La obra de teatro Cruise: mi última noche en la Tierra ha bajado el telón en la capital mexicana. Su protagonista, el actor Alejandro Speitzer, ha compartido en su Instagram un vídeo para celebrar las 130 funciones del monólogo que ha protagonizado. En él reflexiona sobre el impacto personal que le ha dejado esta obra, que ha sido «algo profundamente transformador», y confiesa que está agradecido por ella: «Quería hacer este video para compartirles lo agradecido que me siento».
La experiencia sobre el escenario, según sus propias palabras, la considera conmovedora: «Fue hermoso… poder tocarnos el alma con el escenario como puente» y transmitir «un mensaje tan importante, tan necesario, tan doloroso también». El actor mexicano insiste en que se sentía «más vivo que nunca» y que «el teatro sanaba».
«Antes de emprender esta aventura, yo estaba pasando por un momento de mucho dolor», explica para hablar sobre su contexto personal antes de la obra. Además, ha confesado que acudió a su psicólogo, quien le dio un consejo directo: «Lo que tú necesitas es meterte al teatro, es encerrarte ahí». Él mismo reconoce que aceptó el reto «muerto de miedo». Y es que este reto no era ninguna tontería. La obra se basa en un guion de 70 páginas donde solo hablaba él: «Era romper mis propios paradigmas, enfrentar mis propios miedos».
A pesar de ello, hoy lo recuerda con emoción, orgullo y ternura: «Lo hice… y me siento muy orgulloso de haberlo afrontado«.
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Cada vez más representación del VIH
Basada en una obra inglesa de Jack Holden, Cruise: mi última noche en la Tierra es un aclamado monólogo teatral protagonizado por Speitzer y dirigido por Alonso Íñiguez. La obra sigue el recorrido de un joven en plena crisis mundial del VIH. La puesta en escena habla de la libertad, el estigma y el descubrimiento personal en una época donde la comunidad LGBTIQ+ empezaba a ganar visibilidad, pero también se enfrentaba a una fuerte homofobia.
Estos años hemos podido observar cómo cada vez se le da más visibilidad a esta realidad en el arte, cine o teatro. Y es que sigue siendo necesario hablar del VIH y de la gente que aún sufre el estigma, incluso dentro de la propia comunidad LGTBIQ+. Otro claro ejemplo de esta lucha es Eduardo Casanova, quien, en su documental Sidosa, cuenta uno de los momentos más importantes de su vida: la decisión de revelar públicamente que vive con VIH, y todo el proceso que eso conllevó.


