5 cosas que aprendimos en el último concierto de Bad Gyal en Madrid

Han terminado las tres noches de la artista catalana en la capital con éxito rotundo. ¿Qué nos ha demostrado en esta nueva gira? Te lo contamos.

Repasamos los puntos a destacar de su nueva gira.
Repasamos los puntos a destacar de su nueva gira.
Agustín Gómez Cascales

Agustín Gómez Cascales

He viajado en limusina con Mariah, he tomado el té con Beyoncé, he salido de fiesta con J.Lo y he pinchado con RuPaul. ¿Qué será lo próximo?

15 abril, 2026
Se lee en 4 minutos

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Está teniendo una enorme repercusión la gira con la que Bad Gyal está presentando su más reciente álbum, Más Cara. Tras su triunfal estreno en Barcelona, ha dado tres nuevos conciertos en Madrid, y estuve en el último, este pasado martes 14 de abril.

Que Bad Gyal vive un gran momento profesional está fuera de toda duda. Más Cara ha sido muy bien recibido, porque es un disco que va a seguir dando mucho juego este año, dada la cantidad de bops que incluye. Y la diva ha querido subir un escalón profesional con su nuevo tour. ¿Qué nos ha demostrado en este último concierto al que asistimos? Todo esto.

Bad Gyal


El upgrade es evidente

El show de La Joia era impecable, y quedaba claro que la gran protagonista era Bad Gyal. Ella sola se bastaba con su magnetismos para llenar cualquier estadio. En esta ocasión, se nota una mayor ambición en cuanto a producción. Son doce los bailarines que la acompañan, y el dinamismo del show funciona a favor.

A pesar de un diseño de escenario por momentos cuestionable, porque no facilita la visión en todo momento. Esas enormes cajas negras, tan teatrales, que suben y bajan, bloqueaban en muchos momentos la acción. De hecho, en ciertos momentos, tanto Bad Gyal como sus bailarines apostaban por ocultarse dentro de ellas, y solo a través de las pantallas laterales se podía ver lo que estaba ocurriendo. Muy cinematográfico, eso sí.


Entre un salón de mansión y un club: bienvenidos a la fiesta

El escenario, cuando se despliega al completo, es imponente. La sensación de estar en un enorme salón de una gran mansión, que en muchos momentos se convertía en un verdadero club, funciona a lo grande a nivel visual. Con lo que disfruta Bad Gyal de un buen fiestón con sus colegas, en este tour deja bien claro que quiere compartir con sus fans esa sensación, y vaya si lo hace durante las casi dos horas del show.

Con semejante batería de hits que suenan, cuesta entender cómo en redes hay quien se queja de las canciones que no han entrado en el setlist. Porque es un auténtico lujo ver lo bien que encajan las nuevas canciones de Más Cara entre sus éxitos probados.


Viva el voyeurismo

Como ya ocurría en el show de La Joia, aquí lo mejor vuelve a ser el disfrutar de la presencia de Bad Gyal, regia dentro de su mundo de fantasía –con momentos de una sexualidad casi más explícita que sugerente, como cuando canta Comernos mientras un bailarín la graba cámara en mano, ambos en un juego visual de sorprendente erotismo–. Es en momentos como ese, y en toda la primera parte del inicio del show (quizá la más celebrada por su público LGTBIQ+), con una Bad Gyal hierática, poderosa, cuando nos hace pensar que quizá no es un club al uso en que nos encontramos, sino uno en que cualquier fantasía subida de tono se podría hacer realidad. Siempre con el ya icónico candelabro, tan presente en las fotos de promoción, como testigo. Ella siempre tan pícara, y sus fans, tan felices.


Más bailonga que nunca

Se propuso Bad Gyal bailar mucho más en esta gira. Y lo hace. Pero mi sensación es que sigue pasando como en el tour de La Joia. Cuanto más controlada, más fascina. No falla: cuando mueve el culo es siempre cuando los estadios se vienen abajo. Y cuando, subida sobre una mesa circular, realiza movimientos casi gimnásticos, pero sutiles, prudentes, sin hacernos sentir que está ejecutando una coreografía –como sucede también en varios momentos con sus bailarinas– es cuando la magia explota, amplificada en las pantallas, claro.

Nos gusta que baile, pero en ese sentido Bad Gyal sigue siendo especial no tanto por lo que evidencia, sino por lo que sugiere. Una magia que, por cierto, se rompe, como la ruptura del dinamismo del show debido a parones –en silencio y oscuridad absolutas– entre actos excesivamente largos y anticlimáticos. Suerte que la excelente producción musical del show de Merca Bae, tan brillante en la manera de hilar temas, permite siempre recuperar el ritmo rápido.


Lo suyo es puro pop

Que Bad Gyal sabe hacer suyos diversos estilos urbanos es obvio. Lo mejor es cómo, a través de sus canciones, los convierte en puro pop para las masas. Y qué tremenda es su facilidad para contactar con un público de lo más diverso dejando que sean las canciones las que causen la magia, porque de sobra sabemos que la artista es mujer de pocas palabras sobre el escenario.

Esta nueva gira es la evidencia absoluta de que está en un gran momento, y que se basta y se sobra sola. Lleve a invitados como 8Belial y J Álvarez (la gran sorpresa de la última noche, que colabora en La iniciativa en su último disco) o no. Su alcance popular está fuera de toda duda. Y lo mejor es comprobar que se muestra abierta a seguir arriesgando, sin miedo a la imperfección.

Diseño de BONET para Bad Gyal

Diseño de BONET para el último concierto en Madrid de Bad Gyal

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