Alejandro Pelayo, sentimientos a flor de piano

‘La herida invisible’ es el nuevo trabajo de Alejandro Pelayo, un proyecto musical que ejerce funciones de tratamiento terapéutico, con el piano como medicina fundamental. Repasamos con él todo su dolor y las influencias que recoge de las bandas sonoras procedentes del cine.

POR: Joaquín Gasca

A lo largo de su vida, Alejandro Pelayo siempre ha usado el piano para escapar del dolor. Más allá de sus capacidades sonoras y posibilidades armónicas, el compositor cántabro, famoso por ser la mitad de Marlango junto a Leonor Watling, convierte el instrumento en un tratamiento terapéutico diario. “Sentarse al piano es como ir a la farmacia, me hace bien si estoy mal, y siempre estoy mejor cuando termino de tocar que antes de empezar”, explica. Con ese objetivo surge un trabajo tan especial como La herida invisible, uno de los viejos anhelos de Pelayo, que pretende llenar un espacio carente de esperanza. “Lo que pueda provocar escuchándolo es mucho más interesante de lo que te pueda contar”, añade, mientras vuelve a remarcar que “no son canciones, ni es una banda sonora, solo algo que forma parte de lo que me hace bien y me ayuda”.

Integrado en la colección de Subterfuge Música para un Guateque Sideral, en la que han publicado a leyendas como Alfonso Santisteban o Jess Franco, La herida invisible es fruto de una bella casualidad. El proyecto nació con la idea de ir grabando por estudios de todo el mundo, dejando que la inspiración impregnase cada momento, sin cerrar la partitura. “Los compositores somos coleccionistas, y llevamos un diario para que no se te pierda una idea o una frase, es una dinámica muy angustiosa que en muy pocas ocasiones acaba siendo una canción”.

Sin embargo, un día se desplaza al madrileño Estudio 1 para sacar adelante un jingle publicitario, los astros se alinean y graba las doce composiciones del tirón en un solo día. Aquella conexión mística fue tan fluida como inexplicable. “Solo sé que inmediatamente tienes la sensación de que te has quedado muy expuesto, semidesnudo. Digamos que era ropa para estar en casa, que jamás tiras pero que tampoco sacarías a la calle... En mi caso, esta es la música con la que convivo, a la que recurro cuando necesito descansar, y que jamás pensé que acabaría viendo la luz”. Ya con el vinilo en la mano, y ese ingrato inconformismo del creativo, Alejandro no quiere perder la ocasión de destacar la importancia del silencio en sus composiciones: “Son iguales las notas que tocas que lo que dejas entre ellas; con el piano, cuando parece que no pasa nada están pasando cantidad de cosas”.

Teniendo en cuenta todos estos elementos, la conversación se desvía inevitablemente hacia el cine, donde las bandas sonoras también adquieren otra dimensión con Pelayo. “Curiosamente, siendo músico, no me fijo tanto en las bandas sonoras y sí en las películas sin sonido. Las veo como una persona normal, pero es muy probable que la vea una docena de veces después en silencio con el piano, por lo que me provoca. El primer visionado no es suficiente, y sin música siempre hay información que me viene bien”. Y de paso, nos obsequia con una lista de sus compositores y películas que le han inspirado en su obra, tan inacabada como asombrosa...

Angelo Badalamenti

“Le tengo mucho cariño porque es un clásico, y me hace bien. Es como si viniera de la tradición italiana... pero no, porque luego tiene cosas muy oscuras. Es un italiano raro [risas]. Cómo no destacar su unión perfecta a David Lynch en Una historia verdadera...”.

Cliff Martinez

“Me interesa mucho su música, viene del punk y hace cosas ambientales mezcladas con la electrónica, pero tiene algo que no tiene ningún otro. Desde Traffic, su trabajo con Soderbergh es impresionante”.

Nino Rota

“He visto muchas veces Ocho y medio sin música, pero con ella es una obra de arte redonda, y no hay nada que se pueda poner o quitar”.

Alberto Iglesias

“Cualquier cosa que haga siempre estará por encima de la imagen. Con todos los respetos para directores como Médem o Almodóvar, su lenguaje musical es mucho más poderoso que el visual. Me parece un maestro del que intento aprender... Cuando ves Lucía y el sexo, una película con imágenes muy poderosas, su lenguaje musical tiene una profundidad que marca la diferencia y te ilumina”. 


EL DISCO LA HERIDA INVISIBLE ESTÁ EDITADO POR SUBTERFUGE RECORDS


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