Corría el año 2001 cuando Sonia y Selena hacían bailar a toda España con su éxito Yo quiero bailar. Aquella canción tenía una frase que aún hoy, 25 años después, sigue en boca de muchos y muchas, sobre todo en los meses estivales: “cuando llega el calor, los chicos se enamoran”.
A todos nos hace gracia esta idea, quizá porque nos evoca a esos amores de verano, quizá porque nos despierta las mariposas del estómago, o porque nos genera la ilusión de poder conocer a uno de esos chicos enamoradizos en nuestras vacaciones pero, ¿tiene una base científica esta afirmación de Sonia y Selena? Vamos a investigarlo.
¿El verano aumenta realmente el deseo sexual?
Según un análisis científico publicado en la revista Duodecim, el deseo sexual está muy relacionado con el estado de ánimo, la energía y el nivel de alerta. También señala que la exposición a la luz solar también podría favorecer la actividad sexual.
Un estudio científico con una muestra de 80 hombre de entre 20 y 35 años comparó parámetros sexuales y hormonales de estos en invierno y en verano. Y los resultados demostrados que los niveles de testosterona fueron inferiores durante los meses más fríos.
La ciencia también plantea otro dato, y es que, como decían Sonia y Selena, puede que la respuesta no esté tanto en el calor, sino en “la brisa y el sol”. Así es, en las horas de sol. La luz solar afecta a nuestros ritmos circadianos y al estado de ánimo.
Una revisión reciente sobre los ciclos estacionales en psicología señala que existen variaciones estacionales en algunos procesos relacionados con el estado de ánimo, y que también se han observado cambios estacionales en testosterona.
Así que, la ciencia respaldaría que en verano mejora el estado de ánimo, disminuye el estrés, hay más actividad social, cambian determinados parámetros hormonales y, por estadística, hay más vacaciones. Y, por nuestra parte, añadimos que en esta época se suele estar más bronceado y nos sentimos más atractivos, y también se lleva menos ropa, que siempre ayuda para aumentar la líbido.
La psicóloga Lara Ferreiro explica en una entrevista a AS que “El verano actúa como un auténtico catalizador emocional. Cambian nuestros ritmos, nuestras prioridades y, en muchos casos, también nuestras necesidades afectivas”. También señala que “el cerebro interpreta que es un momento para explorar, experimentar y abrirse a nuevas posibilidades”.
Sumándolo todo, y dejando claro que ninguna verdad es absoluta, podríamos decir que Sonia y Selena tenían razón, con matices. Cuando llega no solo los chicos se enamoran, todas las personas se enamoran. Y bueno, más que enamorarse, digamos que están más abiertas al sexo y, por qué no, al amor.


