Son ya 40 años los que Marta Sánchez lleva sobre los escenarios, y 60 los que cumplirá el próximo 8 de mayo. Por eso, no es de extrañar que nuestra rubia patria esté de celebración: la reina del pop español sigue brillando tanto como cuando triunfaba con Olé Olé o cuando se hizo internacionalmente conocida con su Desesperada. Y prueba de ello es el concierto que dio el pasado sábado en la localidad alicantina de Teulada, al que pudimos asistir.
Con el lanzamiento de su álbum recopilatorio y con temas inéditos para celebrar estas cuatro décadas de trayectoria musical, Marta sigue conquistando al público y enamorándonos con su chorro de voz, una voz prodigiosa teñida de madurez, potencia y sofisticación.
Y es que, los que ya hemos disfrutado del show que está presentando por toda España hemos podido revalidar lo que la cantante simboliza para muchos: voz, talento, buen gusto, elegancia, coquetería y un aura inocente y enormemente bella.
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El pasado 2 de mayo, hizo parada en el municipio alicantino de Teulada, y como fan de Marta desde hace muchos años, tenía que ir a verla en esta gira tan importante. El concierto comenzó con una entrada espectacular en la que destacaba su llamativo vestuario, y arrancó con Desconocida, uno de sus temas más famosos. A lo largo del espectáculo, combinó grandes éxitos con momentos personales y emotivos, como la interpretación de Soldados del amor, que tuvo un significado para mí: hace años me hizo llorar desconsoladamente por un amor no correspondido, y esta vez lo viví desde el entusiasmo y la alegría.
Durante el show, la artista interactuó con el público con humor y cercanía: «Aquí sigo con mis licras y hasta que el cuerpo aguante; me cuido mucho». Recordó su etapa en Olé Olé mediante un medley de canciones y también evocó su faceta como actriz al interpretar un tema de la película Supernova titulado Everlastin. Hubo espacio tanto para canciones más ligeras como para baladas íntimas, donde su voz brilló especialmente.
En la recta final, el concierto cambió hacia un tono más enérgico y bailable, con una estética más provocadora y temas más modernos que mostraron su versatilidad musical. Tras presentar a su banda y agradecer al público, cerró con su himno Soy yo, que logró que todos los asistentes se levantaran y participaran con entusiasmo.
A Marta:
Eres un motivo para sonreír. Me transmites tranquilidad y sosiego cuando te escucho. Gracias a tus canciones conecto con muchas emociones y viajo desde la quietud hasta las ganas de comerme el mundo y enamorarme de nuevo sin miedo a sentir, y eso me hace admirarte, por muy diferentes que seamos. Pero tal vez en eso reside la magia de la vida, en encontrar encanto en quien más distinto es a uno.
¡Felices 60 años, Marta!


