Estamos en verano, época de playa, ventiladores y… helados. A todo el mundo le encantan los helados y, por suerte, hay sabores para todos los gustos. Pero, ¿y si el sabor de tu helado preferido te identificara como persona? Sí, sí, como una suerte de horóscopo. Nosotros hemos invocado a los astros de las neveras más frías de España y esto es lo que nos han contado.
¿Cómo es tu personalidad según tu helado favorito?
Chocolate: el clásico que nunca falla

Helado de chocolate.
Eres de esas personas que no necesitan reinventarse para destacar. Vas sobre seguro porque sabes lo que te gusta y no te dejas llevar por las modas pasajeras. Eres leal, tranquilo y bastante fiable, aunque a veces te cuesta salir de tu zona de confort. Si hay una discusión sobre dónde cenar, probablemente seas quien propone el sitio de siempre…, y nadie protesta porque sabes elegir bien.
Fresa: el romántico optimista

Helado de fresa.
Tienes fama de adorable, aunque escondes bastante más carácter del que parece. Disfrutas de los pequeños detalles, eres cariñoso y siempre encuentras una excusa para celebrar cualquier cosa. Tu playlist de verano probablemente tenga más canciones de amor de las que reconoces públicamente.
Pistacho: el sofisticado

Helado de pistacho.
Hace unos años nadie pedía pistacho; ahora parece el rey de cualquier heladería. Tú probablemente ya lo pedías antes de que fuera tendencia (o eso dices). Te gustan las cosas bien hechas, valoras la calidad y tienes cierto gusto por lo exclusivo, aunque intentas que no se note demasiado.
Limón: el refrescante

Helado de limón.
Eres energía pura. Necesitas planes, movimiento y aire libre para sentirte bien. No soportas el drama durante demasiado tiempo y tienes una habilidad especial para quitarle hierro a casi cualquier situación. Tus amigos saben que contigo siempre pasa algo divertido.
Vainilla: el infravalorado

Helado de vainilla.
Todo el mundo dice que es aburrida… hasta que prueba una buena vainilla. Eres elegante sin esfuerzo, discreto y muy versátil. No necesitas ser el centro de atención porque sabes que quien te conoce termina apreciándote muchísimo.
Turrón: el nostálgico

Helado de turrón.
Te encanta mirar el tiempo pasado, sobre todo si fue mejor. Conservas conversaciones de hace diez años, todavía ves series que ya nadie recuerda y tienes facilidad para convertir cualquier plan en una anécdota. Contigo nunca falta una referencia que genere una nueva conversación.
Mango: el viajero

Helado de mango.
Tu cabeza siempre está pensando en el próximo destino. Eres curioso, optimista y bastante espontáneo. Si alguien propone una escapada de fin de semana, eres el primero en abrir Skyscanner antes incluso de preguntar las fechas.
Café: el adulto funcional (o eso intenta)

Helado de café.
Mientras el resto pide sabores imposibles, tú vas directo al café. Tienes sentido del humor, eres resolutivo y probablemente necesites cafeína para existir antes de las diez de la mañana. Aunque proyectas una imagen muy seria, quienes te conocen saben que eres mucho más divertido de lo que aparentas.
Dulce de leche: el intenso

Helado de dulce de leche.
Sientes mucho, celebras mucho y también dramatizas un poco cuando hace falta. Eres generoso, afectuoso y muy expresivo. La gente suele acudir a ti cuando necesita un abrazo… o alguien con quien quejarse durante media hora.
Stracciatella: el equilibrio perfecto

Helado de stracciatella.
No eres de extremos. Te gusta probar cosas nuevas, pero también valoras los clásicos. Sabes adaptarte a casi cualquier grupo y tienes esa habilidad de caer bien a personas muy diferentes entre sí. Eres el amigo que consigue poner de acuerdo a todo el mundo sobre qué heladería elegir.


