Ana Garriga y Nerea Pérez de las Heras: "Ser lesbianas es lo mejor que nos ha pasado en la vida"

La pareja se dedica a la divulgación y comunicación, y cuenta con un fuerte discurso político LGTBIQ+. Ambas son protagonistas de nuestro Anuario 2025.

Ana Garriga y Nerea Pérez de las Heras.
Ana Garriga y Nerea Pérez de las Heras.
David Pallarés

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Con siete años vi a Madonna besarse con Britney Spears en la tele y desde entonces mi vida cambió.

2 febrero, 2026
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El 30 de junio de 2005 se aprobó en España la Ley de matrimonio igualitario. Un hecho histórico que cambió el rumbo de nuestro país y fue un paso más en la lucha de los derechos LGTBIQ+. Veinte años después de aquella fecha, los hombres y mujeres homosexuales pueden gozar con total libertad de este derecho y celebrar el amor y la igualdad por todo lo alto. Algunas como Nerea Pérez de las Heras y Ana Garriga se dieron el “sí, quiero” este 2025, y hemos querido celebrar con ellas el vigésimo aniversario de este hito.

“Ha sido lo más bonito que nos ha pasado en mucho tiempo”, reconoce Nerea. “Para nosotras fue importante casarnos porque fue una lección hacia nuestras familias para reclamar nuestros derechos. Lo hicimos porque quisimos, como una celebración del amor y de la vida. Pero también lo sentimos como algo importante. Fue una fiesta a lo grande, rodeadas por nuestras mejores amigas, muchas de ellas lesbianas, y también de nuestras familias, abuelas, primos”, dice Garriga.

“Tal vez para mucha gente es caer dentro de la heteronorma, y entiendo ese punto de vista, pero también es una manera de reivindicar algo que nunca ha sido para nosotras. Vivir en los márgenes está muy bien, pero también te quita derechos. Además, creo que las personas LGTBIQ+ nos merecemos más espacios y relatos celebratorios. Estamos acostumbradas a escuchar historias terribles de violencia, de soledad y ostracismo, y de vez en cuando está bien tener relatos en los que haya amor y felicidad”, explica Nerea. “Y no olvidemos que también es algo muy útil a nivel administrativo, a la hora de comprarte una casa o de acompañar a tu pareja en el hospital”, añade Ana.

Para quien no las conozca, Nerea Pérez de las Heras es periodista y comunicadora, y Ana Garriga es doctora en Literatura española y forma parte del pódcast Las hijas de Felipe. Ambas tienen un gran poder de oratoria y un fuerte compromiso con los derechos de las personas LGTBIQ+, además de ser dos iconos lésbicos. A pesar de sentirse todas unas privilegiadas, no se olvidan de que la lucha debe seguir siendo activa, y temen que se haya perdido cierta conciencia de reivindicación en las nuevas generaciones.

Hay que colectivizarse. No se nos puede olvidar que no somos un individuo, somos un grupo y hay que luchar como tal. Porque si pensamos solo en nosotras, cuando consigamos los privilegios y derechos que nos interesan, se nos olvidarán el resto de compañeras que siguen poniendo el cuerpo y siguen sufriendo la discriminación y el odio de toda una sociedad. Y no, no basta con ser maricón ni con ser lesbiana. Eso no te hace ni más progresista ni más concienciada, hay que tener más conciencia y estar más politizada. Sé que eso es incómodo, que te hace perder curros y te coloca en una posición difícil… pero es lo que tenemos que hacer. Es lo que nos toca”, afirma Pérez de las Heras.

Ana Garriga y Nerea Pérez de las Heras.

Ana Garriga y Nerea Pérez de las Heras

Hace poco nos insultaron a Nerea y a mí por la calle, y es algo que no me pasaba desde la adolescencia. Íbamos de la mano por La Elipa [barrio madrileño], a plena luz del día, y un señor que vestía una camiseta con la cruz de Borgoña, con esos aires de delirio patriótico e imperialista, nos dijo ‘qué asco’. Y porque somos dos bolleras, pero a dos maricones les mete una paliza. ¿Qué haces? Quieres contestar, pero te da miedo. Y si me afecta a mí, que soy una persona a la que han querido de pequeña, que tiene amigas, que es feliz, que es normativa…, imagina cómo le debe sentar a una persona que esté en una situación más complicada. Por eso es tan importante seguir peleando”, cuenta Garriga.

