Lo que queda es un solo de danza-teatro que celebra los 30 años de trayectoria de Losdedae, una de las compañías independientes más longevas y radicalmente honestas de la escena contemporánea española, creada por Chevi Muraday, Premio Nacional de Danza.

Foto: Luisa Valares
Con el propio Chevi Muraday en escena, la pieza es un recorrido físico, íntimo y poético por los ciclos de la creación, los obstáculos superados, las pérdidas asumidas y la luz que aún se defiende desde el cuerpo. Y se podrá ver en la madrileña Sala Cuarta Pared del 9 al 11 de abril.
«Este año, la compañía Losdedae cumple 30 años. 30 años de danza, de creación y de vida compartida», explica Muraday. «Cuando fundé la compañía en 1996, con el deseo de unir cuerpo, palabra y emoción, no imaginaba que aquel impulso se convertiría en un viaje tan largo y tan lleno de encuentros. Hoy miro atrás con gratitud y celebro todas las voces, todos los cuerpos y todas las almas que han formado parte de este camino«.

Continúa Muraday: «En este momento de mirada hacia lo vivido pienso en intérpretes como Paloma Sainz-Ajá, que me acompañó durante los primeros años, Marta Etura y nuestros primeros pasos hacia Return; Aitana Sánchez-Gijón, con quien compartí Juana; Ernesto Alterio y nuestra creación En el desierto, con la cual recibimos el Max a Mejor espectáculo de danza; Juana Acosta, que dio cuerpo a El perdón, o Cayetana Guillén Cuervo, con quien construí Pandataria. Ellas –y tantos otros artistas y cómplices– han dejado su huella en Losdedae, una compañía que es, ante todo, un lugar de encuentro«.
Explica el laureado bailarín y coreógrafo que quiere que este aniversario dé pie a un año de celebración, «no solo del pasado, sino del presente y de todo lo que aún está por venir. Un año con actividades escénicas, pedagógicas y sociales que nos permitan seguir conectando con el público, con los artistas y con las nuevas generaciones». Y concluye: «Treinta años después, sigo creyendo en la danza como un acto de fe, un lugar donde el cuerpo piensa, siente y resiste. Losdeae no es solo una compañía: es una forma de estar en el mundo, una manera de seguir diciendo –a través del movimiento– que la vida, incluso en su fragilidad, merece ser bailada».


