL TEATRO MARÍA GUERRERO DEL CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL HASTA EL 20 DE ABRIL.