Ser joven en un mundo digitalizado, capitalista, con abusivos precios de alquiler, redes sociales en las que los cuerpos son la moneda de cambio y donde el yo prima por encima de cualquier otra cosa, no es nada fácil. Y no es porque seamos una generación quejica o de cristal, simplemente es porque crecimos creyendo que podríamos tenerlo todo y, ahora que lo tenemos, nos sabe a poco y queremos más.
Aitor Artetxe presenta su nueva novela, De Plastilina. La historia de un joven de 25 años con una vida ordenada que le aburre profundamente y que un día, tras una larga noche de guardia, decide cambiarlo todo y se enfrenta a una vuelta a casa lleno de cowboys pelirrojos, madres que se desdibujan en la distancia y motos que circulan a toda velocidad.
Un texto en donde la realidad y la ficción se dan la mano, y que presentará el sábado 18 de abril en la librería Mary Read de Madrid. Allí le estará acompañando un servidor para hablar de la novela, los límites de la autoficción, el sexo, los referentes pop y cómo estos han salvado a las personas LGTBIQ+.

Al igual que su protagonista, Artetxe es de Bilbao, escribe y trabajó en una farmacia. Ambos comparten muchas cosas y a la vez, nada de lo que cuenta es real. ¿O sí? Un juego de autoficción ficcionada que tiene similitudes con la última película de Pedro Almodóvar, Amarga Navidad, en donde la línea entre realidad y fantasía se diluye una y otra vez. «No creo que se pueda escribir nada que sea realidad. Todo es mentira y todo es ficción, y me parece genial que sea así, porque la realidad necesita de la ficción para ser completada. Justo decía Almodóvar esto de que tener un autor en la familia es algo peligroso. Y sí, porque todo lo que vivimos y vemos en nuestro entorno es posible que lo usemos para contar una historia», explica.
De Plastilina reflexiona también sobre lo intrínseco de ser una persona LGTBIQ+, sobre nuestras infancias y nuestra madurez, y cómo todo eso salpica al resto de ámbitos de nuestra vida. «Creo que todos los gais tenemos algo de artistas y creadores, y como tales, tenemos también algo de pesados, ególatras y reiterativos. Por eso nos encanta hablar de nosotros, de nuestras vivencias y de todo lo que nos rodea y afecta como personas del colectivo», dice.
Y añade: «Entiendo que a alguien le pueda parecer pesado leer una historia de gais, como otra historia de lesbianas o de personas trans. Pero es que… yo me canso de leer historias de heterosexuales, de príncipes salvando a princesas y demás clichés que se han repetido toda la historia. Y no sé escribir otra cosa, porque estas son las cosas que me preocupan y mis conflictos están relacionados con mi identidad, con los temores que sufro y las heridas que tengo. Y quiero pensar que esas preocupaciones son comunes a otras personas y que pueden leer estas historias, sentirse representados y entender todo lo que me pasa y pienso».

Aitor Artetxe x Mikel Godoy.
Makoke siendo una sex symbol, Víctor Sandoval convertido en mártir o Shakira como icono de un futuro prometedor, se asoman en la novela, y eso dice mucho de todos los referentes que compartimos como generación y como colectivo. Artetxe eleva a esos personajes, para muchos denostados y fruto de la cultura basura, y consigue explicar con ellos todas las preocupaciones y temas de la historia. «Hoy en día hay muchísimos referentes abiertamente gais o lesbianas en la cultura, pero nosotros tuvimos que crecer leyendo entre líneas. Cuando era pequeño, solo conocía a Mauri y Fernando, eran mis únicos referentes, y eso creo que es común con toda la gente de mi generación. Eso te da cierta sensación de comunidad, porque entendemos un mismo lenguaje y unas mismas referencias. Cuando te pasas el día rodeado de gente que no entiende las cosas que te interesan, cuando de pronto conoces a alguien que, como tú, es fan de Lady Gaga y puedes hablarle de si en tal concierto cantó Bloody Mary o no, pues sabes que ahí te encuentras en un lugar seguro«.
De dicha generación se ha hablado mucho. Que si somos de cristal o que si nos quejamos por todo. El escritor lo tiene claro: «Somos gente a la que le prometieron todo, le dijeron que si estudiaba una carrera iba a conseguir el trabajo de sus sueños, comprarse una casa, ser todo lo que siempre quiso y ser feliz. El futuro se ha burlado de nosotros, porque nos ha prometido todo y no nos ha dado nada. Cuando, la realidad, es que seguramente tengamos vidas increíbles y seamos unos inconformistas».
Las redes sociales no ayudan, porque en ellas enseñamos lo mejor de nuestro día a día y eso nos hace pensar que la gente tiene vidas asombrosas a las que jamás podremos aspirar. En ellas, la hipersexualización y el consumo de cuerpos nos ha generado también un grave problema. «Me ha costado estar en paz con todo ello. Al final, creo que todos estamos muy condicionados con el porno, con el imaginario de lo que es ser un buen gay, que si tienes que estar muy sexualizado y tener un determinado cuerpo o disfrutar de ciertas dinámicas. Siento que hemos confundido libertad sexual con la necesidad de sexualizarse todo el rato. Hemos encontrado la vía fácil de recibir la validación a través de un like, y eso puede ser muy peligroso… Tenemos que intentar ser un poco menos migajeras«.
DE PLASTILINA SE PRESENTA ESTE SÁBADO 18 DE ABRIL EN MARY READ (C/MARQUÉS DE TOCA, 3 · MADRID)

Aitor Artetxe x Mikel Godoy.


