Las saunas existen desde la Antigüedad, cuando eran lugares de culto, purificación y cuidado del cuerpo. Siempre han sido puntos de encuentro, aunque de una manera muy diferente a como las conocemos hoy en día dentro de la comunidad gay.
Fue en la década de los 60 y 70 cuando las saunas se convirtieron en espacios de libertad para la comunidad LGTBIQ+ frente a la persecución política y la homofobia de la sociedad del momento. Refugios en los que mantener encuentros seguros en un momento en el que conocer a otras personas del colectivo resultaba casi imposible en el día a día. La facilidad de tener citas a golpe de clic en la app de tu móvil era inimaginable entonces.
Muchas de estas saunas cerraron durante la crisis del VIH/sida, pero actualmente han resurgido como lugares de reunión, ocio, exploración y placer sexual.
¿Qué te encuentras al entrar a una sauna gay?
Si nunca has visitado una sauna gay, te podemos contar cómo suele ser la experiencia al cruzar sus puertas. Lo más común es pagar una entrada con la que te entregarán una toalla, la llave de una taquilla y quizá preservativos. Suele haber un pequeño bar en el que tomar bebidas o cócteles, y zonas de duchas, comunes, espacios privados, cuartos oscuros y, cómo no, saunas.
Al acceder a una sauna gay aceptas reglas como la prohibición del uso del móvil, una dinámica de respeto y educación, y la norma no escrita de que todas las personas están dentro para explorar su sexualidad sin prejuicios.
¿Cómo interactuar dentro de una sauna gay?
En estos espacios la comunicación suele ser no verbal, aunque siempre puede haber lugar para conversaciones con las que conocer mejor a tu compañero.
Nada mejor que el lenguaje corporal para entender si alguien se interesa por ti, si quiere que te acerques a él, si accede a tener un encuentro íntimo… Y tú tendrás que hacer lo mismo cuando te cruces con otros chicos, utiliza la mirada, gestos o acercamientos para mostrar o no tu interés.
El consentimiento es clave, todo debe ser consensuado, y la opinión de cada uno –así como la tuya– puede cambiar en cualquier momento, eso debemos tenerlo muy claro siempre.
También puedes observar sin participar, es completamente válido. Lo importante es que te sientas cómodo, que a tu alrededor también lo estén y que todos los usuarios disfruten del momento en libertad.
Cada vez hay más saunas apuestan por la inclusividad con eventos y espacios seguros para personas trans y no binarias; y también con lugares de apoyo y con recursos de salud, que resultan muy importantes y necesarios.
Por hacer un resumen, la mejor guía para disfrutar de una experiencia en una sauna gay es respetar las normas del lugar, cuidar la privacidad de los demás, ser consciente de tus límites y los de los demás, ser respetuoso y, lo más importante, disfrutar.


