Con ellos sentimos de nuevo “La llamada”

Javier Calvo y Javier Ambrossi firman la adaptación al cine de ese (su) fenómeno teatral que es ‘La llamada’, por fin en cines. Por supuesto, al frente del reparto están Macarena García y Anna Castillo, que retoman sus inolvidables personajes.


De izquierda a derecha. Javier Calvo lleva: Camiseta LEVI’S / Pantalón ANTONY MORATO
Macarena García lleva: Vestido MAJE / Anillos DIAMOND FIRE
Anna Castillo lleva: Mono MAJE / Anillos DIAMOND FIRE
Javier Ambrossi lleva: Camisa MIRTO / Pantalón LEVI’S

 

Hay actos de fe que te cambian la vida. Y ejercicios de amor compartido que al mostrarlos al mundo pueden cambiar la de muchas personas. Que se lo digan si no a Javier Calvo y Javier Ambrossi, desde hace tiempo ‘los Javis’, y a los muchos fans del musical La llamada, desde hace mucho ‘llamaders’, que surgieron de las primigenias funciones de la obra en el hall del teatro Lara de Madrid. Allí se estrenó, casi de tapadillo, esta función que sorprendió a todos no solo por su original mezcla de géneros, también por el amor que desprendía. El público, poco –por cuestión de aforo– y entregado, se empapó de él. Y comenzó el fenómeno.

Cuando la obra sigue llenando el Lara los fines de semana –ahora sí, en la sala principal del teatro– y provoca auténticas peregrinaciones de fieles, que en muchos casos la ven una y otra vez, como si no hubiera un mañana o fuera a desaparecer de cartel –improbable–, ha llegado a la gran pantalla su versión cinematográfica. Para ver, más grande y enriquecida, la historia de sus cuatro protagonistas: María (Macarena García), una joven en crisis vital que sospecha que Dios se le aparece y quiere decirle algo cuando le canta canciones de Whitney Houston; Susana (Anna Castillo), su pizpireta amiga, con muchas inquietudes emocionales, dispuesta a llevar hasta el final el lema de ambas, ‘Lo hacemos y ya vemos’; Milagros (Belén Cuesta), una joven monja que no tiene claro si servir a los demás incondicionalmente es realmente su vocación; y Bernarda (Gracia Olaya), veterana sierva de Dios que nota que necesita reciclaje. A ellas, y a muchos más, de Richard Collins-Moore (Dios, nada menos) a los músicos involucrados en el proyecto, La llamada les ha cambiado la vida, de una manera u otra. “Es una demostración de que, a veces, las cosas pueden pasar. Cuando empezamos a representar la obra nos preguntábamos ‘¿Te imaginas si se hiciera película? Sería así y asá’... Ya soñábamos con ello. Al ver que se ha cumplido, comprobamos que cuando pones pasión en algo, el esfuerzo puede dar resultado”, dice Anna Castillo.


“La obra es una carta de amor al momento más bonito de nuestras vidas. Ahora queríamos plasmar qué sentimos ante los conflictos de los personajes” (Javier Ambrossi)



Camisa MIRTO

 

La llamada es un fiel reflejo de sus creadores, según confirman los Javis al unísono. “Para bien y para mal”, según Ambrossi. Y Calvo añade: “Tanto la obra como la adaptación al cine hablan de lo mismo, de la búsqueda de tu lugar en el mundo”. Su mayor miedo cuando se sentaron a escribir la primera versión del guion, a partir de su texto original, era que la película les quedase demasiado teatral. “Y que no traicionara el espíritu de la obra ni se perdieran cosas que nos encantan de ella, pensando en los fans”, explica Ambrossi. “Tampoco queríamos incorporar cosas nuevas porque sí. Teníamos un texto que funciona y una estructura sencilla que es un valor en sí mismo”, añade Calvo. Macarena y Anna vivieron todo el proceso como parte de esa familia –en el sentido literal (García es hermana de Ambrossi) y figurado– que son. “Los Javis han contado en todo momento con nosotras”, dice Macarena. “Llevamos muchos años haciendo La llamada y teníamos ganas de cerrar este periodo de una manera bonita y seguir creciendo”.

Porque, sí, la película supone para todos los involucrados el cierre de un círculo, la guinda a los años maravillosos que les ha proporcionado esta historia. “Cada una ha ido dejando la obra en el momento en que lo ha sentido así”, recuerda Anna. “Yo me fui un par de meses a rodar una película y volví, quería hacerlo, y estuve un año más. Según fue pasando el tiempo, sentí que lo quería dejar, no quería quemarme. Porque estuve casi tres años haciéndola”. Cuando Macarena, en plena gira, estando en Barcelona, le dijo a su amiga Anna que la dejaba surgió el drama. “Nos íbamos ya a dormir, te sentaste en un banco y te pusiste a llorar. Y yo, ‘¡pero Maca!”. Macarena recuerda que Anna también se puso a llorar, ahora lo recuerdan muertas de risa... Los directores también sienten que la película sabe a despedida, aunque Javier Ambrossi ve el lado positivo a este hecho. “A partir de ahora, el espectador podrá ir al teatro y sentir unas cosas al verla, e ir al cine al día siguiente y descubrir otras distintas”.


“Cuando nos acusan de fomentar valores del heteropatriarcado me parece que es una necedad y me da la risa” (Javier Calvo)



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La obra y la película son distintas, aunque parecidas. Porque la película sigue siendo una dramedia musical que cuenta la historia de cuatro mujeres encerradas en un campamento de verano aislado en el que se ven obligadas a enfrentarse a sus anhelos y demonios (“tiene algo de western, apunta Calvo). Personajes y situaciones que en la obra solo se citan, aparecen materializados. “Todo lo que hemos añadido es superfestivo: la aparición de Henry Méndez, la secuencia en un discotecón, el cameo de Soy una pringada...”. Inmediatamente, Ambrossi puntualiza: “A ella la contratamos antes de su boom.. Y están los personajes de Yanice, Carlos, Joseba..., de los que se habla en la obra. A mí, como fan, me ha hecho mucha ilusión descubrirlos”.

También se unen a las canciones de Whitney Houston y de Presuntos Implicados por las que se arrancan los actores una canción original de Leiva, para ambos músico de referencia, al que escuchan cuando escriben, en busca de inspiración. “Tiene el tono que buscábamos”, explica Calvo. “Es pop, potente, pero con un punto nostálgico. Y su canción suena en un momento de mucha emoción, muy tierno, mítico”. Buen ejemplo de la variación de tono de la película frente a la función. “Es que el guion lo escribimos casi cuatro años después”, dice Ambrossi. “La obra, cuando miramos atrás, la vemos como una carta de amor al momento más bonito de nuestras vidas. Ahora queríamos plasmar qué sentimos ante los conflictos de los personajes. Por eso nos ha quedado un pelín más melancólica”.

¿Qué insatisfacción llevó a los Javis a escribir La llamada? ¿Qué tienen en común Macarena y Anna con sus personajes, y en qué se parecen a los Javis? Sigue leyendo

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