El cine siempre se ha nutrido de historias de amor. Las hay de todo tipo: normativas, no normativas, entre hombres, entre mujeres, tóxicas, triángulos amorosos, de pasión, celos… Parece que ya no hay nada nuevo que contar, pero de pronto surgen películas como Pillion que te hacen revolverte en la butaca y llevarte la mano a la boca.
Harry Lighton firma esta cinta, protagonizada por Harry Melling y Alexander Skarsgård, que desarma las reglas de una comedia romántica y habla, sin ningún tipo de pudor, sobre los límites del amor.
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Y lo hace envuelta en una atmósfera de motos, cuero, kinks, sexo y sumisión. Enfrentarse a su visionado es enfrentarse a un viaje entre el morbo, la pena y el escándalo, donde hace falta coger distancia para no juzgar esta relación de amor y posesión. En ella vemos a una pareja de sumiso y dominante, y cómo manejan sus dinámicas alrededor de prácticas BDSM, y cómo estas afectan al entorno de sus protagonistas, que no están tan familiarizados con ellas.
Más allá de lo erótico de las imágenes de Skarsgård, Melling y sus respectivas erecciones, Pillion nos hace reflexionar acerca de hasta dónde estamos dispuestos a llegar por un poco de afecto, y nos convierte en voyeurs de un filme que transita entre el thriller, el cine erótico y el humor negro. Una historia sobre deseo, identidad y autodescubrimiento que escandalizará a muchos y despertará la ternura en otros.
Alexander Skarsgård
Nos enamoramos de él cuando apareció por primera vez en pantalla como el imponente vampiro de True Blood y, desde entonces, el sueco ha conquistado el mundo del cine y la televisión con producciones como The Northman y Big Little Lies, que le valió un Globo de Oro y un Emmy por su interpretación. ¿Sigue sin sonarte? Tal vez si te decimos que es el rubio de 1,90 que Lady Gaga envenena en el videoclip de Paparazzi empieces a recordarle.
PILLION LLEGA A LOS CINES ESTE 6 DE MARZO








