22/10/2019

Concha Velasco, la que nunca se rinde

10 octubre, 2014
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ILUSTRACIÓN: Iván Soldo
 

Concha ha vuelto, Concha reaparece. Y la noticia se anuncia como si alguna vez se hubiera ido. Como estrategia de promoción no está mal, pero como hecho periodístico peca de ignorante.

Sabemos que la Velasco se crece ante las adversidades como esa Hécuba con la que nos heló la sangre la temporada pasada, así que nadie se llevó las manos a la cabeza cuando el año pasado nos anunció que la ‘c’ mayúscula se había cruzado en su vida. Ella está bien, así que no hay motivos para que la enfermedad interrumpa esa resplandeciente segunda edad de oro que atraviesa su ya dilatada carrera, con el premio Emérita Augusta del Festival de Mérida como broche más reciente. Hace falta mucho más que eso para que la actriz suspenda una función.

Es algo que nos lleva demostrando, sobre todo, en estos últimos tres años. Y con mucho sentido del humor, particularmente desde que estrenara Concha, yo lo que quiero es bailar, un espectáculo autobiográfico en el que no parecía que sus desnudas piernas, esas por las que Celia Gámez le tiraba los trastos y que, reconozcámoslo, eran las auténticas protagonistas del show, hubieran aguantado todas las vivencias que la actriz relataba en primera persona. Porque ella nunca ha tenido reparos en hablar de su vida personal –desde las sonadas infidelidades a las amenazas de embargo–, así que puestos a hacerlo, mejor en buenas condiciones, sobre un escenario y al ritmo de las canciones que han marcado su carrera. Ahí se lamentaba de dos espinas clavadas: que no le hubieran dado nunca un Goya y que la oportunidad de trabajar en Hollywood jamás llegase. De lo primero ya se ha resarcido; de lo segundo, quién sabe…

No sabemos si el médico le habrá prohibido definitivamente ese whisky que no perdona para calmar el nervio escénico en esta rentrée teatral en la que acaba de estrenar en Zaragoza –a partir del 6 de noviembre la representara en el teatro Bellas Artes de Madrid– Olivia y Eugenio, un texto amable pero irónico sobre la superación y la familia en el que Concha Velasco, como aquella protagonista de La vida por delante, vuelve a interpretar a una mujer de salud frágil que, casualmente, está a la espera de que le confirmen un diagnóstico por cáncer. Pero, esta vez sí, habrá gira por toda España.

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