A sus 26 años, la comunicadora, periodista y podcaster María Barrier, mallorquina afincada en Madrid vive un momento dulce. Principalmente, gracias a la visibilidad que le ha dado el pódcast Bimboficadas, que comparte con Samantha Hudson, amiga suya desde el instituto. Ese fenómeno viral le está dando la oportunidad de que su voz y sus reivindicaciones lleguen más lejos de lo que pudo imaginar. “Estoy en una posición de mayor privilegio, soy consciente”, dice sonriendo.
Bimboficadas es un proyecto que nació desde la más absoluta independencia, cuenta María Barrier, y de la necesidad de compartir una aventura con su gran amiga. “Llevábamos años queriendo hacer algo, porque me hace muy feliz estar con ella”, explica. En 2025 también formó parte del pódcast Esta noche libro, de Javier Ambrossi, junto a Alana S. Portero («y mira que hasta ahora había leído poca novela, tía»), y fue otras experiencia que le hizo muy feliz. «Fue una ilusión enorme que Javi contara conmigo», afirma, «porque le adoro y me llevo muy bien con él».

Está en un momento clave en su vida María: confiesa que hace muy pocos meses que ha dejado los antidepresivos (“no eran compatibles con mi apuesta por ser actriz”) y que desde el verano pasado está soltera (lo ha dejado con Bruna Lucadamo, hija de Aitana Sánchez-Gijón y hermana del cantante Teo Lucadamo). Y apuesta por desarrollar una carrera interpretativa, algo con lo que siempre había soñado: “Es una gran ilusión de cara a este año, aunque soy consciente de lo complicado que es. No tengo repre, no estoy en ninguna agencia…”.
Eso no es impedimento para que se esté preparando con todas sus ganas, a pesar de lo difícil que lo ve: “En mis clases hay gente con un talento inmenso, y nunca ha trabajado. Mientras que a amigas influs que tienen muchos seguidores les llegan castings todo el rato, porque las productoras buscan rentabilizar a las personas. Bueno, así funciona el capitalismo, no existe la meritocracia… Es una mierda”.
SHANGAY ⇒ ¿Por qué te fuiste de Mallorca?
MARÍA BARRIER ⇒ Porque lo necesitaba. Yo no era compatible con la vida en casa de mi madre, por sus problemas con el alcohol. Tuve que dejar en un momento mis sueños de lado porque tenía que sobrevivir. Se desintoxicó y ahora está a mi lado para todo. Todo es distinto en este momento; estoy muy agradecida con toda la gente que me rodea y con todos los trabajos que tengo. Pero la gente se cree que tengo dinero, y no es así. Vamos, que es mi madre la que me paga la psicóloga ahora mismo; si no, no podría ir cada semana.
«La gente se cree que tengo dinero, y no es así»
SHANGAY ⇒ ¿Te ha permitido el fenómeno Bimboficadas llegar a este momento?
MARÍA BARRIER ⇒ Cien por cien. Pero es un trabajazo, porque somos autogestionadas, no tenemos ninguna marca ni ninguna productora detrás. No pensamos en hasta dónde podríamos llegar con él cuando empezamos. En mi caso, sentía la necesidad de hacer algo por mí misma y ya, porque es muy frustrante depender siempre de otras personas. Siempre me ha gustado el combo que hacemos Samantha y yo cuando estamos con la gente, aunque podemos llegar a ser insoportables… Lo sabemos, hay gente que no nos soporta juntas [risas]. Nada me hace más feliz que estar con ella, porque nos entendemos muy bien y nos reímos de las mismas cosas.
SHANGAY ⇒ Os conocéis desde el instituto, ¿verdad?
MARÍA BARRIER ⇒ Sí. En realidad, desde clase hacíamos un pódcast sin saberlo, siempre nos mandaban callar [risas]. Yo era una alumna desastrosa y ella era la mejor, muy fuerte. Cuando estudié Antropología en Barcelona ya fue distinto, me fue muy bien. En la carrera, el entorno era superperiodístico, hacía mucho trabajo de campo, de inmersión total en un campo, y me encantaba. Pero nunca he sido una persona muy académica, creo que se me ve: digo palabrotas, no me gusta desarrollar las cosas de una manera muy intelectual… Y para desarrollar mi manera de ser divulgativa, me hice periodista. Porque me encanta hablar con la gente, entrevistarla y descubrir mazo de cosas. Y en Bimboficadas me hace la misma ilusión que venga una estrella del pop que una persona que está haciendo algo tan importante como una arquitectura forense de un genocidio.

SHANGAY ⇒ En el pódcast habláis con total naturalidad, como si estuviérais en torno a una mesa camilla, de la realidad actual de comunidad LGTBIQ+, de feminismo, racismo…
MARÍA BARRIER ⇒ Es que somos así en la vida real. Hay gente que nos tiene miedo, ¿eh? [risas]. Porque nos dicen que somos muy woke… Está habiendo un problema un poco heavy con lo anti woke… ¿Qué me estás contando, amor? Me gusta una tía no binaria con el pelo azul, y el sobaco sin depilar, que se pelea con toda su clase porque es híper woke, y les dice que le hablen en inclusivo. Eso me parece lo punki, la verdad, y no avergüenzo.
«En mis relaciones con mujeres me enamoro muchísimo; todo es más real, más igualitario»
SHANGAY ⇒ ¿Cómo llevas haberte convertido en un referente de visibilidad lésbica?
MARÍA BARRIER ⇒ Wow, lo sé, pero la sexualidad es algo muy complicado y cambiante, y no quiero defraudar a mis lesbianas. Las mujeres me gustan mucho, y me enamoro muchísimo de ellas, pero también me atraen los hombres, siempre lo he dicho. Imagínate que dentro de un tiempo empiezo a salir con un hombre, que puede pasar… Si de momento no pasa es por mi propia protección, porque no me veo de igual a igual con ellos. De hecho, solo tengo un amigo hetero [risas]. Con las mujeres es todo más real para mí, más igualitario, y con ellas se puede construir algo. Desde el trauma y desde el miedo puedes construir algo pasional, pero nada más.
SHANGAY ⇒ Si tuvieras que elegir la etiqueta que mejor te representa en ese sentido, ¿cuál sería?
MARÍA BARRIER ⇒ Siempre me he considerado «lesbiana política», aunque sé que mucha gente la odia, porque dice que es una etiqueta bífoba. Pero sí, yo elijo no relacionarme con hombres, y llevo muchos años sin estar con un tío. Aunque, la verdad, ahora mismo estoy confusa…Lo único que espero es no defraudar nunca a mis lesbianas, porque ellas me han salvado, no los antidepresivos.

FOTOS: SALVA MUSTÉ
VÍDEO: PABLO CARRASCO DE JUANAS


