02/12/2020

Eurovisión: a Rusia le recuerdan su homofobia

21 mayo, 2015

Donde las dan las toman. Si Rusia se empeña en ser cuna de la homofobia y participa en el epicentro gay de la música, pues se le recibe con banderas arcoíris. Eso es lo que pasó en la semifinal del festival de Eurovisión, que tendrá su momento cumbre el próximo sábado con la gran final en Viena.

Mientras, ya hemos podido percibir, como es lógico, el aroma LGTB que cada año desprende el evento. Primero fueron los semáforos de temática gay por toda la capital austriaca, y ahora nos hemos encontrado con ese ondear de banderas durante la actuación de Polina Gagarina. La ‘propaganda antigay’ pasa factura.

En 2014 vivimos una situación parecida en Copenhague, cuando irrumpieron en el escenario las gemelas Tolmachev, que generó una corriente que desde Moscú pedía crear un festival paralelo sin gays. Un año después parece que no se ha olvidado lo ocurrido, así que nunca está de más recibirles en olor de multitudes.

Eso sí, hay que estar muy atentos al vídeo, porque da la sensación de que la realización juega con los planos cerrados y las luces para intentar censurar el momento. Es cuando menos sospechoso. Lo que no podrán evitar es que la gran diva gay Conchita Wurst, encargada del backstage el sábado, entreviste a la representante del país durante las votaciones, pues accedieron a la final sin problemas. Su canción, A Million Voices, es ciertamente atractiva, pero tampoco es plan de desearles suerte a los rusos.

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Shangay

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