Michael Talbert y su padre, Gregory Talbert, residentes en Memphis (EE UU), acudieron al famoso programa de televisión Equal Justice with Judge Eboni K. Williams después de que el joven de 18 años temiera que sus padres lo rechazaran después de haber sido pillado besando a su mejor amigo. Más tarde, su padre intentó cambiar su sexualidad mediante terapias de conversión, pero Michael huyó y se fue a vivir con su amigo.
La supuesta conversión costaba 6.000 dólares, lo que aumentó el enfado del padre homófobo. Tennessee, el estado donde viven, no cuenta con leyes estatales que prohíban las terapias de conversión y, recientemente, a pesar de la preocupación pública, la Corte Suprema de Estados Unidos se ha posicionado a favor de estas prácticas antiLGTBIQ+.
Michael afirmó que su familia le dijo que «estaba maldito, que iría al infierno y nos llamaron a todos monstruos, que no éramos dignos y que necesitábamos el programa para arreglarnos». La jueza Williams no tardó en condenar al padre por manipular psicológicamente a su hijo. «Ha estado manipulando a este joven durante demasiado tiempo. Todavía es menor de edad y sigue siendo su hijo, pero a mí no me va a manipular, señor».
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«Eso es miedo. Le aterras tú y las consecuencias de no formar parte de esta familia. Por eso dice que se irá», continuó. Williams se acercó a Michael para tranquilizarlo: «No estás maldito. Eres tan amado y tan valioso, Michael, como tu padre, tu madre y todos los demás que tienen el privilegio de vivir en esta tierra, joven».
El chico no pudo evitar emocionarse frente a las palabras de la jueza. «No me importa lo que diga tu padre. No me importa lo que diga esa estúpida terapia de conversión, que no es más que un montón de palabrería, una estafa y una forma de sacar dinero a hombres jóvenes y vulnerables como tú», añadió. El discurso se ha viralizado en las redes sociales, que aplauden el papel de Williams por defenderlo, apoyarlo y hablar tan claro en la televisión pública de Estados Unidos, país en donde la homofobia y la transfobia crece cada día.
La reacción en redes
Las plataformas digitales se han llenado de comentarios a favor de la jueza Williams y apoyando a Michael: «Él realmente necesitaba ese discurso, ella probablemente le cambió la vida en ese preciso instante con tan solo esas palabras que nunca antes había escuchado», comenta un usuario. «La terapia la debería hacer el padre para aprender a ser un buen padre y mejor persona, porque no aceptar a su hijo es un claro ejemplo de ineptitud», expresa otro perfil.
Gracias a este tipo de momentos, casos como el de Michael y su entorno homófobo consiguen la visibilidad necesaria para dar la vuelta al mundo y que la sociedad esté más concienciada sobre la realidad LGTBIQ+: vulnerada, puesta en duda y con terapias de conversión como medio de canalización de la homofobia y de la prohibición de derechos y libertades.


