El Sistema Nacional de Salud incorporará la PrEP inyectable de larga duración como prestación financiada, y España se convertirá en el primer país de la Unión Europea en ofrecer esta innovación preventiva dentro de su cartera pública de servicios. La decisión ha sido adoptada por la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos y supone un avance clave en la estrategia de prevención combinada frente al VIH.
El fármaco se administra mediante una inyección intramuscular cada dos meses. A diferencia de la PrEP oral diaria –que en España ya estaba financiada para determinados perfiles desde 2019–, esta nueva formulación elimina la necesidad de tomar una pastilla todos los días, una de las principales barreras para muchas personas en términos de adherencia, rutina o estigma.
Los ensayos clínicos internacionales han demostrado que el cabotegravir inyectable no solo es seguro, sino que ofrece una eficacia muy elevada en la prevención del VIH, incluso superior a la pauta oral en determinados grupos. Para muchas personas con prácticas sexuales de mayor riesgo, contar con una alternativa bimensual puede marcar la diferencia entre mantener una protección constante o tener dificultades para sostenerla en el tiempo.
La incorporación de esta herramienta refuerza la estrategia integral frente al VIH impulsada en España, que combina prevención, diagnóstico precoz, tratamiento antirretroviral y seguimiento clínico. También se alinea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y de ONUSIDA, que insisten en la necesidad de ampliar el acceso a opciones preventivas innovadoras para avanzar hacia el objetivo de poner fin al sida como amenaza para la salud pública en esta década.
Una herramienta clave para la comunidad LGTBIQ+
Aunque la PrEP está indicada para cualquier persona con alto riesgo de exposición al VIH, su impacto potencial es especialmente relevante para hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres, uno de los colectivos más afectados por nuevas infecciones en España. La posibilidad de acceder a una inyección cada dos meses dentro del sistema público puede contribuir a reducir nuevas transmisiones, facilitar la autonomía en la salud sexual y disminuir el peso simbólico que aún arrastra la prevención diaria asociada al VIH.
Con esta decisión, España no solo amplía su cartera de servicios sanitarios, sino que envía un mensaje político claro: la prevención es una prioridad y la innovación biomédica debe estar al alcance de quienes más la necesitan. En un contexto europeo en el que el acceso a la PrEP sigue siendo desigual según el país, el paso dado por el Sistema Nacional de Salud coloca a España en la primera línea en la lucha contra el VIH.


