Más de 100.000 personas participaron el sábado pasado en la primera marcha del Orgullo LGTBIQ+ de Budapest desde la derrota electoral del líder de la ultraderecha Viktor Orbán en abril. La movilización, considerada un hito, coincidió con temperaturas récord en la capital húngara, lo que demostró que el colectivo queer húngaro está vivo y dispuesto a luchar pese a las condiciones. Los asistentes recorrieron las calles con grandes banderas arcoíris y de la Unión Europea.
La edición del año pasado adquirió un fuerte carácter de protesta contra el Gobierno después de que Orbán intentara prohibirla dentro de su política de restricciones a los derechos del colectivo LGTBIQ+, aunque cerca de 300.000 personas desfilaron y se convirtió en una de las mayores manifestaciones de oposición.

Este año, tras la derrota de Orbán ante el partido de centro-derecha Tisza de Peter Magyar, se levantó la prohibición y se autorizó la marcha, bajo el lema «Pride hubo, hay y habrá».
La manifestación ha recordado a la de 2025. Decenas de miles de personas han recorrido las calles a reivindicar su identidad, aunque en esta ocasión sin la amenaza de una posible prohibición. El intenso calor también ha marcado la jornada. Muchos asistentes han recurrido a sombrillas y paraguas para protegerse de las altas temperaturas, ya que los termómetros alcanzaron los 37 ºC este sábado y Budapest permanece en alerta por calor extremo.

La manifestación del año pasado de Budapest.
Un Orgullo sin prohibiciones
Desde su llegada al poder tras las elecciones de 2010, Orbán impulsó diversas medidas que limitaron los derechos del colectivo LGTBIQ+. Entre ellas, prohibió la adopción de menores por parte de parejas del mismo sexo. Además, su Gobierno aprobó una ley que asociaba la homosexualidad con la pedofilia y, el año pasado, promovió una reforma constitucional que abría la puerta a prohibir la Marcha del Orgullo bajo el argumento de proteger a los menores.
«Ahora pudimos organizar el Orgullo sin preguntas, de una manera legal, ya que la policía no puso problemas», explicó Ede Balogh a EFE, uno de los organizadores del evento.


