'El jardín quemado': una propuesta de teatro con mayúsculas, de candente actualidad

Escrita por Juan Mayorga y estrenada en el Teatro de La Abadía de Madrid, es sin duda un gran texto de teatro, muy recomendable.

Un momento de esta muy recomendable función. Foto: Javier Naval
Un momento de esta muy recomendable función. Foto: Javier Naval
4 junio, 2026
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Estamos muy acostumbrados a recibir de los autores contemporáneos una variada mezcla de estilos en sus proposiciones dramáticas. Pero hay algunos que están muy cómodos en su arenga puramente teatral, como es el caso de Juan Mayorga. Para su cuarta producción como autor y director del Teatro de La Abadía, ha escogido la curiosa obra El jardín quemado, nacida de su pluma hace un cuarto de siglo y rescatada en un momento donde su discurso político y social están de candente actualidad.

'El jardín quemado'

Fotos: Javier Naval

La propuesta escénica de El jardín quemado resulta un teatro muy literario, donde la palabra es tan importante o más que la acción. A veces te descubres escuchando bellos textos declamados con tal maestría que te pierdes en ellos, y has de poner de tu parte para volver a prestar atención en el desarrollo de los hechos.

La historia bandea entre el recuerdo de los desastres de nuestra guerra civil y un mundo cuasi onírico que coloca a algunos de los supervivientes ocultos en un sanatorio psiquiátrico en nuestros días, intentando responderse a preocupantes preguntas que vuelven a plantearse en nuestros noticiarios.

'El jardín quemado'

Acompañando a esta declaración argumental hay un trabajo muy fino y sabio del proyecto visual. El diseño de iluminación de Juan Gómez-Cornejo es rico, variado y consigue ambientes únicos; sus perspectivas multiespaciales creadas con una chispa de humo y los focos justos son sobresalientes. La escenografía y el vestuario, ambos firmados por Elisa Sanz, consiguen imágenes de esas que no se olvidan cuando abandonas la sala. Sirva de ejemplo la primera aparición en escena de la estatua viviente, preciosista y de una delicadeza muy acorde con la profundidad del texto. Destaca asimismo el espacio sonoro de Jaume Manresa, que se suma al resto del trabajo técnico para regalarnos momentos casi mágicos.

En una pieza de este calibre emocional todo se basa en la capacidad de sus actores, y queda claro desde el minuto uno que el reparto es soberbio. Pocas veces se disfruta hoy día de un cuidado por cómo se recitan los párrafos como en esta ocasión. Todas las sílabas se entienden, se interpretan con claridad, desde la verdad y con una poesía que te llega al corazón.

Gran parte de este acierto es responsabilidad de los cuatro enfermos. El domador de perros que desarrolla Joserra Iglesias es fresco, alegre y optimista. El ajedrecista de Mariano Llorente crea un punto continuo de asombro que se gana al público. El poeta que canta a la lucha por la libertad y la república creado por Miguel Hermoso es encantador. Y el modo de moverse por el escenario de Jesús Barranco, como doble loquito, estatua y barítono, es algo que solo se consigue con conocimiento y técnica exquisita.

'El jardín quemado'

Todavía queda más, ya que la gran parte del alegato emocional está de la mano de las dos verdaderas protagonistas, las actrices. A Loreto Mauleón le ha tocado el papel más difícil, el que intenta despegarse de tanto realismo mágico para denunciar y juzgar el pasado. No se intimida ante tan magna tarea y sabe estar en todo momento, incluso deslizándose con destreza sobre la inseguridad de la juventud ante la maestría de la experiencia.

Por fin llega el momento de Adriana Ozores, auténtica catalizadora de la obra. Su personaje está a la cabeza del Hospital San Miguel desde el principio y es la conciencia de los actos realizados. Se toma su papel desde la tranquilidad, defendiendo a sus muchachos (como llama a los internos), siendo siempre el poder de la razón. Demuestra con la elección de su interpretación que se puede estar fantástica desde la discreción, no arredrándose ante los momentos de duro enfrentamiento y siempre con el dominio que una actriz como ella tiene de la escena.

En definitiva, estamos ante una propuesta de teatro con mayúsculas, indispensable solo por hablar de nuestro pasado y ser estrenada en un momento muy apropiado de dureza y pérdida de solidaridad social.

⭐⭐⭐⭐

EL JARDÍN QUEMADO SE REPRESENTA EN TEATRO DE LA ABADÍA (C/FERNÁNDEZ DE LOS RÍOS, 42 · MADRID) HASTA EL 12 JULIO
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