No ha titulado su primer libro Casi me muero (y otros hits) porque sí. Literalmente, Jordi Chicletol estuvo al borde de la muerte por situaciones relacionadas con el consumo de drogas en una etapa en que la noche y el postureo le habían atrapado. DJ, curator y presentador LGTBIQ+, en cierto momento de su vida se dejó llevar por su alter ego, ese personaje ultrasocial que no podía faltar en ningún evento, y que era la salsa de todas las fiestas. Ahora, con absoluta sinceridad, ha querido volcar sus experiencias en un libro confesional.

Fotos: Jose Señorán
Es un libro en el que, además, deja constancia de su pasión por la cultura pop, porque afirma que sus divas favoritas se convirtieron sus «primeras terapeutas». El Jordi Chicletol de ahora, que ha perdido el miedo y la vergüenza a compartir sus reflexiones más sinceras sobre la salud mental –también en sus redes–, vive otro momento vital, en el que es mucho más feliz alejado de drogas y postureos que le llevaron a un abismo de que, afortunadamente, pudo salir. Su mayor hit personal.
SHANGAY ⇒ ¿Qué ha supuesto para ti volcar experiencias sin duda duras en un libro confesional?
JORDI CHICLETOL ⇒ Inicialmente, mucho vértigo; al final, no dejaba de ser otro armario del que tenía que salir. Un armario que da mucha vergüenza porque sigue siendo tabú; aún no se habla sanamente de las adicciones. Para mí ha sido una ayuda a la hora de avanzar en mi proceso de curación y, sobre todo, de cicatrización. Hace poco aún sentía mucha vergüenza al reconocer algunas partes de estos episodios de mi relato, aunque luego me han llevado a sitios mejores. Pero eso no quita que son partes oscuras que todavía generan muchos prejuicios. Gracias al libro, me he empezado a perdonar, y cada vez me da menos vergüenza hablar de esa parte de mi vida.
«De la misma manera que cuando hablas de una vida sexualmente libre se te tilda de putón, cuando lo haces de tus adicciones se te tilda de yonqui»
SHANGAY ⇒ ¿Por qué sigue costando hablar abiertamente de los problemas de adicciones que tanto daño hacen dentro del colectivo LGTBIQ+?
JORDI CHICLETOL ⇒ El problema es que sigue siendo un tabú, del mismo modo que la sexualidad o incluso el dinero. Todavía se habla de ello en voz baja. Y se trata de forma muy naíf, paternalista y poco honesta. Recuerdo desde pequeño las campañas tipo «A tope sin drogas»; estaban bien para el momento, pero creo que es hora de pasar a otro nivel. De la misma manera que cuando hablas de tener una vida sexualmente libre se te tilda de putón, cuando hablas de tus adicciones se te tilda de yonqui. Tenemos que encontrar un punto medio, un debate más sano para que no nos pase lo que a la mayoría: que nos lo acabamos callando por vergüenza. A veces hace falta una situación catártica como la que viví, o un libro, para poderte perdonar. Me gustaría que dejara de ser así.
SHANGAY ⇒ ¿Hasta qué punto te han ayudado las divas del pop a salvarte en momentos complicados de tu vida?
JORDI CHICLETOL ⇒ Hasta el punto de ser mi refugio y mis primeras terapeutas. Hablo de las Spice Girls como las pioneras en esto: su disco Spice World significó un mundo de fantasía en el que yo me refugiaba por las tardes al volver de la escuela después de sacar malas notas, sentir que no servía para nada y, encima, recibir bullying. Además, coincidió con el momento en que la reacción en contra de ellas era algo colectivo; recuerdo tener que defendernos en los pasillos de la escuela, a mí y a ellas… Mi pasión por la cultura de entretenimiento la tengo muy asociada a mis inicios como comunicador y ‘antropólogo’ del pop: no me limitaba a lo que salía en la tele, sino que investigaba mucho más a través de las revistas. Esa ventana fue la que me convertiría luego en un experto en cultura pop en radio y televisión.
«He tenido que hacer sacrificios, alejarme de espacios y de gente»
SHANGAY ⇒ ¿Cuánto queda en ti de ese Jordi fiestero y megaextrovertido que te llevó a estar cerca de la muerte?
JORDI CHICLETOL ⇒ Es heavy, porque durante mucho tiempo tuve que sacrificar esa parte de mí. Como dicen unas amigas, la vida es pendular y la sociedad también. Para encontrar un punto medio en el que ver también las luces de ese Jordi tan flamboyant ha tenido que pasar un tiempo, y he tenido que hacer sacrificios, alejarme de espacios y de gente. Pero, sin duda, en mi esencia siempre habrá un poco de ‘gamberrismo’, que he sabido traducir y dar forma a través de mi trabajo. Estoy en un punto en el que ya he sabido quedarme con lo bueno y estoy recuperando en mi creatividad las partes más auténticas de Chicletol, que también —no puedo olvidarlo— tantas puertas me abrieron.

SHANGAY ⇒ No te asusta volcar tus preocupaciones relacionadas con salud mental en redes sociales, y en este libro tampoco… ¿Es sanador para ti abrirte?
JORDI CHICLETOL ⇒ Siempre que estoy a punto de compartir algo vulnerable me entra una pequeña duda: ¿por qué lo hago y para qué? Es inevitable pensar en el juicio externo. Pero en los últimos años, tras mucha introspección y terapia, he resignificado el sentido de expresarme. Antes de cada decisión me hago esa pregunta, y las que tienen que ver con compartir mi historia han acabado en la misma respuesta: si ayuda a otra gente, me llena de orgullo. Pero, inicialmente, lo hago por mí. Entender eso me ha dado mucha paz en procesos que antes eran caóticos y llenos de dudas. Ahora lo hago casi sin pestañear.
«Tras mucha introspección y terapia, he resignificado el sentido de expresarme abiertamente»
SHANGAY ⇒ “Las drogas no te hacen cool. Te hacen dependiente. Y cuando eres dependiente, dejas de ser tú”, escribes. ¿Cuesta llegar a ser consciente de ello?
JORDI CHICLETOL ⇒ Muchísimo, sobre todo cuando habitas espacios en los que está muy normalizado tanto el consumo recreacional como el abuso. Es difícil distinguir esas líneas tan finas cuando estás metido en según qué entornos, como la noche o la moda. Me habría encantado tener gente que me lo hubiese señalado con compasión y cariño, pero nunca sabré cómo habría reaccionado entonces. La vida me tenía preparada una hostia mucho más contundente. Esa fue mi historia y, por suerte, me responsabilicé desde el principio. Mi reacción me sorprendió para bien, rompiendo con ese personaje de eterno adolescente inmaduro que yo mismo me creía. Es algo de lo que siempre estaré muy orgulloso.
SHANGAY ⇒ ¿Qué te gustaría provocar, o inspirar, en quien lea tu libro?
JORDI CHICLETOL ⇒ Sobre todo, que la gente no tenga vergüenza de hablar de estas cosas. Eso es lo que generará un ecosistema en el que no haya tanto miedo a pedir ayuda. Si gracias a que yo, por fin, he tenido la valentía de hablar en voz alta, alguien puede desbloquear ese miedo… Te lo juro, está mejor pagado que cualquier cosa.



