07/12/2019

¿Tiene Bieber más de tronista que de artista?

30 enero, 2015

Ilustración: Iván Soldo

Nos fascinan los niños prodigio que se transforman en adultos –supuestamente– descarriados. ¿Por qué? Principalmente porque verles drogándose –o tras hacerlo–, detenidos, con los pantalones caídos o increpando a otros nos reconforta. Es un poco triste, pero es así.

La envidia que sentimos al pensar en sus cuentas corrientes y al verles triunfar a muy temprana edad se alivia cuando comprobamos lo mezquinos que pueden llegar a ser, su falta de discreción y cómo se resiente su arte –si lo tienen– cuando priorizan los vicios mundanos sobre aquello que les hizo famosos.

Justin Bieber es uno más. Ni mejor ni peor que otros niños prodigio que han digerido regular el éxito. Lo realmente fascinante es su pasión por el exhibicionismo: lleva años empeñado en que veamos paso a paso sus progresos en el gimnasio. Corren tiempos en que salvo que tengas una voz como la de Sam Smith, capaz de encandilar a abuelas, madres y gays por igual, o te mazas o no te comes un rosco en el pop.

Lo curioso de Bieber –que sin duda se mira en el espejo de otro Justin, Timberlake, a la hora de dar instrucciones a su personal trainer para que le ayude a cincelar su cuerpo– es su obsesión por presumir primero de culo y ahora de paquete. Que terminaría protagonizando una campaña de ropa interior era evidente: ¿Cuántas veces le has visto en los últimos años pillado en la calle con los pantalones casi por las rodillas?

¿Para qué ha servido la absurda polémica en torno al tamaño de su miembro? Pasa página

También llama la atención su aparente falta de seguridad en sí mismo. Bastó que saltaran los rumores de que tenía un paquete mermado y poco sexy, y que hubo que ampliarlo vía photoshop para que diese la talla en los anuncios, para que corriese a demostrar al mundo entero que no es así. 

Primero salió en defensa del –supuestamente más que digno– tamaño de su miembro su entrenador (quien quiso, además, recalcar su heterosexualidad antes de que nadie le preguntase por qué se fija en el rabo de su cliente). Después Bieber subió a Instagram una foto en toalla que permite intuir un estado semimorcillón. Así, en realidad lo que hizo fue ‘salir del armario’ como size queen

Queda claro que le interesa más que quienes no forman parte de la comunidad belieber le vean como prototipo de musculoca que como joven cantante con pretensiones de ofrecer canciones a la altura del mito. Pues sería muy triste que cundiera su ejemplo; necesitamos más cantantes que tronistas.

Solo con aparecer en el show de Ellen DeGeneres pidiendo disculpas, con carita de niño bueno, por el modo en que se ha puesto en evidencia en los últimos años no bastará para que muchos le vuelvan a dar un voto de confianza. Incluso a Ellen le tuvo que regalar, de paso, prendas de la marca de ropa interior de que es imagen para ganársela de nuevo…

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