“Este pasado Orgullo fue terrible, porque hacía muchísimo tiempo que no veía cómo en esa misma semana no paraban de salir noticias sobre agresiones a personas LGTBIQ+. Y no es casualidad. En el último mes nos han insultado dos veces, otra fue cuando nos llamaron ‘tortilleras’ desde un coche, ¡en la puerta de nuestra casa! Están envalentonados, por eso quiero reivindicar nuestro derecho a contestar, a no quedarnos calladas y a volvernos locas. Y si tengo que gritar ‘nazi, hijo de puta’ a un tío en la cara, lo voy a hacer. Se acabó la parálisis, se acabó el quedarse calladas”, defiende Nerea.

Nerea Pérez de las Heras.

Nerea Pérez de las Heras

En concreto, Ana dice estar muy obsesionada con todo este concepto del imperialismo y de recuperar la nación que parece llamar tanto la atención a los jóvenes que están, cada vez más, abrazando a la ultraderecha: “En las últimas décadas, nuestro país ha vivido una curva evolutiva impresionante. Hace sesenta años, mi abuela apenas sabía leer y escribir, y ahora sabe hacer un bizum. Y es normal que esa evolución se estanque en un momento, porque no puede crecer más; así que nos encontramos a unos jóvenes que no son capaces de imaginar un futuro, porque si seguimos pensando en esa línea constante de progreso vamos hacia una utopía que no existe. Entonces se aferran al enfado y lo antisistema, y a esas figuras como Vito Quiles o Alvise que les venden un relato de orden, y esos jóvenes necesitan un orden, unas normas y unas lógicas. Y muchos de ellos se aferran a una falsa idea de la pureza nacional que los radicaliza y les hace virar hacia una derecha muy, muy peligrosa”.

Hace unas semanas, Nerea se llevó un premio Ídolo, galardón que se entrega a los influencers del año. Y aprovechó su discurso para recordar al resto de creadores de contenido la importancia que tiene ser un “ídolo” y el cuidado que hay que tener con algunos discursos que se lanzan hacia los más jóvenes. “Es que, en este contexto que cuenta Ana, hay que tener mucho precaución. Todas las que tenemos un altavoz y una comunidad de gente que nos sigue tenemos una responsabilidad. ¿De qué te valen tus likes y tus seguidores si luego no haces nada por la sociedad en la que vives? Hay marcas que no quieren trabajar con ciertos influencers porque tienen un discurso demasiado político. ¿Tenemos entonces nosotras que trabajar con ellas? A mí no me interesa seguir a alguien que trabaja con una marca sionista que financia el genocidio de Palestina, que vende a las niñas cosas del Shein que se están cargando el mundo y que convierte en esclavas a chavalas, que vota a partidos que recortan derechos a los menores no acompañados y para que la gente racializada sea una población de segunda. Porque, lo siento, pero decir que no a según qué marcas no te va hacer perder el pan de tus hijos, te va a hacer perder tu segunda vivienda, tu piscina y el octavo bolso de Balenciaga… Y francamente, no lo entiendo”.

Ana Garriga.

Ana Garriga

Se ríen de sí mismas al reconocer lo que les gusta hablar y el mensaje político tan fuerte que tienen. Pero la realidad es que resulta muy necesario que existan personas como ellas que entiendan que nuestras vidas también son políticas, que la fiesta está muy bien, pero que más allá del glitter hace falta un discurso que nos avale y nos proteja. “Es que ser lesbiana es ya una posición política. Me cuesta mucho no pensar en cualquier tipo de disidencia sexual que no esté atravesada por lo político, porque necesitas, insisto, unos derechos y unas leyes que legislen a tu favor. Vivir en los márgenes tiene sus riesgos, entiendo y defiendo esa posición, pero me parece importante situarnos en el centro del discurso público, y por eso hay que estar politizada. Porque por mucho que hagamos como que no pasa nada con nosotras, tarde o temprano te salpica”, dice Ana.

“Hace poco fui a un convento a ver una colección de arte y estuve hablando con una de las monjas, y me decía ‘si yo volviera a nacer, volvería a ser monja’, y llevaba como 60 años siéndolo. Y en ese momento pensé: ‘Si yo volviera a nacer, sería una y mil veces lesbiana. Porque ser lesbiana es lo mejor que me ha pasado en la vida”, añade. “Creo que nosotras tenemos un papel de lesbianas aspiracional en todo lo que hacemos, y mucha gente nos ve como un modelo a seguir. Y eso es muy guay, porque tenemos la suerte de tenernos, de tener amigas y familia que nos quieren, unos trabajos que nos gustan; y eso ante un mundo que nos bombardea con noticias tan terribles, de pronto tener a gente así que te da otro punto de vista del relato… mola”, concluye Nerea. En medio de un contexto hostil para las personas LGTBIQ+, mensajes y referentes como ellas nos recuerdan que también puede haber un final feliz para los demás.

Ana Garriga y Nerea Pérez de las Heras.

Ana Garriga y Nerea Pérez de las Heras

FOTOS: SALVA MUSTÉ

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