Guía rápida para el 69 más placentero

Con este calor, los cuerpos se revolucionan, así que... ¿por qué no ponerse manos a la obra con una de las posturas más conocidas de la cultura popular?

El número 69.
El número 69.
Juan Trincado

Juan Trincado

Trotamundos profesional. Persigo el arcoíris por el mundo en busca de sus tesoros.

5 agosto, 2026
Se lee en 4 minutos

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Si preguntan por un número entre el 1 y el 100, las mentes más calenturientas irán directo al 69. Este número siempre se ha asociado a una de las prácticas sexuales más icónicas de la cultura popular. Representa el intercambio de placer más equitativo posible, es como en la expresión «lo comido por lo servido», vamos, un win-win.

El 69, si se hace bien, ofrece algo que pocas posturas tienen: la posibilidad de que ambas personas experimenten el máximo placer al mismo tiempo. Ahí es nada.

A priori, parece una posición sencilla, pero la realidad del 69 suele ser más compleja de lo que imaginamos. Los cuerpos no siempre encajan a la perfección, te tienes que retorcer en posturas que no siempre son cómodas… La logística puede ser tan complicada que interfiere en el placer.

Por eso, en la revista Them han elaborado una guía práctica para hacer un 69 de la forma más placentera posible.

Guía para el 69 más placentero

1. Comienza de lado

Uno de los principales errores a la hora de practicar un 69 es imitar lo que se suele ver en el cine para adultos. Ni arriba ni abajo, todo eso resulta incómodo, lo ideal es empezar tumbados de lado, de esta manera «se reduce la presión sobre el cuello, la mandíbula, el pecho y la cara», explica la terapeuta sexual Casey Tanner. Por otro lado, la sexóloga australiana Kiki Maree recomienda utilizar la parte interior de la pierna para sostener la cabeza de la otra persona, y así aliviar aún más la tensión cervical.

2. Ajusta la postura y utiliza almohadas

Cada cuerpo es diferente, eso lo tenemos claro, y es algo que se evidencia a la hora de tener sexo. Por eso, a la hora de ponerse manos a la obra con un 69 merece la pena dedicar unos minutos a encontrar cuál es la posición más adecuada y cómoda para ambas personas. Y, si tienes problemas, hay un aliado que nunca falla: la almohada. Puedes colocarla bajo las caderas, en los hombros, en la cabeza…, donde se necesite. Piensa que, cuanto menos esfuerzo tengan que hacer los músculos, más tiempo podrá mantenerse la postura… y el placer.

3. Acepta la asimetría

En un mundo ideal, ambas personas darían y recibirían placer en la misma medida durante toda la práctica. Pero el sexo no funciona así. La cantidad de atención que recibe cada persona variará a lo largo del encuentro, y hay que aceptar esa asimetría. Puede ser que una de las personas deje de estimular a la otra para disfrutar del propio placer que está recibiendo, o que el ritmo cambie, se hagan pausas, se reajuste la postura… «Puede que una persona esté a punto de llegar al orgasmo mientras la otra apenas empieza a excitarse… y eso está perfectamente bien», dice la terapeuta Tanner. Hay que estar abiertos a todo lo que pueda ocurrir.

4. Como diría Merche: abre tu mente

Existen muchas formas distintas de practicar el 69 y explorarlas puede resultar de lo más divertido. Se puede llevar a cabo el 69 clásico, con una persona tumbada y la otra encima en dirección contraria; también está la versión de rodillas, donde una persona permanece tumbada mientras la otra se arrodilla a su lado e inclina el cuerpo. La versión sentada es aquella en la que una persona se sienta en una silla o sofá mientras la otra coloca las rodillas sobre sus hombros. O la ya mencionada versión de lado, considerada una de las más cómodas. Cambiar de posición ayuda a modificar la dinámica del encuentro.

5. Utiliza toda la boca

El 69 puede resultar especialmente intenso porque cada persona intenta concentrarse al mismo tiempo en dar y recibir placer. La boca se convierte en una herramienta infalible, es como una sesión de crossfit mandibular, por eso es importante seguir ciertos pasos. Es aconsejable comenzar con movimientos lentos y amplios utilizando la parte plana de la lengua y reservar la punta para estimular zonas más pequeñas y sensibles. También suma el no centrarse en una sola parte del cuerpo de la otra persona, se puede estimular las zonas de alrededor, la parte interna de los muslos, el ano… Y, por qué no, incorporar algún juguete sexual si se desea. En este juego, más es más.

6. Cread un lenguaje secreto

Como ambas personas tienen la boca ocupada durante un 69, la comunicación verbal puede resultar complicada. Si el momento es especialmente intenso, probablemente no apetezca interrumpirlo para hablar. Por eso puede ser útil establecer previamente un pequeño código entre ambos que sirva para indicar si queréis que la estimulación sea más rápida, más lenta o hacer una pausa. Ese lenguaje puede consistir simplemente en un ligero apretón con las piernas, unos golpecitos con los dedos o cualquier otra señal que ambos entendáis.

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