14/11/2019

Descubrió el mundo gay de la Iglesia y abandonó

2 diciembre, 2014

Hay que tener aficiones. Thirty-Three Good Men: Celibacy, Obedience and Identity es un libro de investigación escrito por John A. Weafer (antes seminarista, ahora casado y con hijos) que revela la vida sexual de curas irlandeses que, al parecer, vivían el celibato de una forma muy peculiar.

Una de las conclusiones que se sacan es que muchos curas tienen una vida sexual activa y que, además, existe un panorama gay importante. Uno de los entrevistados reconoce haber mantenido relaciones sexuales con un compañero después de ser ordenado: “Aunque nos prometimos que no volvería a ocurrir, pasó y fue muy confuso”, explica.

Pero Weafer va un paso más allá. Su decisión de abandonar la Iglesia se produjo cuando descubrió a varios párrocos en un bar de ambiente en Dublin, por lo que la hipocresía y, según él, el conocimiento de las altas instancias le obligaron a renunciar. “Los curas han aprendido a agachar la cabeza porque, si reconocen su homosexualidad, son expulsados”, explica. Otros hallazgos hacen referencia a que los más veteranos no estarían de acuerdo con el celibato, siendo los jóvenes los más conservadores en este sentido. Al menos, interesante. 

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