“Cuando mi trabajo no era censurado abiertamente, era objeto de pequeñas burlas, se describía como folclórico o simplemente se ignoraba”, declaró al periódico New York Times Dorothy Iannone en 2009, cuando inauguró su primera exposición monográfica en Estados Unidos, cuarenta años después de haber iniciado una carrera artística que desarrolló principalmente en Europa, donde residiría la mayor parte de su vida.

Fotografía Dieter Roth y Dorothy Iaonne (1967)
Dorothy Iannone (Boston, 1933 – Berlín, 2022) es hoy considerada una de las artistas pioneras en colocar el deseo y el placer femeninos como eje central de su trabajo, y tuvo que pagar un precio por ese asalto a la moral conservadora y púdica de la época. Licenciada en Literatura Americana, lo que explica su inclinación a incorporar textos a sus cuadros o publicar libros autobiográficos ilustrados, Iannone comenzó su carrera como artista en los años sesenta, tras conocer al suizo Dieter Roth y, a la semana, divorciarse de su anterior marido, dejar la galería de arte neoyorquina que compartían, y dedicarse desde entonces al arte, como nómadas recorriendo Europa.
En la obra de Iannone, la celebración de la vida, la amistad, el placer y el amor visto como un éxtasis transformador se mezclaba con la autobiografía sentimental y con pequeñas referencias a la realidad sociopolítica de su tiempo. Lo hacía, sin embargo, desde un posicionamiento formal inaudito, demasiado singular si se lo compara con las estéticas dominantes aquellos años: el minimalismo, el informalismo abstracto, el arte cinético o el pop. Algo que se utilizó invariablemente para despreciar su arte por ingenuo, marginal, folclórico o directamente vinculado al amateurismo o el art brut.
![Dorothy Iannone, Mother and Child (Vigin Mary) [Madre e hija (Virgen María)], 1980](https://shangay.com/wp-content/uploads/2026/02/Dorothy-Iaonne-9.-di80_Mother_And_Child.jpg)
Mother and Child (Virgin Mary) [Madre e hija (Virgen María)], 1980
Iannone utilizaba con asumido conocimiento tradiciones estéticas de muchas culturas y religiones primitivas: desde los murales y papiros egipcios a las iluminaciones de los manuscritos o los frescos de las iglesias románicas medievales; de los mosaicos bizantinos a los manuscritos ilustrados védicos y budistas indios; de las láminas del sintoísmo japonés y chino a las figuras votivas o animistas de los pueblos indoeuropeos o las tribus africanas.

Play It Again, 2007
Esa apariencia lineal, simple y hierática de sus figuras –generalmente mujeres expresando abiertamente sus deseos o celebrando sus cuerpos y pasiones, tanto en pinturas como en esculturas- tenía más que ver con una sublimación mística de lo real que con una voluntad de volverlo menos hiriente por la vía de la ingenuidad. Sus representaciones de la sexualidad se veían matizadas por esa sublimación. Resulta muy irónico que precisamente una forma tan explícita como poco realista de mostrar el deseo carnal generase reacciones tan opuestas: desde ridiculizar o infravalorar su trabajo por ingenuo a considerarlo escandaloso y censurarlo, como comenzó a ocurrir de forma reiterada casi desde que comenzó a exponer.
Su primer encontronazo con la censura, sin embargo, había ocurrido en Estados Unidos en 1961, y no tenía relación con su arte, pero supone una jugosa anécdota que permite alumbrar su carácter y su posicionamiento ético. Al regresar de un viaje, le fue incautado por las autoridades aduaneras en el aeropuerto de Idelwid, en Queens, un ejemplar de la novela que estaba leyendo, Trópico de Cáncer de Henry Miller, prohibida entonces en el país americano por pornográfica. La posterior demanda judicial para recuperar el ejemplar y su subsecuente victoria, en colaboración con asociaciones de libertades civiles locales, acabaría incluso con el levantamiento de la prohibición de la novela en su país.
Años después, ya en Europa, sería su trabajo el que se viera cuestionado y censurado. Pasó en 1967 en Stuttgart, en 1968 en Londres o en 1969 en la Kunsthalle de Berna, cuando se le pidió que cubriera los genitales de varias pequeñas esculturas de su serie People (1966-69) que representaban a personajes famosos pero también a ciudadanos anónimos en distintas posturas y situaciones, todos con los genitales al aire aún cuando los representaba vestidos, lo que los volvía más evidentes aún. Fue uno de los mayores escándalos en torno a la libertad de expresión en la Europa de posguerra, y terminó con la dimisión del histórico comisario suizo Harald Szeeman y la retirada de varios artistas de la muestra.

(Ta)Rot Pack, 1968-69/2009
Iannone publicaría al año siguiente, en colaboración con Roth, el libro ilustrado The Story of Bern (La historia en Berna) relatando lo sucedido. En él reclamaba abiertamente su libertad y autonomía para crear lo que quisiera en términos conceptuales y formales, independientemente de que lo que la sociedad o algunos individuos pudieran considerar, arbitrariamente, controvertido. Este hito en la lucha por la libertad artística le trajo más ostracismo que admiración por parte de las instituciones artísticas, que la relegaron a un limbo durante más de treinta años.
Esta exposición, comisariada por la directora del centro, Tania Pardo, con fondos procedentes de su legado, repasa su trabajo en seis capítulos temáticos e históricos explicativos de su trayectoria: el deseo y el erotismo, el amor y la amistad como los temas que presidían su trabajo, la censura y su posicionamiento libertario, la relación entre texto e imagen a través de sus cuadros pero también de sus libros ilustrados publicados y su correspondencia personal y la paulatina incorporación de lo performativo, la voz y el sonido en su evolución hacia las artes audiovisuales y la videocreación a partir de los años ochenta. Una loable manera de transmitir el valor de una artista de capital importancia, desgraciadamente muy poco conocida y celebrada en nuestro país.
Dorothy Iannone: una y otra vez se puede visitar del 14 de febrero al 30 de agosto en el CA2M (Avda. de la Constitución, 23) de Móstoles (Madrid).

