Este pasado lunes 10 de noviembre, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó una apelación que buscaba reabrir el debate sobre la legalidad del matrimonio entre personas del mismo sexo, algo que reafirma de manera indirecta la vigencia de su histórica decisión de 2015 que lo reconoció como un derecho constitucional en todo el país.
La apelación fue presentada por Kim Davis, una exsecretaria del condado de Rowan, en Kentucky, conocida por haberse negado a emitir licencias de matrimonio a parejas homosexuales tras la sentencia Obergefell v. Hodges en 2015.
Davis argumentó que su negativa estaba amparada por sus creencias religiosas, pero los tribunales inferiores fallaron en su contra y le impusieron una multa de más de 360.000 dólares por daños y honorarios legales. Al negarse a revisar el caso, la Corte Suprema dejó intacto el fallo en su contra y, con ello, la vigencia de la decisión que hace una década garantizó el derecho al matrimonio igualitario en todo el territorio estadounidense.
A pesar de que algunos magistrados conservadores han manifestado en el pasado su desacuerdo con el fallo de 2015, la Corte decidió no intervenir, lo que mantiene firme el precedente que protege los derechos de las parejas del mismo sexo.
Grupos y diversas asociaciones han visto la decisión como una victoria para la comunidad LGTBQ+. “Es un recordatorio de que la igualdad ante la ley no es negociable”, expresó en un comunicado la organización Human Rights Campaign. En contraste, sectores religiosos y conservadores lamentaron que la Corte no aprovechara la oportunidad para reconsiderar los límites de la libertad religiosa frente a los derechos de las parejas homosexuales.
El rechazo de la apelación no introduce nuevos argumentos legales, pero sí consolida el mensaje de que el matrimonio igualitario continúa protegido bajo la Constitución. Además, envía una señal de estabilidad jurídica tras meses de incertidumbre sobre posibles revisiones de precedentes progresistas en un tribunal dominado por una mayoría conservadora.
Un precedente que resiste
Diez años después de Obergefell v. Hodges, la Corte Suprema ha decidido –al menos por ahora– mantener la puerta cerrada a quienes buscan revertir el reconocimiento del matrimonio igualitario.
Si bien el debate sobre la libertad religiosa y los derechos civiles continúa abierto en otros ámbitos, esta decisión reafirma que el principio de igualdad sigue vigente en uno de los temas más emblemáticos de la justicia estadounidense contemporánea.


