Son ya muchos años de carrera los del productor, cantante y DJ granadino afincado en Berlín –desde hace cuatro años– Chico Blanco. Por eso sorprende en cierto modo que esté presentando ahora su primer álbum, Amnesia. Aunque todo tiene su porqué.
Amnesia es un disco soñado y ensoñador, que no puede resultar más veraniego, con lo cual tiene todo el sentido que vea la luz en pleno verano. Y Chico Blanco no puede estar más orgulloso de lo que supone este ecléctico álbum para él, en donde no se ha querido dejar influir por las últimas modas («todo pasa tan rápido que prefiero inspirarme por sonidos que han perdurado, confiando que pase lo mismo con mi música. Que resulte timeless a pesar de mis vocales con autotune y mis choppeos«).

Fotos: Marina Balboa
SHANGAY ⇒ ¿Ha sido un viaje largo la creación de Amnesia?
CHICO BLANCO ⇒ Muy largo y muy muy intenso [risas]. Estoy muy contento de que esté fuera, y de estar soltando. Soy muy fan de los álbumes, de los trabajos largos, y quería contar una historia un poco desarrollada. Porque en los EPs no tienes tanto espacio, y aún menos si haces música club.
SHANGAY ⇒ ¿Cuánto hay de ti a nivel personal en este álbum?
CHICO BLANCO ⇒ Todo. Todo lo que cuento siempre en mis proyectos es muy real, me inspiro en lo que vivo. Y aunque en este disco haya mucha música de fiesta, también me he permitido ir a sitios más profundos y vulnerables. Porque se conecta mucho con las personas a través de la vulnerabilidad, así es más fácil entenderlas e identificarte con ellas.
«Se conecta mucho con las personas a través de la vulnerabilidad»
SHANGAY ⇒ ¿De dónde ha salido esta Ibiza ensoñadora que te has creado para el viaje que supone el disco?
CHICO BLANCO ⇒ Es que soy muy fan del realismo mágico; porque la vida es muy mágica, no solo es cruda. Me inspiré mucho en la Ibiza de los 90 para crear algo muy mediterráneo, embracing también la electrónica española de décadas pasadas, que no siempre ha estado todo lo respetada que merecía en círculos cultos. Nunca he vivido en Ibiza ni he pinchado allí, porque es un territorio muy guiri en ese sentido. Así que me monté una utopía de un momento del pasado, fusionando mi mundo con cosas que he imaginado para dar pie a un mundo único. Y en él han cabido lo baleárico, el pop, cosas cutres muy nicho y lo queer, que siempre han formado parte de Chico Blanco.
SHANGAY ⇒ ¿Qué tipo de electrónica española de décadas pasadas querías reinvindicar?
CHICO BLANCO ⇒ Tuve un momento de flipármelo a tope con los early years de Juan Magán. También con el tribal rollo Circuit. ¿Te acuerdas del tema Esto es porno de Hinojosa & Zambrano? Música que a mí me parece supermaricona, y que quizá recuerda más a Barcelona que a Ibiza [risas]. También me mola mucho el rollo minimal y baleraric de la Ibiza de los 2010, sin olvidarme del new beat valenciano y el eurohouse rollo Locomía. No era fácil juntar ese popurrí de cosas y fusionarlas con la música de ahora, sobre todo las más tacky. Pero creo que va un poco en la cultura gay la capacidad de reapropiarnos de cosas que otra gente no ve como cool.

SHANGAY ⇒ Como artista queer, ¿cuánto hay de reivindicativo en ti?
CHICO BLANCO ⇒ Lo justo. Quiero decir que siempre lo he llevado como algo muy natural, y orgulloso de visibilizarme como persona queer, pero no he ido con una etiqueta por delante nunca. Por suerte, en las nuevas generaciones veo gente que comparte abiertamente sus orientaciones y sus identidades de género. Aunque queda mucho por reivindicar, siento que el futuro ideal será aquel en que se dé una convivencia armónica y que la gente se pueda expresar libremente. Sin que una etiqueta como gay o queer pueda generar una separación entre la gente. De hecho, la cultura gay más marcada se está quedando antigua, en Berlín se ve muy claramente. La gente LGTBIQ+ más joven se siente más identificada con otro tipo de espacios y dinámicas.
«Vivir en comunidad, disfrutando la cercanía, es lo que nos va a salvar en el futuro»
SHANGAY ⇒ ¿Te ha cambiado mucho la vida en Berlín?
CHICO BLANCO ⇒ No tanto, porque no he llegado a ser berlinés del todo. No acabo de entrar al cine por cien en la escena de clubs tan intensa que hay aquí. No resueno solo con eso, por eso sigo siendo muy yo. Obviamente, me ha aportado cosas a nivel de personalidad, pero no creo que sea muy diferente a cuando vine. También me gusta el Berlín más tranquilo, aunque pueda sorprender. Y conocer gente tan diferente y genuina como la que te encuentras aquí, porque, como buen moderno que soy, me gusta la vida cosmopolita [risas].
SHANGAY ⇒ ¿Aspiras a vivir tu propia utopía?
CHICO BLANCO ⇒ Hombre, todos aspiramos a ello, ¿no? La mía no está en Berlín ni de coña, sino cerca de mi familia y de mis amigos de siempre, es más sencilla que la de otras muchas personas [risas]. Siento que vivir en comunidad, y la cercanía, es lo que nos va a salvar en el futuro. Porque estamos muy conectados pero a la vez superdesconectados, en un mundo superindividualizado. Es uno de los temas de los que hablo en Amnesia. Porque yo no puedo disfrutar la vida así, teniendo tantas opciones, tantos estímulos en el móvil y sin disfrutar muchas veces ni de las conversaciones que tengo. Todos somos muy olvidones, sufrimos de amnesia todo el tiempo a todos los niveles, y no creo que ese sea el camino que vaya a hacer del mundo un sitio mejor, ni que nos permita ser más felices.


