21/07/2018

La voz gay de Francisca Valenzuela

31 mayo, 2012
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Hija de científicos, criada en San Francisco hasta los 13 años y especialmente vinculada a la causa LGTB de Chile, a sus 24 años Francisca Valenzuela ha sabido aprovechar su bagaje cultural de tal forma que entre su música, especialmente en directo, se adivinan influencias tan extremas como las de Violeta Parra, Los Prisioneros, Patti Smith o Johnny Cash sin que la mezcla final salga mal parada. “Soy mitad gringa, mitad latina. Aunque San Francisco no es representativo de Estados Unidos, es un lugar abierto, cívico y entretenido. Vivir allí me permitió acceder desde pequeña a conciertos de Erykah Badu o Diana Krall, pero cuando llegué a Chile también me tocó mucho la música de Silvio Rodríguez y Manu Chao”. La fascinación por la cultura popular norteamericana le ha llevado a traducir todas esas influencias al lenguaje del pop en castellano. “Me sale de manera espontánea”.


‘Hemos conseguido que la lucha contra la discriminación esté sobre el tapete’


A veces lo hace de forma descarada e irónica, como en Qué sería, Quiero verte más o Buen soldado, canción que da título a su segundo disco –primero que se publica en nuestro país– y en la que habla por boca de un hombre con un contundente miembro viril; otras, de una manera más pausada e intimista, dejando entrever su destreza al piano, como en Corazón o En mi memoria. Y en todas soporta las comparaciones con Julieta Venegas y su compatriota Javiera Mena. “Cada una tiene su proyecto. Julieta es un referente para todas las mujeres en el mundo del pop latino, y la Javi fue la primera que amadrinó a los chilenos que llegaron a España. Yo siento que formo parte de una escena de músicos muy jóvenes, activos e independientes”

No solo en la música juega Francisca un papel relevante en su país. Acostumbrada al ambiente gay del barrio de Castro, cuando Valenzuela comenzó a disfrutar de cierta repercusión en Chile convirtió casi de manera involuntaria su activismo LGTB en algo más formal. “Me impresionó que en Chile hubiera políticos que hablaran con una insensatez y una violencia que perpetúan la discriminación. Como reacción a eso comencé a tocar en marchas y campañas por la defensa de la diversidad sexual y presté atención a la visibilidad del sida, un tema del que en Chile casi ni se habla. Para mí es muy interesante, además de un honor, colaborar con gente que lidera el movimiento antidiscriminación desde los 80. Por lo menos hemos conseguido que la cuestión esté sobre el tapete”.


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