06/04/2020

El amor prohibido de Lorca se convierte en ópera

23 febrero, 2015
Léetelo en 6 minutos

Teatro imposible. Así definía Federico García Lorca una serie de textos que, por su naturaleza provocativa, revolucionaria y experimental, consideraba irrepresentables para la España de la época. El público formaba parte de ellos, una obra escrita en Cuba en 1930, justo después de su crucial viaje a Nueva York, que quedó inacabada y que habría escandalizado a sus contemporáneos más puritanos. El motivo es que en ella hablaba abiertamente, aunque en clave surrealista, de su homosexualidad –o, mejor dicho, del amor que no se atreve a decir su nombre– a través del personaje protagonista, Enrique, un director de teatro que en medio de una sociedad manifiestamente homófoba se debate entre Gonzalo, su verdadero amor, y Elena, su esposa. Demasiado para una España en la que ya comenzaba a escucharse el ruido de sables.

De El público solo conocemos una versión provisional, un manuscrito que el autor, en su huida de Madrid en julio de 1936 tras el golpe militar, legó a su amigo Martínez Nadal a condición de que este lo destruyera si el poeta resultaba asesinado. Como tantas otras en la historia de la literatura universal, aquella promesa no se cumplió, y la leyenda sobre el que está considerado el texto más críptico y experimental de Lorca no ha dejado de crecer durante décadas. Por su tratamiento explícito del amor homosexual, habrían de pasar 50 años hasta que alguien pudiera subir a escena esta obra póstuma, clave para entender el teatro contemporáneo en castellano –en España no se editó hasta 1978–. Fue Lluís Pasqual quien la estrenó en Milán en 1987, y un año después le seguiría un polémico montaje en Londres que varios miembros conservadores llevaron hasta el parlamento británico por considerarlo una ofensa a la moral.


“LA HOMOSEXUALIDAD SE TRATA CON UNA FRANQUEZA QUE TODAVÍA HOY PUEDE SORPRENDERNOS”


El desaparecido Gerard Mortier propuso llevar el texto de Lorca al Teatro Real, en lo que debía ser un ejemplo de la nueva ópera española del siglo XX. Así, la versión operística de El público, con música de Mauricio Sotelo y libreto de Andrés Ibáñez, ve por fin la luz bajo la dirección musical de Pablo Heras-Casado y puesta en escena de Robert Castro, mezclando sus dos temas fundamentales, la homosexualidad y el teatro contemporáneo, con el flamenco y hasta con la electrónica (se han instalado treinta y cinco altavoces independientes para los diferentes efectos musicales), como hiciera recientemente en este mismo escenario El amor brujo de Víctor Ullate. “El tema de la homosexualidad se trata con una franqueza que todavía hoy puede sorprendernos. La obra pretende ser un grito de desafío contra la hipocresía burguesa, no solo en el terreno de la libertad amorosa y sexual, sino también en el de la artística”, comenta el autor del libreto.

¿Qué tiene que ver Lady Gaga con El público? Pasa página

Cerca de treinta personajes deambulan por un escenario que Castro ha diseñado con la atmósfera de Poeta en Nueva York en mente y en el que se prodigan juegos de espejos, máscaras, transformaciones y alegorías para hablarnos del difícil viaje introspectivo de Lorca al interior de la identidad. A esto hay que sumar el exuberante pero delicado trabajo del figurinista Wojciech Dziedzic y de su ayudante, Assaad Awad, que ha trabajado como diseñador de vestuario para, entre otros artistas, Lady Gaga.

Un equipo artístico multicultural formado por el director de escena chicano Robert Castro, el coreógrafo afroamericano Darrell Grand, el escenógrafo alemán Alexander Polzin y el figurinista polaco Wojciech Dziedzic y su ayudante, el libanés Assaad Awad, recrea el universo de Lorca. 

Estructurada en un prólogo y cinco cuadros, El público evoca mediante flashbacks la historia de amor pasional entre Enrique y Gonzalo –interpretados por los barítonos José Antonio López y Thomas Tatzl– y respeta al máximo el mundo simbólico de Lorca. Para el compositor Mauricio Sotelo, la claridad del texto debía guiar la música. “Me he dado cuenta de que la obra aborda algunos de los temas más importantes para Mortier: la búsqueda de la verdad, la ruptura con todo tipo de convencionalismos, la identidad y la máscara, el cambio perpetuo y, sobre todo, el papel del teatro como un instrumento de transformación de la realidad”, explica.

Uno de los elementos simbólicos más importantes es el que hace referencia al impulso sexual de los amantes, algo que Sotelo relaciona directamente con el cante jondo. “Esta fuerza de lo erótico, este ímpetu sexual inherente a la naturaleza humana, está representado por los personajes de los caballos, que en la ópera estarán interpretados por dos extraordinarios cantaores de flamenco, Arcángel y Jesús Méndez, y el bailaor Rubén Olmo”, apunta. “Además, se puede decir que aplico al flamenco técnicas avanzadas de lo que se conoce como espectralismo, que nació en Francia a mediados de los años 70, a través de las cuales el sonido se propaga y proyecta de manera programada utilizando la electrónica”.

Paralelamente a las representaciones de El público, que podrá verse en ocho funciones del 24 de febrero al 13 de marzo, el Teatro Real, la Residencia de Estudiantes y el Instituto Cervantes han convocado diferentes actividades –un concierto y varios encuentros– en torno a la obra del poeta.

LA ÓPERA EL PÚBLICO SE REPRESENTA EN EL TEATRO REAL DE MADRID (PZA. ISABEL II, S/N) DEL 24 DE FEBRERO AL 13 DE MARZO.

Fotos: Javier del Real
x

Shangay

Toda la actualidad LGTB + Cultura + Sexy + Ocio. Contenidos exclusivos cada semana en tu correo.